Jueves 31 de Enero de 2008
Roma.— El presidente italiano, Giorgio Napolitano, pidió ayer al jefe del Senado, Franco Marini, que intente formar un gobierno interino para avanzar en una reforma de las leyes electorales, a las que se culpa del colapso la semana pasada del gobierno de centroizquierda de Romano Prodi. Sin embargo, Marini se enfrenta a un escenario complicado: deberá convencer al líder de la oposición, Silvio Berlusconi, y a sus aliados de que olviden sus demandas de convocar elecciones inmediatas.
Prodi dimitió después de que su coalición de nueve partidos, debilitada por la deserción de una pequeña formación católica, perdiera un voto de confianza en el Senado. Sus 20 meses en el poder se vieron constantemente afectados por las peleas entre sus aliados.
Napolitano explicó ayer que la formación de un gobierno de transición "no se trata de una táctica de retraso", sino que la disolución del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones, como pedía la oposición, habría sido una "decisión de mucho peso".
"Concentraré mis esfuerzos en intentar hacer esto lo más rápidamente posible", dijo por su parte Marini, de 74 años, quien debe intentar recopilar el apoyo de todos los partidos para formar un gobierno provisional, con él como primer ministro, y preparar unas nuevas elecciones.
"Tarea difícil". El presidente del Senado reconoció que se trata de una "tarea difícil y laboriosa", pero recalcó que "entre los ciudadanos existe una fuerte esperanza de reformar la ley electoral".
Las negociaciones comenzarán hoy por la tarde y es probable que continúen por algunos días. El nuevo gobierno que debe formarse tendrá que ser apoyado por un voto de confianza del Parlamento. Si no logra el apoyo mayoritario de los congresistas, el país tendría que celebrar nuevas elecciones. Las oportunidades de supervivencia de un nuevo gobierno en el Parlamento se consideran más bien pocas.
Actualmente Marini ostenta el segundo puesto oficial de mayor rango en Italia por detrás de Napolitano. Su rol neutral como presidente de la Cámara alta podría darle la opción de alcanzar el consenso, aunque proceda del centroizquierdista Partido Democrático de Prodi.
Sin embargo, Berlusconi, quien ha recuperado su liderazgo en los sondeos de opinión luego de que salió del poder tras perder frente a Prodi en 2006, dijo que no quiere "perder tiempo".
"Le diremos a Marini que queremos elecciones ya mismo", afirmó Berlusconi, quien intuye la posibilidad de conseguir una victoria rápida. La ley italiana no contempla "un gobierno nacido exclusivamente para preparar unas elecciones", había dicho previamente. El socio de coalición de Berlusconi, Robert Calderoli, de la Liga Norte, se sumó a las críticas. Aseguró que Marini debía formar un gobierno "que ya nació muerto".
Lucha por los votos. Una nueva encuesta sugirió que si las actuales coaliciones se enfrentaran, repitiendo las elecciones de 2006, Berlusconi ganaría con el 54% de los votos, frente al 44,5% del centroizquierda.
Su rival en una elección sería Walter Veltroni, alcalde de Roma y secretario del Partido Democrático fundado por Prodi el año pasado. Veltroni quiere primero una reforma electoral, que podría darle a su partido una posibilidad real de lucha ante Berlusconi.
El centroizquierda tendría una mejor chance, según el sondeo de la agencia Ispo, si el Partido Demócrata se divide de sus aliados, que van desde católicos hasta comunistas, y compite solo. Esto podría arrojar un panorama más cerrado, con Berlusconi ganando por un estrecho margen de un 51% frente a un 48,5%.
Riesgos económicos. La crisis ha dejado a la tercera mayor economía de la zona euro sin un gobierno fuerte y creíble, justo cuando la economía global está en declive y los negocios italianos están en sus niveles más bajos desde hace al menos dos años.
Los mercados temen que otro gobierno de Berlusconi sin restricción en los gastos pueda revertir los progresos hechos por Prodi en la reducción del déficit presupuestario.