El Mundo

El gobierno griego defendió los términos del acuerdo con Europa

El premier Alexis Tsipras se encuentra ante el desafío de cumplir con los acreedores sin defraudar a los electores. Críticas internas en el grupo parlamentario de Syriza.

Jueves 26 de Febrero de 2015

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, defendió ayer ante los legisladores el pacto logrado con el Eurogrupo para la ampliación de la ayuda financiera, convenio que lo pone ante un áspero panorama interno en el que deberá mantener las reformas prometidas a sus electores y sortear los desacuerdos que el convenio generó en la coalición gobernante. En un discurso pronunciado ante el grupo parlamentario de Syriza, Tsipras afirmó que los términos del acuerdo con el Eurogrupo permiten extender la financiación de Grecia cuatro meses más, lo que "da aliento a la gente" y permite al Ejecutivo ganar tiempo en la negociación. Aseguró además que quiere poner en marcha rápidamente las reformas en su país, para que la nación pueda recuperar credibilidad ante sus socios europeos.

El premier se refirió luego a las dificultades y al clima al que debió enfrentarse el nuevo gobierno durante las negociaciones, pero destacó su "fuerte posición negociadora" e hizo hincapié en los que considera los principales beneficios del acuerdo: "cambiar el rescate por un préstamo puente, dejar atrás las medidas de austeridad, evitar la asfixia económica y acabar con el superávit primario poco realista".

En relación a la lista de reformas enviada a los socios, Tsipras aseguró que permiten al gobierno sustituir las medidas anteriores por una serie de objetivos contemplados en el llamado programa de Salónica, el plan de ayudas sociales para combatir la pobreza.

El primer gran desafío que enfrentará el joven Ejecutivo griego será buscar una solución rápida a los problemas de liquidez que se avecinan en tan solo unos días. Grecia se enfrenta en marzo a pagos que ascienden a 7.300 millones de euros, antes aún de recibir a fines de abril (y solo si ejecuta con éxito las reformas anunciadas) la ayuda de 3.700 millones de euros de la eurozona. Se trata de devoluciones de créditos y vencimientos de Letras del Tesoro, a los que se suman otros 2.800 millones en salarios y pensiones. La calculada ambigüedad del listado de reformas enviado al eurogrupo —que permitió resolver resistencias iniciales de los socios europeos— contribuyó a desatar inquietud entre los griegos y tensiones en las filas de Syriza. En medio de estos temores el ministro de finanzas, Yanis Varufakis, salió ayer a recordar que el gobierno mantendrá la promesa hecha al electorado de no despedir a empleados del sector público y de no reducir las pensiones ni los salarios.

Varufakis respondió de modo categórico "la respuesta a estas tres cuestiones es no". También fue enfático en descartar un aumento del tipo reducido de impuesto sobre el valor agregado (IVA) del que gozan las islas griegas. Aunque afirmó que el gobierno examinará posibles cambios de este impuesto, hizo hincapié en que "no afectará a las zonas fronterizas, a los libros, la prensa, ni, por supuesto, a las islas del Egeo. Es un compromiso", remarcó.

Promesas. En relación a la promesa de abolir el controvertido impuesto sobre la propiedad inmobiliaria (ENFIA) que el gobierno quiere sustituir por uno que únicamente grave las grandes propiedades, Varufakis aseguró que los cambios "se aplicarán este mismo año", aunque sin precisar cuándo. También adelantó que el proyecto de ley que prepara el gobierno para ampliar el número de personas que podrá pagar en 100 cuotas sus deudas con el Fisco incluirá mejoras a partir de algunas recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Las críticas internas en Syriza se empezaron a escuchar más fuerte en los últimos días, lo que obligó a Tsipras a reforzar la diplomacia intramuros para no poner en riesgo la fortaleza de la coalición. La más destacada voz discordante tras el acuerdo con el Eurogrupo fue la del emblemático eurodiputado griego Manolis Glezos, quien la semana pasada buscó convocar a una movilización para conocer si los griegos secundan el pacto o lo rechazan. "El cambio de nombre de la «troika» a «instituciones», el del «memorando» por «acuerdo» y el de «prestamistas» por «socios» no cambia la realidad anterior", publicó hace unos días Glezos en un artículo publicado en un blog, donde llamó a "todos los miembros y simpatizantes" de Syriza que decidan "en reuniones extraordinarias en todos los niveles de la organización" si aceptan la decisión del Ejecutivo.

 

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