"El golpe de 1973 en Chile no era inevitable, como dice la derecha"
El director del Museo de la Memoria señala el avance de la sociedad en lograr un consenso transversal sobre el respeto de los derechos humanos.
Para Francisco Estévez, director del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile, existe una amplia mayoría en el país que entiende la importancia de defender la democracia y los derechos humanos, pese a que el recuerdo del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 pareciera seguir dividiendo a los chilenos.


"Hoy existe un consenso fuerte, muy transversal respecto de que en Chile no puede haber nunca más una dictadura que viole los derechos humanos. Y hay una relación de causalidad: si hay dictadura, hay violación de los derechos humanos", aseguró Estévez, con motivo de los 45 años del derrocamiento del gobierno de Salvador Allende.

El mes pasado el Museo de la Memoria estuvo en el medio de una controversia que le costó el cargo al ministro de Cultura, Mauricio Rojas, apenas cuatro días después de haber sido nombrado, y volvió a levantar un debate sobre las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990) y las causas que llevaron al golpe de Estado. El caso surgió por las palabras de Rojas en un libro de 2015, de conversaciones con el actual canciller Roberto Ampuero, donde aseguraba que el Museo de la Memoria "más que un museo, se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar". Ante la presión de amplios sectores, incluido el mundo de la cultura, el presidente Sebastián Piñera se vio obligado a aceptar la renuncia de Rojas. Sin embargo, la polémica volvió a descubrir la existencia de sectores y dirigentes políticos de derecha, algunos de ellos en el gobierno, que parecieran acercarse a un tipo de negacionismo que aún hoy considera como inevitable el golpe de Estado de 1973.

Consultado sobre las razones de que aún, 45 años después, existan esos grupos con peso e influencia políticas, Estévez sostuvo: "Esa gente hoy está en posición de minoría. De minoría cuantitativa pero también de minoría política. Si no fuera así, Mauricio Rojas no hubiese salido en cuatro días. Lo que uno advierte es que existe un consenso político bastante transversal del cual no es ajeno el gobierno. Quiero ser muy claro en esto. No es que todo el gobierno de Piñera sea negacionista, en absoluto". Tras la designación fallida de Rojas "el gobierno ha tenido la inteligencia de nombrar como ministra de las Culturas a una persona (Consuelo Valdés) que representa lo opuesto del antiguo ministro. Una persona que conoce su oficio, sabe de museografía, por lo tanto va a poder entenderse bien con el mundo de la cultura".

"Han pasado 45 años pero hoy en Chile hay una conciencia más extendida que antes sobre la importancia fundamental de los derechos humanos en un país democrático", destacó. La controversia Rojas-Museo de la Memoria ha terminado favoreciendo a la institución que apuesta por recordar las víctimas de la dictadura y a quienes lucharon por recuperar la democracia. Eso, al punto que se ha duplicado el número de público que lo visita y lo blindó ante las intenciones de recortarle fondos por parte del gobierno. "El museo no debería ser incómodo, a menos que la derecha no se haya hecho una autocrítica (sobre el pasado), y ese es el gran problema. Lo que la derecha le debe al país es una profunda autocrítica de porqué dejó caer la democracia y de porqué avaló las violaciones a los derechos humanos", dijo Estévez. En su opinión, la falta de autocrítica se debe a que la derecha "sigue pensando que el golpe era inevitable". "Y uno puede suponer que siguen pensando que las violaciones a los derechos humanos fueron inevitables. Por ese este museo es incómodo. Porque este museo dice que el golpe no era inevitable y que tampoco era inevitable que se violaran los derechos humanos", señaló.

En medio de la controversia desde la derecha surgió el planteamiento de que el Museo de la Memoria no consideraba el "contexto" de lo que ocurrió en Chile, en referencia a las causas y antecedentes que llevaron al golpe de Estado, es decir, la polarización política y la crisis generalizada del país. "Lo que ellos quisieran es que este museo mostrara lo que ellos llaman 'el contexto', y el contexto sería justificar la inevitabilidad del golpe. Lo que nosotros hemos sostenido es que el único contexto de las violaciones a los derechos humanos que este museo muestra es la dictadura, es decir, que si no hubiese habido golpe de Estado en 1973 y no se hubiese instalado una dictadura, no se hubiesen cometido las violaciones a los derechos humanos".

Consultado sobre la idea, que Piñera volvió a reflotar en las últimas semanas, sobre levantar un museo de la democracia, que desde el centro y la izquierda consideran como iniciativa "del empate", Francisco Estévez discrepó, ya que "el Museo de la Memoria es también un museo de la democracia en el sentido de que muestra la importancia de la democracia y de cómo la gente luchó por la democracia y cómo se defendieron los derechos humanos".