El Mundo

El líder de la Liga promete recortar fondos para inmigrantes

Matteo Salvini, ya ministro del Interior, llegó a Sicilia, que recibe miles de refugiados. Pretende reasignar partidas destinadas a dar acogida.

Lunes 04 de Junio de 2018

Matteo Salvini, líder de la ultraderechista Liga y flamante ministro del Interior italiano, visitó Sicilia, donde volvió a defender el discurso antiinmigración que lo llevó al gobierno junto al Movimiento 5 Estrellas.

El dirigente de la Liga, que estuvo el jueves en Toscana y en Liguria, y el sábado por la noche en el Véneto, acudió a Sicilia para apoyar a los candidatos de su partido en una serie de elecciones municipales previstas para el 10 de junio. Quiere aprovechar su creciente popularidad para mejorar los resultados de su partido en el sur de Italia, antaño el blanco de los ataques racistas de la Liga, cuando el partido aún se presentaba como nordista y secesionista y criticaba a esas regiones más desfavorecidas del país. Eran los tiempos de la Liga Norte, cuyo nombre Salvini acortó.

Pero ahora, que Salvini también es viceprimer ministro y ministro del Interior en el flamante gobierno de unión formado por la Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5S, antisistema), Salvini ha añadido a su programa una visita al centro de identificación de migrantes de Pozzallo. Los barcos militares o humanitarios que rescatan a migrantes en el Mediterráneo los llevan principalmente a ese puerto del sur de Sicilia y a otros del este de la isla: Augusta, Catania, Mesina.

La primera etapa del viaje fue Catania, donde Salvini fue saludado por una multitud, aunque también se encontró con protestas por parte de jóvenes de izquierda. Salvini intentó sin embargo tranquilizar en relación a sus proyectos más duros: "Respecto a la inmigración, no seguiremos una línea dura, sino una línea del sentido común", afirmó, desdiciéndose así de cientos de discursos de campaña de él y de su fuerza política.

Según datos oficiales, más de 13.500 migrantes llegaron a Italia sólo desde comienzos del año, a pesar de los controvertidos acuerdos entre el caído gobierno de centroizquierda y las autoridades y milicias libias, que permitieron reducir el número de llegadas en más del 75 por ciento desde el verano de 2017. Un logro relativo del gobierno del ex premier Paolo Gentiloni.

El viernes por la noche, horas antes de que Salvini asumiera su cargo de ministro, 158 personas, entre ellas nueve niños, llegaron a Pozzallo tras ser rescatadas frente a las costas de Libia por un barco humanitario, en una operación coordinada con la guardia costera italiana.

"Se acabaron los buenos tiempos para los clandestinos. Prepárense a hacer la maleta", avisó Salvini el sábado por la noche durante un mitin en Vincenza, en el norte del país. "Los Estados (europeos y africanos) deben empezar a hacer su trabajo y ningún traficante debe atracar en los puertos italianos", añadió, en un claro ataque contra las ONGs que rescatan a los migrantes en el mar, a las que acusa de complicidad con las redes de traficantes de personas.

Luigi Di Maio, el líder del M5E, y desde el viernes vicepremier y ministro de Trabajo, trató asimismo a esas ONGs de "taxis del mar", aunque el discurso de su movimiento sobre la inmigración sigue siendo más moderado y matizado que el de la Liga.

Para acelerar las expulsiones —hubo 6.500 en 2017—, Salvini deberá multiplicar los centros de internamiento de migrantes y los acuerdos con sus países de origen, muchos de los cuales no tienen prisa por que regresen sus ciudadanos.

Para conseguir rápidamente los fondos necesarios, Salvini exige "un buen tijeretazo en los 5.000 millones de euros" dedicados cada año a la acogida de demandantes de asilo en Italia. En 2017, el gobierno anterior anunció un presupuesto de 4.200 millones de euros para los inmigrantes: 18 por ciento para los rescates marítimos, 13 por ciento para la asistencia sanitaria y 65 por ciento para los centros de acogida para demandantes de asilo, que albergan a cerca de 170.000 personas.

Esos centros están en el punto de mira de Salvini. Reciben de media 35 euros por día y por persona a cambio de ofrecer alojamiento, comida, clases de italiano, apoyo jurídico y psicológico... Muchos llevan a cabo su labor generando una serie de actividades que dieron un nuevo impulso a municipios rurales casi abandonados. Otros tratan de recortar al máximo sus gastos para aumentar sus beneficios.

Después de su viaje a Sicilia, Salvini acudirá el martes a Luxemburgo para una reunión de los ministros del Interior de la Unión Europea, donde se abordará la revisión del acuerdo de Dublín, que obliga a los migrantes a presentar su solicitud de asilo en el primer país europeo al que llegan. Esa norma tiene fuertes consecuencias para Italia, que recibió a más de 700.000 migrantes desde 2013.

recorrida. Ya como ministro de Interior y vicepremier, Salvini da directivas durante su visita a Sicilia.

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