El Mundo

El Parlamento ruso aprueba la reforma ordenada por Putin

Los cambios constitucionales fueron avalados por los 432 parlamentarios presentes. El "zar" busca perpetuarse más allá de 2024.

Viernes 24 de Enero de 2020

La Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento ruso) aprobó en primera lectura el proyecto de reforma a la Constitución enviado por el presidente Vladimir Putin. Se abre ahora un periodo de 15 días para que los legisladores presenten sus propuestas de modificación y se proceda a la aprobación en segunda lectura hacia mediados de febrero. El texto aprobado ayer recibió el apoyo de los 432 parlamentarios presentes en el hemiciclo, sobre un total de 450 escaños que tiene la Duma, lo que significa que 18 se ausentaron. Es claro que Putin no tendrá problemas en aprobar su reforma, armada para prolongar su poder una vez que termine su actual mandato en 2024.

El plan de Putin es vaciar o recortar el poder de la Presidencia en el futuro, cuando él ya no la ejerza. Esto se observa en los lineamientos del proyecto aprobado por la Duma. El proyecto contempla el reforzamiento de las prerrogativas del Parlamento y del Tribunal Constitucional, la transformación del Consejo de Estado en un órgano con poderes ejecutivos, la prohibición de que los altos funcionarios tengan nacionalidad o permiso de residencia en otros países, la limitación del número de mandatos presidenciales exclusivamente a dos, la primacía de la Constitución rusa sobre los acuerdos adquiridos a nivel internacional y la inclusión en sus artículos de obligaciones sociales como la actualización periódica de las pensiones y el salario mínimo.

A juzgar por la palabras pronunciadas por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, podría no ser necesario un referéndum para someter los cambios constitucionales al criterio de la ciudadanía, ya que no afectan a artículos que exigen obligatoriamente tal procedimiento. En otras palabras, Putin se saltearía el voto popular para sellar su reforma hecha a medida de sus deseos, aunque con un discurso "constitucionalista", en el que abundan las citas de Putin a "reforzar el Estado de Derecho y la democracia", algo poco creíble proviniendo del autócrata ruso.

La idea de reformar la Ley Fundamental fue lanzada por el jefe del Kremlin el pasado día 15 durante su discurso anual ante las dos Cámaras del Parlamento. Nada más terminar su alocución, Putin instó a dimitir al entonces primer ministro, Dmitri Medvédev, y al Gobierno en pleno. Propuso al frente del Ejecutivo a Mijail Mishustin, ratificado al día siguiente por la Duma. Este era hasta ahora un desconocido funcionario a cargo de los impuestos. Alguien que claramente no tiene ambiciones políticas y que será un mero ejecutor de las órdenes del Kremlin.

El pasado martes fueron presentados los ministros del nuevo Gabinete, en donde casi la mitad son caras nuevas, aunque conservando el núcleo duro de veteranos leales al presidente. Son en total 32 miembros, incluyendo al primer ministro, e incorpora solamente a tres mujeres. En el marco de todas estas remodelaciones, el máximo dirigente ruso ha destituido también al fiscal general, Yuri Chaika, que ha sido sustituido por Igor Krasnov.

La inmensa mayoría de los analistas coinciden en señalar que todo se trata de una gran maniobra de Putin para seguir mandando después de 2024, cuando finaliza su actual y definitivo mandato presidencial.

eterno. El súbito impulso reformista de Putin busca extender su poder.

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