El Mundo

El juego de las lágrimas detrás de la victoria

Jueves 10 de Enero de 2008

Washington.— Todo cambió en cuestión de horas para Hillary Clinton. Nunca se sabrá si fue intencionado, como dicen sus detractores, o espontáneo, como argumentan sus partidarios, pero lo cierto es que el nudo en la garganta que se le hizo el lunes en un acto electoral supuso un punto de inflexión en su campaña.
  Si finalmente Clinton se convierte en la primera mujer presidenta de EEUU, sus estragos para combatir las lágrimas en un restaurante de New Hampshire serán recordados para siempre.
  Su muestra de humanidad fue clave para ganar el martes las primarias de New Hampshire, según coinciden la mayoría de los analistas. Desde luego, no cabe duda de que llamó la atención: los canales no dejan aún hoy de repetir las imágenes, y el video está entre los más vistos en Internet.
  El vuelco respecto a las encuestas, que sólo un día antes daban hasta diez puntos de ventaja a su gran rival, Barack Obama, fue brutal. La explicación de los encuestadores es que, según revelaron los sondeos a boca de urna, el 15% de los electores decidió el sentido de su voto el último día.
  Esto permitió que el sector clave en la actual carrera demócrata, el femenino, se volcase a Clinton. Los sondeos daban una ventaja de tres puntos a Obama entre las mujeres, pero las encuestas a pie de urna indicaron que a la hora de votar se decantaron por trece puntos de diferencia por Hillary.
  ¿Qué ocurrió en esas horas? La propia senadora de 60 años cita en primer lugar su “dura campaña” en los últimos días. Sin embargo, en una entrevista con CNN, también reconoció que el “maravilloso momento” de las “casi lágrimas” envió un mensaje al electorado que aún no había logrado transmitir.

Llamada de socorro. Lo que leyó la mayoría de la gente fue una especie de llamada de socorro de una candidata que se sabía mejor preparada, y que sin embargo se estaba viendo superada por el arrasador mensaje de “cambio” y juventud de Obama.
  “En Iowa (Clinton) se escondió, pero en New Hampshire decidió abrirse a responder cada pregunta de votantes y periodistas. Todos los que la conocen dicen que es encantadora y que se hace querer. Dio una imagen humana, de alguien que la estaba pasando mal”, analizó Steven McMahon, un estratega demócrata.
  Otros fueron menos benévolos. “Hubo algo de autocompasión nixoniana. Lo que provocó tan profunda emoción fue el reconocimiento de que el país no estaba apreciando lo mucho que la necesita. De una manera extrañamente narcisista, lloraba por todos nosotros”, escribió ayer en el New York Times Maureen Dowd.

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