El Mundo

El Likud de Netanyahu conquistó 30 escaños en el nuevo Parlamento israelí

El partido conservador logró seis bancas más que su principal rival de la Unión Sionista, el centroizquierdista Issac Herzog.

Jueves 19 de Marzo de 2015

El premier Benjamin Netanyahu logró una inesperada victoria en las elecciones legislativas en Israel y se aseguró un cuarto mandato al frente del gobierno tras haber enterrado la idea de un Estado palestino y enfurecido a su aliado clave estadounidense. Después de una reñida campaña, el Likud, el partido conservador de Netanyahu, consiguió ganar 30 de los 120 escaños del Parlamento frente a los 24 recabados por la formación de centroizquierda Unión Sionista. "Haré todo lo que pueda para asegurar la seguridad de todos los ciudadanos de Israel y, si Dios quiere, tendremos éxito y prosperaremos", declaró ayer Netanyahu en el Muro de los Lamentos de Jerusalén, el lugar más sagrado para los judíos.

Aunque los sondeos lo daban por perdedor, Netanyahu, en el cargo desde 2009, se alzó como gran vencedor de estos comicios, y es prácticamente seguro que lo llame el presidente Reuven Rivlin para asumir su tercer mandato consecutivo, el cuarto de su carrera contando el que desempeñó entre 1996 y 1999.

Tras su victoria, el premier quiere formar rápidamente gobierno para su cuarto mandato con los partidos religiosos y de derecha. El político conservador invitó ayer a sus posibles socios de coalición a mantener conversaciones, entre ellos, el partido de los colonos La Casa Judía y los dos partidos religiosos. El primer ministro aspira a tener conformado en "dos o tres" semanas el gobierno de derecha.

Deterioro. Pero las perspectivas de un nuevo mandato para este político de línea dura, cuyo discurso viró todavía más hacia la derecha durante la campaña, podría proyectar una sombra aún mayor en las relaciones, ya rotas, entre Israel y los palestinos y agravar las tensiones con Estados Unidos. El lunes, Netanyahu volvió a reafirmar su idea de enterrar la posibilidad de un Estado palestino, y en cuanto se conocieron los primeros resultados, los palestinos advirtieron de que intensificarán sus esfuerzos diplomáticos para aumentar la presión internacional.

Ayer, el portavoz del presidente palestino, Mahmud Abbas, declaró que éste cooperará con cualquier gobierno israelí que acepte la solución de los dos Estados, una opción que, según dijo Netanyahu en sus últimos días de campaña, quedaba descartada. Por su parte, el veterano político de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Yasser Abed Rabbo declaró que "Israel eligió la vía del racismo, la ocupación y la construcción de asentamientos, y no el camino de las negociaciones". Además, el negociador en jefe palestino Saeb Erakat se comprometió a "acelerar, continuar e intensificar" todos los esfuerzos diplomáticos, incluyendo la inminente presentación de una denuncia contra Israel por supuestos crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional de La Haya.

La Casa Blanca informó que el secretario de Estado, John Kerry llamó a Netanyahu para felicitarlo, pero recordó que Estados Unidos sigue apoyando una solución de dos Estados. A su vez la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, pidió que estas elecciones sean una oportunidad para "pasar la página" y relanzar el proceso de paz.

Negociaciones de gobierno. Según la ley israelí, los resultados finales de las elecciones deben publicarse en un plazo de ocho días, pero una vocero del Comité Central de Elecciones dijo que estarían disponibles hoy. Una vez que los resultados oficiales sean proclamados, posiblemente hoy, el presidente Reuven Rivlin tendrá siete días para pedirle a un líder político que forme gobierno. Las negociaciones, intensas, ya comenzaron.

Netanyahu se entrevistó con los líderes de varios partidos, para concluir un acuerdo en un plazo de dos a tres semanas, según indicó el Likud. Este podría optar por una coalición muy marcada a la derecha, lo que podría complicar aún más las relaciones ya tensas con la comunidad internacional, incluyendo su gran aliado, Estados Unidos.

Oposición. Netanyahu ya contactó con Hogar Judío, partido nacionalista religioso que ha obtenido ocho escaños, y con los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá (7 escaños cada uno), así como con Israel Beitenu, el partido nacionalista del ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman (6 escaños), indicó su partido.

También se entrevistó con su otro aliado potencial, Moshé Kahlon, tránsfuga del Likud y líder de un nuevo partido de centroderecha y con vocación social, Kulanu, que se ha llevado 10 escaños. Por su parte Herzog descartó participar en un gobierno de unidad y dijo que "pasar a la oposición es la única opción realista". La lista única de los partidos árabes, otra de las grandes sorpresas estos comicios, se confirmó como tercera fuerza política, con 14 escaños.

La cara victoria de "Bibi": sacrificar la solución de los dos Estados

Benjamin Netanyahu ganó las elecciones ¿pero a qué precio? El día después de los comicios el hasta ahora premier, cargo que seguirá desempeñando, se encuentra ante un montón de ruinas políticas. Prácticamente quemó todos los puentes e incluso se envalentonó con su más estrecho aliado para conseguir en el último minuto movilizar a su electorado derechista a fin de evitar la derrota que se avecinaba. Por primera vez desde el discurso conciliador de 2009, Netanyahu abandonó oficialmente la idea de un Estado palestino. A los árabes-israelíes prácticamente los tachó de enemigos cuando alertó que acudian en "masa" a las urnas para, después de todo, ejercer su derecho democrático al voto.

A ello se suma que, haciendo uso de un cliché de la derecha israelí, aseguró que las organizaciones izquierdistas y los gobiernos extranjeros estaban apoyando a los árabes de Israel con ingentes cantidades de dinero. "Netanyahu tuvo que sacrificar la solución de dos Estados para ganar", señaló el experto Hugh Lovatt del "think tank" European Council on Foreign Relations. "Sacrificó su política exterior por una ganancia política interna a corto plazo". Según la politóloga Lisa Goldman, con el nuevo Ejecutivo de Netanyahu, EEUU apenas se esforzará por resucitar el plan de paz fracasado hace casi un año. "No tocarán el tema. Creo que el status-quo no va a cambiar", dijo Goldman.

Netanyahu, líder del Likud, irritó considerablemente al presidente de EEUU, Barack Obama, con su polémico discurso ante el Congreso en Washington y su campaña agresiva contra un acuerdo con Teherán por el diferendo nuclear. Y la disputa podría escalar si se llega a un acuerdo con Irán. Si Netanyahu, de 65 años, forma tal como está previsto una coalición con los partidos derechistas y ultraortodoxos, el país tendrá que contar con un mayor aislamiento internacional. Pues ya no podrá contar como escudo con miembros de coalición moderados como Isacc Herzog y Zipi Livni, líderes de la alianza de centroizquierda Campo Sionista. Herzog dijo que el laborismo seguirá siendo una "alternativa" a los partidos de la derecha y eso suena más bien a que no va a formar un gobierno de coalición.

Netanyahu lleva camino de convertirse en el premier que más tiempo ejerce el cargo. David Ben Gurion estuvo durante 13 años de forma consecutiva desde que llegó al Ejecutivo en 1949. "Bibi" ya lleva nueve años y, si sigue cuatro años más, habrá superado al legendario fundador de la patria.

La politóloga israelí Eatta Prince-Gibson opina que Jerusalén formará un "gobierno nacionalista y combativo". En vista de la división dentro de la sociedad israelí y de los muchos problemas sociales, que Netanyahu no puede ignorar a largo plazo, Prince Gibson no cree que el premier vaya a agotar la legislatura. "No creo que logre una reconciliación con EEUU o Europa, sobre todo ahora que ha dicho no a la solución de dos Estados".

Los israelíes de izquierda y de centro ven la victoria de Netanyahu con consternación, mientras que los palestinos con resignación. El 1º de abril, los palestinos entrarán oficialmente en la Corte Penal Internacional (CPI). Los israelíes temen ser llevados ante los tribunales por acusaciones de crímenes de guerra, como en la reciente guerra de Gaza o por la política de asentamientos. "Queda muy claro que no hay interlocutor en Israel para el proceso de paz", agregó Prince-Gibson. "Queda claro que ahora la sociedad israelí está a favor de enterrar el proceso de paz, de enterrar la solución de dos Estados".

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