El Mundo

El horror de una nueva dictadura, ira, hartazgo y miedo entre los brasileños

En un clima de polarización pocas veces antes visto, electores explican sus motivaciones a la hora de emitir su voto por Bolsonaro o Haddad

Domingo 28 de Octubre de 2018

Pese a su imagen de extremista, el ultraderechista Jair Bolsonaro es favorito para ganar hoy la elección presidencial de Brasil frente al izquierdista Fernando Haddad, que alcanzó la segunda vuelta impulsado por la aún alta popularidad del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La agencia DPA habló con varios electores para conocer su motivación para votar por uno de los dos candidatos:

Glenio Ritter, votante conservador: el médico de 52 años cree que Bolsonaro sería un gran presidente. "Es un persona honesta. Un patriota", dice Ritter, que se tomó vacaciones las últimas semanas para hacer campaña a favor del candidato en Río de Janeiro. "Tiene ideas conservadoras con las que me identifico. Por ejemplo contra el aborto o a favor de armar a la población, porque la violencia es muy grande en Brasil", agrega. Las críticas contra Bolsonaro las considera exageradas y a sus adversarios políticos los ve como extremistas de izquierda. "Yo no quiero comunismo aquí en Brasil", dice.

Elias Figueira, nostalgia de la dictadura: el ex mecánico de avión de 57 años, hoy desempleado, guarda un buen recuerdo de la última dictadura militar (1964-1985). "Fue un régimen de excepción, no fue una dictadura. Fue un mal necesario", dice Figueira, que acudió a una marcha a favor de Bolsonaro en Río llevando dos camisetas: una con el rostro del candidato y otra con el de Carlos Alberto Brilhante Ustra, el militar a cargo del aparato de represión y considerado como responsable de las torturas durante la dictadura. "Ustra y todos los militares de la época nos libraron del comunismo. Ustra el es heroico pasado, Bolsonaro es el heroico presente", dice Figueira.

Ebert Clariano, gay y votante de Bolsonaro: Clariano, de 29 años, se define como negro, gay, pobre y votante de Bolsonaro. "Estoy cansado de salir de mi casa a la esquina, para tomar un colectivo, y ser asaltado", dice el vecino de una favela de la Baixada Fluminense, una zona conflictiva en la periferia de Río. "Un presidente no debe hablar sólo por las minorías, sino por el ciudadano en general", cree. Las críticas de que Bolsonaro es homofóbico o racista las considera inventos de los medios. "La red Globo —dice sobre el mayor grupo mediático del país— siempre manipuló. Gracias a las redes sociales hoy en día los brasileños consiguieron despertarse".

Voto de confianza

Cristina Castro, voto contra el PT: carioca de 57 años y de clase media, Castro asegura que su voto es sobre todo contra el PT de Lula y de Haddad. "Soy «antipetista» por definición. Trabajé en una empresa que fue muy corrompida por el PT", se explica Castro, empleada durante más de 32 años de Petrobras, la petrolera estatal que está en el centro de los escándalos de corrupción del caso "Lava Jato" ("Lavado de autos"), destapado en 2014. "No quiero más corrupción en Brasil", dice y explica que no cree en las acusaciones contra Bolsonaro y está dispuesta a darle un voto de confianza: "Necesito verlo en el poder. No prejuzgo a nadie".

Clara Alves, Bolsonaro no apoya a las mujeres: la productora audiovisual de 33 años participó antes de la votación del domingo en una marcha a favor de Haddad en Río, convencida de que es necesario defender la democracia. "Estoy a favor de la democracia y contra el fascismo. Bolsonaro tiene un discurso de odio, representa todo aquello contra lo que yo me opongo. Es homofóbico, racista y, principalmente, no quiere apoyar los derechos de las mujeres", dice Alves sobre el candidato que se ha expresado en varias ocasiones de forma despectiva sobre las mujeres.

Sueli Faria, orgullosa del PT: la profesora de escuela pública de 61 años de Río es seguidora del partido de Lula. "Creo que los aciertos del PT fueron mucho mayores que sus errores", dice sobre el partido que gobernó durante casi 14 de los últimos 16 años, entre 2003 y 2016. Sobre todo los dos gobiernos de Lula (2003-2010) fueron celebrados por el sólido crecimiento económico y por sacar a millones de personas de la pobreza con sus programas sociales, antes del estallido de una grave recesión bajo Dilma Rousseff (2011-2016). "Voto orgullosa por Haddad por lo que fue el PT y por lo que es", dice Faria.

Andrea Vianna recuerda el "horror" de la dictadura: la jubilada de 57 años votará por Haddad. "Yo tenía 18 años cuando acabó la dictadura. Tuve familiares castigados por la dictadura, siento horror por la dictadura", dice Vianna. "Bolsonaro me recuerda eso. Homenajeó a uno de los mayores torturadores, a Ustra. Sólo esa manifestación basta para mí, más allá de la serie de otras atrocidades que dice". Aunque cree difícil que Brasil vuelva un régimen militar como el de entonces, sí teme un autoritarismo similar. "Podemos volver a un momento en el que uno no pueda expresar sus ideas", dice.

Joao Paulo Guedes, miedo de Bolsonaro: en su primera votación en unos comicios presidenciales, el muchacho de 19 años cree que votar por Haddad es defender la democracia. "El candidato opuesto es un peligro", cree. "Me siento amenazado porque soy negro y vivo en una favela", agrega. "Dice que somos marginales y yo me siento muy ofendido. Porque yo trabajo, estudio y no soy nada de eso que él dice", afirma el vecino de Niteroi, en Río. Debido al clima de crispación y de polarización, Guedes no quiere ver una foto suya en ningún medio de comunicación.

Por Issac Risco / DPA

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