El Mundo

El G-7 muestra su debilidad en una deslucida cumbre en Francia

El otrora grupo de países más poderoso del mundo se reunió para debatir sus diferencias sobre Irán, Israel y Libia. No hubo acuerdo en casi nada

Domingo 07 de Abril de 2019

Los ministros de Exteriores del G-7 han terminado el encuentro celebrado en Dinard (Francia) con acuerdo en caso todos los temas, excepto en sus diferencias sobre el conflicto israelí-palestino y as relaciones con Irán, según el ministro francés Jean-Yves Le Drian. También sobrevoló inevitable la crisis del Brexit (ver aparte). El G-7 suma a las siete potencias históricas de Occidente: EEUU, Canadá, Reino Unido, Alemania, Reino Unido, Italia y Japón. Con los cambios que ha impuesto la globalización este gremio ha perdido peso específico y ha sido sustituido en gran medida por el mucho más amplio G-20.

Una señal clara de esta pérdida de status que padece el G-7 es que Reino Unido fue representado no por su ministro de Exterior sino por el director de Asuntos Exteriores, Richard Moore; a su vez, EEUU no mandó a su secretario de Estado, Mike Pompeo, sino a su vice, John J. Sullivan. "A pesar del aire fresco de Dinard, hemos sido incapaces de solucionar algunas de nuestras diferencias", ha reconocido Le Drian. En lo que se refiere al resto de los temas, "las conversaciones fueron provechosas y agradables, tanto en tono como en contenido", ha agregado.

El tema más difícil ha sido el de Oriente Próximo. "Hemos mantenido un intercambio de opiniones sobre el conflicto israelí-palestino y nos hemos encontrado con diferencias claras. Seguimos unidos en nuestra creencia de que este conflicto ha durado demasiado tiempo. Apoyamos la reanudación de las conversaciones de paz sustantivas entre israelíes y palestinos encaminadas a lograr una solución negociada que asegura la paz y seguridad de ambas partes", han indicado los integrantes del G-7 más la representante de la Unión Europea, Federica Mogherini.

Las dudas sobre Irán se han resuelto con un párrafo donde se limitan a expresar su preocupación por "las actividades desestabilizadoras de Irán en la región, incluida su continuo apoyo a organizaciones terroristas y milicias armadas".

"Hacemos un llamado a Irán para que contribuya más activamente a reducir las tensiones en Yemen, detener su apoyo militar, financiero y político a ciertas organizaciones no estatales actores en países como el Líbano y Siria", han hecho saber.

Sobre el conflicto en Libia, Le Drian, cuyo país ha sido criticado por apoyar al comandante del este de Libia, Jalifa Haftar, ha indicado que las facciones rivales debían ser cautas y Haftar tiene que aceptar las gestiones de paz de la ONU. El ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, ha indicado que todos los socios tienen una postura común: la de presionar a los responsables, con el general Haftar a la cabeza, del incremento de las hostilidades. "La situación actual", ha apostillado su homólogo francés, Jean-Yves Le Drian, "debe terminar, y el general Haftar debe respaldar el proceso que auspicia la ONU".

En el comunicado conjunto emitido tras el encuentro, los ministros recuerdan además que "las instalaciones petroleras, la producción y los ingresos de Libia pertenecen al pueblo libio, y ninguna de las partes debe aprovecharse de ellos para su beneficio político". Libia, sin un gobierno estable desde la destitución del dictador Muammar Khadaffy en 2011, es una herida abierta que Europa no logra solucionar. El caos y la intervención del Estado Islámico hacen imposible estabilizar al país norafricano.

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