El Mundo

El nacionalista Orbán gana en modo categórico en Hungría

El partido del primer ministro logró casi 50 por ciento de votos y dos tercios de escaños. Su discurso xenófobo fue clave en su tercera victoria consecutiva

Lunes 09 de Abril de 2018

El nacionalista de derecha y jefe de gobierno de Hungría Viktor Orbán ganaba las elecciones parlamentarias con el 49,2 por ciento de los votos, con el recuento del 81 por ciento de los sufragios, se informó oficialmente en Budapest. Los analistas electorales estiman que su partido Fidesz obtendrá hasta 133 de los 199 escaños del Parlamento, por el sistema de colegio uninominal.

De esta forma, Orbán, un político derechista, nacionalista y eurófobo, volverá a asegurarse una mayoría absoluta para asumir su cuarto mandato y tercero consecutivo. Orbán, el gobernante europeo ubicado más a la derecha, reúne el voto de nacionalistas, tradicionalistas y todos aquellos que ven mal las políticas de la Unión Europea en materia inmigratoria y de derechos de las minorías. Orbán es un abierto admirador del ruso Vladimir Putin, del que ha copiado leyes restrictivas de las libertades.

El neto resultado supone un avance de Fidesz y de sus aliados cristiano-demócratas, que en las últimas elecciones legislativas, hace cuatro años, obtuvieron 45 por ciento de los votos. Además, le permitirá de nuevo obtener una mayoría de dos tercios del Parlamento, como ya logró en 2010 y 2014. La votación estuvo marcada por un alza de participación de siete puntos, hasta el 68,80 por ciento, lo que había alimentado la esperanza de la oposición de poner en dificultades a Orbán. Muchos centros de votación permanecieron abiertos varias horas más del cierre previsto, ante las largas filas de electores. Hace cuatro años, Fidesz obtuvo 133 escaños con el 43 por ciento de los votos y obtuvo de esa forma una mayoría de dos tercios. La difusión de los primeros resultados parciales se retrasó varias horas por demoras en locales electorales de Budapest.

Orbán, fuerte detractor de la entrada de inmigrantes y el más duro crítico de la política inmigratoria de la Unión Europea (UE), habla continuamente del tema, acusando con frecuencia al multimillonario estadounidense de origen húngaro George Soros. El tono de las acusaciones de Orbán tiene rasgos claramente antisemitas. Soros es judío. El primer ministro acusa a Soros, un superviviente del Holocausto, de mover los hilos de la UE y dirigir una masa migratoria de musulmanes a Europa. El objetivo de Soros sería robar al pueblo del Viejo Continente su "identidad nacional y cristiana", asegura el político.

El primer ministro ha convertido su teoría conspirativa en un mantra en todo el país, que sirve también como medio para difamar a las organizaciones civiles críticas de su gobierno, algunas de las cuales son apoyadas por Soros, un millonario de 87 años que aboga por la democracia y los derechos humanos en el mundo.

La oposición acusa a Orbán de desmantelar la democracia con leyes restricitvas, como la que aplica a las ONGs, y de derivar recursos estatales y fondos europeos hacia "oligarcas" que le son afines. Una copia fiel del modelo de Vladimir Putin, en resumen. La Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (Olaf) está investigando numerosos casos de malversaciones en Hungría, en uno de los cuales está implicado el yerno de Orbán. El primer ministro rechaza todas las acusaciones y se adjudica como logros de gestión el notable aumento de los salarios reales y el descenso del desempleo.

Orbán ve en Vladimir Putin uno de sus modelos, aunque también alaba al turco Recep Tayyip Erdogan y al chino Xi Jinping. El catalizador del nacionalismo de derecha de Orbán es sin dudas el tema inmigratorio. Hungría se opone al sistema de cuotas acordado por mayoría en la UE. Bruselas ha abierto varios procedimientos de infracción contra Hungría por sus leyes sobre control de las ONG, con las que asxifia a la sociedad civil. También persigue a la Universidad Centroeuropea, una institución financiada por Soros. Sin embargo, de momento la Ue no ha aplicado sanciones a a Budapest,ni tampoco a Varsovia, la otra oveja negra.

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