El Mundo

El Parlamento iraní se despega de la represión contra los manifestantes

El presidente del Legislativo, Ali Lariyani, exigió explicaciones al Ejecutivo. "No queremos que los derechos de la gente sean violados"

Lunes 08 de Enero de 2018

El presidente del Parlamento iraní, Ali Lariyani, exigió a las autoridades una explicación exhaustiva de los disturbios ocurridos en el país y de la actuación policial hacia los manifestantes. "No queremos que los derechos de la gente sean violados solo por el hecho de que expresen críticas", afirmó el portavoz de Lariyani, Behrus Nemati, al término de una sesión extraordinaria del Parlamento convocada a petición de un grupo parlamentario reformista, que demandó asistencia jurídica a los detenidos, especialmente a los estudiantes.

En caso de que se hayan cometido errores durante las detenciones, estos deben ser corregidos inmediatamente, reclamó Nemati. En la tarde de ayer, decenas de manifestantes fueron puestos en libertad por sorpresa. Muchos de ellos son estudiantes universitarios.

El fiscal general de Teherán, Abbas Yafari Dolatabadi, informó que 70 manifestantes habían sido puestos en libertad. "Esta tendencia (las excarcelaciones) debe continuar", dijo el fiscal, citado por la agencia de noticias ISNA. Sin embargo, los cabecillas de los disturbios y los"agitadores" están excluidos, agregó.

Tampoco ayer se difundieron cifras exactas del número de detenidos durante las protestas. Algunos medios hablaron de entre 1.000 y 1.800 personas detenidas en todo el país, entre ellas casi 100 estudiantes. Según los datos más recientes de la policía, hubo 18 muertos. Además, un hombre y su hijo habrían perdido la vida en un accidente acaecido durante los disturbios.

"El gobierno debe incluir las demandas de los manifestantes en su agenda y examinarlas cuidadosamente", exigió Nemati. El portavoz de Lariyani también pidió que la Policía y el servicio secreto presenten inmediatamente a la comisión de seguridad del Parlamento un informe sobre los disturbios y las detenciones realizadas.

En la sesión, celebrada a puerta cerrada, participaron el ministro del Interior, el jefe del servicio secreto, el responsable de la televisión estatal, así como el secretario de Seguridad, varios comandantes de la Policía y de los Guardianes de la Revolución, informó la agencia iraní Icana.

Según Nemati, para el presidente del Parlamento, Lariyani, es muy importante que las protestas no pongan en peligro la unidad nacional del país, por lo que es necesario evitar nuevas tensiones. Los reformistas iraníes temen que los dirigentes de línea dura utilicen los disturbios como pretexto para hacer campaña contra la política moderada del Gobierno.

Según los representantes de la línea dura, la elevada inflación en Irán fue el detonante de los disturbios y el principal blanco de las críticas de la gente es la política económica del Gobierno del presidente Hassan Rohani.

El mandatario iraní admitió que existen deficiencias pero negó de forma vehemente que las protestas hubiesen sido provocadas por problemas económicos. Según Rohani, las protestas también se dirigían a los políticos de línea dura por estar bloqueando la implementación de reformas.

Dolatabadi advirtió sobre el peligro de que se desate un lucha por el poder político en el país. "Esta ha sido exactamente la intención de nuestros enemigos", afirmó el fiscal. En su opinión, los enemigos de Irán querían provocar para crear un "ambiente de desconfianza". Dolatabi pidió que todos los iraníes contribuyan a que los enemigos no logren este objetivo.

La noche del sábado no hubo informaciones sobre nuevas protestas. Sin embargo, sí volvieron a celebrarse manifestaciones organizadas por el aparato del Estado en apoyo al sistema, en el que juega un papel fundamental la cúpula religiosa.

Según la televisión estatal, cientos de miles de personas salieron a la calle para mostrar su solidaridad con los líderes islámicos y condenar la "conspiración extranjera". En esas marchas se vieron pancartas y eslóganes contra el Gobierno reformista de Rohani.

Para el ala dura del régimen, todo está en orden. Irán y sus fuerzas de seguridad han terminado con la oleada de disturbios, anunció ayer la Guardia Revolucionaria. Este temido cuerpo paramilitar culpó de la inestabilidad a Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita, así como a un grupo opositor en el exilio,Mujahedeen-e-Khalq y a defensores de la monarquía depuesta en 1979, según un comunicado en su sitio oficial.

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