El Mundo

El miedo a la delincuencia juega a favor del ex militar

La tienda de armas en el centro de San Pablo está casi oculta en el fondo de una galería comercial que vio tiempos mejores.

Domingo 14 de Octubre de 2018

La tienda de armas en el centro de San Pablo está casi oculta en el fondo de una galería comercial que vio tiempos mejores. La mayoría de negocios están vacíos. "Hace 40 años —cuenta el encargado de «Top Gun»— había como seis tiendas de armamento aquí cerca. Quebraron todas". Luego bromea: "Esperemos que Bolsonaro arregle todo". En la tienda se exhiben escopetas de fogueo, pistolas y revólveres de bajo calibre. Las ventas no marchan muy bien, dice el dueño, Nilton Gonçalves. "Llegué a vender 200 armas al mes. Hoy se venden cuatro o cinco", lamenta el empresario de 65 años. Para Gonçalves, la causa de ese retroceso son las estrictas leyes para la tenencia de armas, en particular, las del llamado Estatuto de Desarme, que entró en vigor en 2003 bajo la presidencia del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. Gonçalves tiene claro que ese es uno de los grandes problemas de sus país, castigado desde hace años por una creciente ola de criminalidad. En 2017 murieron más de 63.000 personas de forma violenta en el gigante sudamericano, un aumento del 2,9 por ciento en relación con el año anterior. "Brasil le quitó el derecho a los ciudadanos decentes de tener un arma", se queja.

En la primera vuelta, Gonçalves votó por Bolsonaro, el candidato que promete mano dura con la delincuencia. La principal bandera de la campaña de Bolsonaro, junto con la de la lucha contra la corrupción, es la de acabar con la delincuencia. El tema es crucial para muchos brasileños, dice Bruno Amaral, un agente penitenciario paolista.

Gonçalves y Amaral no dan la impresión de ser fanáticos de las armas como los que se ven en EEUU entre los seguidores de Donald Trump, o también en Brasil, en los mitines de Bolsonaro, donde muchos de sus simpatizantes llevan atuendos militares o celebran fingiendo hacer disparos. El empresario y su cliente comparten una convicción mayor: que el sistema de seguridad pública es ineficiente y enormemente corrupto. "El policía tiene más miedo a la ley que al propio delincuente", protesta Amaral. "Los derechos humanos están más a favor de los que cometen delitos que de los que quieren proteger a la sociedad", afirma Gonçalves. "Bolsonaro dice todo lo que queremos oír desde hace tiempo. Esa teoría de que uno termina con la violencia con la «pipa de la paz y la camiseta blanca» no funciona", dice el dueño de "Top Gun". "Quiera Dios que gane", dice el encargado de la tienda, Davilson Dahr, sobre Bolsonaro. "Porque él es la policía. Y los bandidos están muy fuertes", sentencia.

El miedo a la delincuencia juega en Brasil a favor del candidato de ultraderecha.

Por Issac Risco / DPA


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