El Mundo

El Parlamento cubano propone a Díaz Canel para suceder a Raúl Castro

El político, de 57 años, será el primer apellido diferente que ocupará la presidencia de la isla desde el triunfo de la revolución en 1959.

Jueves 19 de Abril de 2018

En una sesión memorable para Cuba, los diputados cubanos nominaron formalmente ayer al ingeniero Miguel Díaz-Canel para suceder al actual presidente Raúl Castro, una candidatura con la cual se busca darle continuidad a la revolución luego de cinco décadas de la generación "histórica" al frente del poder. "Me asiste la honrosa misión, en nombre de la Comisión de Candidaturas Nacional, de proponerles para presidente de los Consejos de Estado y Ministros de la República de Cuba al compañero Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez", dijo ayer su presidenta, Gisela Duarte, ante la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral). Tras el anuncio, Díaz-Canel y Raúl Castro se estrecharon en un abrazo. Esta será la primera vez en más de cinco décadas que la máxima dirigencia no estará liderada por una persona de apellido Castro, luego de que en 1959 triunfara la revolución de los hermanos Fidel y Raúl. Los más de 600 parlamentarios reunidos desde la mañana de ayer votaron por la candidatura presentada, pero se espera que el nombramiento sea oficializado hoy. Para acompañar a la candidatura de Díaz-Canel, de 57 años, irá el líder histórico sindical Salvador Valdés, de 72 años.

La designación de Díaz-Canel no fue una sorpresa, toda vez que éste se desempeñó como primer vicepresidente desde 2013 y aunque mantuvo un perfil bajo y de ortodoxia siempre se le presentó como el favorito para suceder a los antiguos líderes. Este militante de tez blanca, ojos claros y cabello cano, proveniente de las canteras del Partido Comunista de Cuba (PCC), tendrá una difícil misión. Por primera vez en décadas, el presidente no será un miembro histórico de la revolución de 1959, no vestirá el uniforme verde olivo ni será el líder del gobernante PCC, único autorizado a existir en la isla. En sus intervenciones públicas, Díaz Canel ha exhibido un discurso fiel a la ortodoxia revolucionaria.

La tarea de los parlamentarios es conformar un Consejo de Estado cuyo presidente —en este caso el nominado es Díaz-Canel— es el mandatario del país, pero según la Constitución estará acompañado por un primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, un secretario y 23 miembros. En paralelo, los diputados despejaron otra incógnita: Raúl Castro, de 86 años, no participará ni siquiera como miembro del Consejo de Estado, por lo que solo quedará como primer secretario del poderoso Partido Comunista de Cuba (PCC) hasta 2021. Aunque Castro deja el Ejecutivo, su peso histórico será un factor político importante en las decisiones que el gobierno de su sucesor tome en los próximos años y su presencia será para muchos garantía para la continuidad del proceso revolucionario en un país que atraviesa problemas económicos y la hostilidad de Estados Unidos, que presiona por un cambio de modelo político en la isla. "No quisiera ver un sistema capitalista, ojalá que no llegue, pero sí hay que arreglar la economía", dijo el constructor de 41 años Roberto Sánchez, quien dice que quisiera tener acceso a más bienes de consumo.

La ceremonia parlamentaria comenzó luego de que Castro y Díaz-Canel, ingeniero de formación, ingresaran a la sala del capitalino Palacio de las Convenciones. En las candidaturas para vicepresidentes sobresalen dirigentes de varias generaciones como el comandante Ramiro Valdés, de 85 años, un histórico revolucionario y Roberto Morales el ministro de Salud de 50 años junto a la vicesecretaria del PCC en la oriental provincia de Santiago, Beatriz Jhonson de 48 años.

La ceremonia comenzó con la instalación del Parlamento y la toma de juramento a los diputados. Sus votos son secretos y se considera que reflejan la voluntad de la dirección del país luego de un complejo proceso de varios meses que comenzó con elecciones de base en cada cuadra, pues no existen los partidos políticos y el comunista no presenta candidatos propios.

Entre tanto, los cubanos de Miami aguardan con esperanza, cautela o pesimismo la nueva instancia política, que para algunos es "una oportunidad para el cambio" y para otros "una auténtica farsa". El ex congresista demócrata Joe García, nacido en Estados Unidos hace 54 años y recién regresado de Cuba, subrayó que hay consenso en que "hay una profunda necesidad de cambio" en la isla y en que ese cambio no debe ser cosmético sino "quirúrgico". El relevo presidencial "invita" a una "oportunidad de cambio", que debería ser aprovechada tanto por el gobierno cubano como por los cubano-estadounidenses, dice García, defensor de la política de apertura a la isla del anterior presidente de EEUU, Barack Obama.

Giancarlo Sopo, uno de los fundadores de CubaOne, una entidad dedicada a conectar a jóvenes de origen cubano con sus raíces mediante viajes a la isla, dice que el relevo es "principalmente un cambio simbólico". Sobre Díaz-Canel, Sopo, de 35 años, dijo que es un hombre del aparato del partido que no aparenta ser "un Mijail Gorbachov", en referencia al presidente soviético que sacudió los cimientos de la URSS con la perestroika (reestructuración) y la glasnost (transparencia). En el otro extremo están las organizaciones del exilio cubano y otras como Cuba Decide que reclaman "elecciones libres" en el país y que la comunidad internacional desconozca al sucesor de Castro, porque, según proclamaron en una manifestación en Miami, quieren un cambio de sistema, "no un cambio de tirano".

Histórico traspaso de mando. Raúl Castro y Díaz Canel ingresan a la sala del Palacio de Convenciones para ocupar sus asientos como diputados.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario