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El jurista Sergio Mattarella, impusado por Renzi, es el flamante presidente de Italia

Mattarella, de 73 años, elegido al término de la cuarta votación, cuando bastaba sólo la mayoría simple, obtuvo 665 votos, superando ampliamente los 505 necesarios, según el conteo oficial.  

Domingo 01 de Febrero de 2015

El Parlamento italiano eligió ayer como nuevo presidente de la República al jurista Sergio Mattarella, un político considerado íntegro y defensor de la legalidad.

Mattarella, de 73 años, elegido al término de la cuarta votación, cuando bastaba sólo la mayoría simple, obtuvo 665 votos, superando ampliamente los 505 necesarios, según el conteo oficial.

La victoria de Mattarella, juez de la Corte Constitucional, que inició su vida política hace 30 años en las filas de la otrora poderosa Democracia Cristiana, ministro de varios gobiernos, fue garantizada por el Partido Democrático (PD, izquierda), la primera fuerza política del país, que unió fuerzas e influencia para imponerlo como candidato.

La elección de nuevo presidente fue recibida con un largo aplauso por parte de la mayoría de los 1009 "grandes electores": 630 diputados, 315 senadores, cinco senadores vitalicios y 58 representantes de 20 regiones.

"Buen trabajo. presidente! Italia¡", escribió en un tuit Matteo Renzi, quien asistió a las votaciones desde una sala separada, ya que no es parlamentario.

Poco después de conocer el resultado, el nuevo presidente ofreció su primera declaración a la prensa.

"Mi primer pensamiento lo dedico a los compatriotas que sufren y nutren esperanzas", dijo. Mattarella tuvo un primer gesto como presidente electo: visitó el memorial de la masacre de las Fosas Ardeatinas, perpetrada por los nazis en 1944.

Mattarella, conocido por ser un católico practicante, íntegro y austero, recibió inmediatamente un telegrama de felicitaciones por parte del Papa Francisco. "Que pueda trabajar al servicio de la unidad y la concordia del país", le escribió el Papa argentino, quien suele mantener prudente distancia sobre los asuntos internos de la vida política italiana.

El doceavo presidente de la República fue elegido para un período de siete años. Es la única persona con derecho a disolver el Parlamento y a convocar elecciones legislativas anticipadas.

La elección de un respetado jurista, experto constitucionalista, con un pasado intachable, que vivió en carne propia como siciliano los horrores de la mafia (que le asesinó un hermano) es considerada una jugada política ejemplar del primer ministro Matteo Renzi, quien se confirma así como líder indiscutible del PD.

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Nuestro hombre. "Es el hombre de la legalidad, de la batalla contra la mafia", lo definió el primer ministro Renzi, al presentarlo hace cuatro días como único candidato de la izquierda. Renzi, de 40 años, ex alcalde de Florencia, no sólo logró el respaldo de todo su partido sino también convenció a la izquierda radical así como a una buena parte de los moderados de centroderecha, con los que negoció hasta la víspera, logrando aislar a Silvio Berlusconi, por 20 años protagonista de la política italiana y quien se oponía a la elección de Mattarella.

El declive de Berlusconi resulta evidente, ya que las boletas blancas, como ordenó votar a los parlamentarios de su partido, Fuerza Italia, fueron sólo 105, un número inferior al de sus parlamentarios. Se estima que unos 60 intengrantes del partido de Berlusconi votaron por Mattarella.

La ruptura entre Renzi y Berlusconi, quien ha respaldado en los últimos meses las reformas que el joven primer ministro propone, cambia completamente el panorama político y abre una nueva fase para Italia. La jugada de Renzi, que la prensa elogió por su transparencia, suscitó la ira de Berlusconi, que se siente "traicionado", según confesó a sus allegados. Mattarella se opuso a una ley que en los 80 abrió el paso al imperio mediático de Berlusconi.

"Mattarella es un hombre leal, correcto, sensible, conoce las instituciones y es imparcial", declaró satisfecho el presidente saliente, Giorgio Napolitano, de casi 90 años, quien renunció a mediados de enero por razones de edad y salud. El sucesor de Napolitano es el primer siciliano que llega al cargo. Jurará el próximo martes.

Triunfo de Renzi, derrota para Berlusconi

Cuando el 14 de enero Giorgio Napolitano presentó su renuncia como presidente italiano, el primer ministro, Matteo Renzi, prometió un proceso de sucesión suave y sin dramas. Hoy, con la elección por una gran mayoría de su candidato, Sergio Mattarella, demostró que tiene las riendas de la situación.

Renzi logró matar diez pájaros de un tiro: unió a su partido, impulsó a un presidente que probablemente no le hará sombra, demostró que no le hace falta Silvio Berlusconi para sacar adelante sus propuestas y dejó fuera de juego al Movimiento Cinco Estrellas (M5S) de Beppe Grillo.

Al inicio del proceso para elegir presidente todo apuntaba a que Renzi tendría que alcanzar un acuerdo con Berlusconi. Pero en lugar de eso, logró cerrar filas en el PD en torno a Mattarella, veterano del desaparecido partido Democracia Cristiana (DC) y firme detractor de Berlusconi. El nuevo presidente recibió también el apoyo de grupos opositores de izquierdas y de partidos de centro.

Las exigencias de Berlusconi de votar a otro candidato fueron ignoradas. Además, Renzi también dejó al descubierto la falta de relevancia del partido antisistema M5S, al lograr suficiente apoyo como para arrinconar al movimiento de Grillo.

El partido de Berlusconi, Forza Italia, cayó sin embargo en la confusión. Según el profesor universitario Giovanni Orsina, Berlusconi cometió el error de ayudar a principios de este mes a aprobar la reforma electoral de Renzi en el Senado, perdiendo así toda su capacidad de maniobra antes de la votación presidencial.

"Esperaba algo a cambio (de su apoyo). Pero Renzi, como buen político, no es de fiar, lo hemos visto miles de veces", apuntó Orsina.

Para Orsina, el líder de Forza Italia fue "dramática y patéticamente iluso" al pensar que Renzi podría haber llegado a un acuerdo para nominar a un presidente que solucionase los problemas legales de Berlusconi y le permitiese volver a competir por el poder.

Los miembros del ala dura de Forza Italia han sugerido que el partido conservador podría vengarse retirando su apoyo a Renzi la próxima vez que este necesite de su ayuda en el Parlamento. Pero teniendo en cuenta la falta de apoyo popular de Forza Italia, es poco probable que el partido se permita un movimiento de ese tipo sin arriesgarse a una crisis.

Según algunos comentaristas, el único peligro a largo plazo para Renzi es el propio Mattarella. A pesar de sus maneras suaves, el nuevo presidente no es un cero a la izquierda y podría no acomodarse siempre a los planes del primer ministro. Podría oponerse, por ejemplo, a la convocatoria de comicios anticipados tras la aprobación del nuevo sistema electoral, que garantizará automáticamente una cómoda mayoría parlamentaria al ganador de las votaciones. El analista Alessandro Gilioli resumió: "No estoy seguro de si es una victoria a largo plazo (para Renzi). Pero seguro que sí que lo es a corto plazo".

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