El Mundo

El Papa se solidarizó con venezolanos que perdieron hijos en la represión

En la plaza San Pedro, Francisco expresó su "cercanía con las familias que han perdido a sus hijos en las manifestaciones"

Lunes 03 de Julio de 2017

En medio de una ola de manifestaciones y represión sin precedentes en Venezuela, el papa Francisco pidió el fin de la violencia en el país y expresó su cercanía con las familias de quienes murieron en tres meses de represión de las protestas callejeras contra el gobierno de Nicolás Maduro.

"Aseguro mi oración por esta querida nación y expreso mi cercanía a las familias que han perdido a sus hijos en las manifestaciones", dijo el pontífice argentino, un día después de que la Fiscalía General de Venezuela aumentara a 89 el número de fallecidos en tres meses de protestas, casi todos ellos jóvenes manifestantes. "Hago un llamamiento para que se ponga fin a la violencia y se encuentre una solución pacífica y democrática a la crisis", pidió Francisco tras el rezo del Angelus en la plaza de San Pedro.

El sábado se cumplieron tres meses desde el inicio de las protestas contra el gobierno chavista. Si bien el número oficial de la Fiscalía General se considera creíble por tratarse de las pocas instituciones que se muestran independientes del gobierno, otras estimaciones privadas llevan el número de fallecidos en la represión a 105. En las manifestaciones también ha habido al menos un millar de heridos y unos 3.500 detenidos, de acuerdo con la Fiscalía y la ONG Foro Penal.

Maduro ha perdido popularidad en forma acelerada mientras la hiperinflación y la escasez de alimentos se adueñan del país. Han cerrado el 70 por ciento de las empresas en la última década, bajo los gobiernos de Hugo Chávez y desde 2013 de Nicolás Maduro. El chavismo culpa a una presunta "guerra económica de la derecha", pero los analistas señalan que las políticas económicas del chavismo han creado distorsiones acumulativas. La caída relativa del precio del petróleo desde su récord histórico en junio de 2014 es otra de las habituales excusas del gobierno, pero ocurre que decenas de otros países petroleros no sufren una crisis como la venezolana. En ese contexto y ante el avance del Tribunal Supremo chavista sobre el Poder Legislativo mediante sus sentencias, el 1º de abril comenzaron las manifestaciones callejeras. Fueron respondidas con una creciente violencia represiva de parte del régimen, tanto con la policía militarizada como con los grupos parapoliciales llamados "colectivos". Se estima que un 69 por ciento de los muertos lo fueron por arma de fuego, según un informe de prensa conocido ayer, en el conocido portal RunRunes.

Antecedentes

La comunidad internacional presiona al gobierno para que cese la represión y vaya hacia una normalización de la vida nacional. El año pasado suspendió las elecciones de gobernadores y alcaldes, luego de perder por amplio margen las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. En este contexto, el Papa hizo su nuevo llamado a la pacificación. Ya había reclamado una mediación para buscar una solución tras el fracaso de unas negociaciones que auspició el año pasado. "Que nuestra Señora de Coromoto interceda para Venezuela", exhortó ayer, pidiendo a la multitud reunida rezar un Ave María por Venezuela. Su mención de las víctimas de la represión es un dato nuevo en el discurso del Pontífice sobre Venezuela. El año pasado, el Papa recibió fuertes críticas, dado que su iniciativa le dio oxígeno a Nicolás Maduro, el que claramente aprovechó la oportunidad para mostrarse como el paladín de la paz. Además, artículos del diario L'Osservatore Romano han culpado por momentos más a la oposición que al gobierno chavista por la grave situación de Venezuela.

El 8 de junio pasado, el Papa recibió en el Vaticano a la cúpula del episcopado venezolano, que está encolumnada con la oposición desde el inicio del chavismo en 1999. Los obispos le presentaron informes sobre los muertos durante las protestas, así como las cifras de la crisis humanitaria. El Vaticano parece ahora haber dejado atrás su relativa cercanía con Nicolás Maduro y su régimen. La audiencia que concedió el Papa al presidente chavista en octubre pasado resulta hoy impensable.

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