El gas sigue en el subsuelo y no llega a la Argentina

Martes 24 de Junio de 2008

La crónica crisis política boliviana repercute en Argentina con el ahondamiento de la carestía energética. Según un informe conocido ayer en Buenos Aires, la producción de gas natural en Argentina creció apenas un 0,1 por ciento en el primer cuatrimestre del año, frente a un aumento del 6 por ciento del consumo doméstico.

El informe de IES Consultores también resaltó que las importaciones del fluido desde Bolivia cayeron casi a la mitad. "El crecimiento del consumo argentino fue abastecido por una fuerte reducción en las exportaciones de gas a Chile. A la vez las importaciones desde Bolivia disminuyeron al menos un 48 por ciento", según esta consultora, "lo que parecería mostrar las crecientes dificultades de ese país para mantener el abastecimiento. El promedio de importación desde Bolivia rondaría los 3 millones de metros cúbicos diarios, cifra muy por debajo de los 7 millones comprometidos".

Mientras entre enero y abril las importaciones de energía argentinas "crecieron un importante 68,1 por ciento", Bolivia no ha aportado nada a ese aumento. Las reservas argentinas de hidrocarburos "cayeron a sus menores niveles a fines de 2007, cerca de un 46 por ciento respecto al año 2000 y con un horizonte de consumo de poco menos de nueve años", agregó el IES.

Metas imposibles. Ante este crítico panorama, Bolivia mantiene congelada su oferta de gas e incumple diariamente su compromiso de provisión. Esto se debe a que la nacionalización de los hidrocarburos decretada por Evo Morales el 1º de mayo de 2006 y concluida en mayo de este año ha provocado una congelación de las inversiones en el sector. Bolivia necesita unos 4.000 millones de dólares para aumentar su producción de gas.

Además del contrato de 7,3 millones de metros diarios, en 2006 el gobierno argentino firmó con Bolivia otro aún más ambicioso a futuro, por otros 27 millones de metros. Este volumen debería abastecer el Gasoducto del Noreste, por ahora sin vestigios de construcción en ninguno de los dos lados de la frontera.