La Habana.- El huracán Ike azotó hoy el oriente de Cuba, con vientos de 160
kilómetros por hora, convirtiendo edificios en escombros y provocando la evacuación de 1,5 millones
de personas. L
os meteorólogos indican que el huracán podría dirigirse hacia La Habana en las
próximas horas.
Ike, de categoría 2 en la escala Saffir-Simpson de cinco niveles, pasaría las próximas 24
horas sobre el mar Caribe, cuyas aguas cálidas podrían intensificar su fuerza sobre Cuba, donde
rige una “alarma ciclónica”, las escuelas están cerradas y los vuelos nacionales
suspendidos.
A las 15 (hora argentina), el ojo del huracán estaba frente a la costa de la provincia de
Ciego de Avila y se movía hacia el oeste a una velocidad de 22 kilómetros por hora, dijo el Centro
Nacional de Huracanes (CNH) con sede en Miami, Estados Unidos, informó la agencia Europa Press.
Los meteorólogos pronosticaron que Ike atravesaría Cuba mañana por la provincia occidental de
Pinar del Río, donde el huracán Gustav dañó más de 100.000 viviendas y causó pérdidas considerables
en la infraestructura civil hace sólo nueve días.
Según estos pronósticos, Ike saldrá el martes por la tarde al Golfo de México y se dirigiría
hacia los yacimientos petroleros del sureste de Estados Unidos, zona afectada la semana pasada por
el Gustav.
Se estima que en los próximo días podría tocar tierra en la costa este del estado de Texas,
aunque bastaría un pequeño desvío para llevarlo a Nueva Orleans, donde el huracán Katrina dejó
1.500 muertos en 2005.
Ike impactó ayer en Haití, donde causó 61 muertos, luego de que la tormenta tropical Hanna
provocó la semana pasada la muerte de al menos 500 personas, además de destrozar puentes y caminos
que complicaron aún más el envío de ayuda humanitaria a las zonas devastadas.
En la vecina República Dominicana, dejó inundadas amplias regiones del país, pero las
autoridades, que organizaron la evacuación preventiva de más de 44.000 personas, no reportaron
víctimas.
También causó importantes daños en las islas Turcas y Caicos, y en las Bahamas, donde el
viento derribó árboles y postes eléctricos, y arrancó los techos de muchas viviendas.
El domingo por la noche, Ike tocó tierra en la costa nordeste de Cuba, levantando olas de
varios metros que derribaron el muro de una fortaleza del siglo XIX en Baracoa, en el extremo
oriental de la isla.
Su avance a lo largo de unos 300 kilómetros devastó plantaciones de café, paralizó las minas
de níquel y dañó las infraestructuras de la industria de la caña de azúcar.
La televisión estatal cubana mostró imágenes de árboles y postes de luz y teléfono derribados
por el viento en Camagüey, una pintoresca ciudad del siglo XVI recién declarada Patrimonio Cultural
de la Humanidad por la Unesco. (DPA)






















