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El futuro de Cataluña, en manos de un condenado a 13 años de prisión

Es Oriol Junqueras, líder del partido separatista ERC, agrupación que salió primera en las elecciones del domingo en el bloque secesionista. Ya rechazó negociar con el socialismo

Lunes 15 de Febrero de 2021

El futuro gobierno de la agitada Cataluña está en manos de un hombre que está en prisión por cometer actos de sedición contra el Estado. Y que ya anticipó que descarta formar nuevo gobierno con el socialismo de Pedro Sánchez, el gobernante de España.

Izquierda Republicana de Cataluña (ERC, por sus siglas en catalán), liderada por Oriol Junqueras, quien cumple una condena de 13 años por su participación en el fallido e ilegal intento de secesión de Cataluña en 2017, está en condiciones de elegir a sus socios gobernantes después de que las elecciones regionales de este domingo impulsarán a los separatistas. Estos ya gobiernan Cataluña, con resultados poco halagadores, pero es claro que representan bien al sentimiento separatista que existe entre muchos catalanes.

Aunque el Partido Socialista del presidente del gobierno Pedro Sánchez logró una estrecha victoria en los votos y aumentó sustancialmente su caudal de votos respecto de 2017, su candidato Salvador Illa tiene un camino muy difícil para formar un gobierno.

ERC empató a los socialistas en las bancas, y ambos se preparan para enviar 33 legisladores cada uno a la legislatura regional. Pero los separatistas tienen más posibilidades de atraer aliados a una coalición gracias a la buena actuación de sus hermanos en el campo separatista, quienes aumentaron su poder en las elecciones del domingo. Se trata de Junts, que logró 32 diputados, y la CUP, que pasó de 4 a 9 diputados.

Los tres principales partidos que quieren independizarse de España aumentaron a 74 su mayoría en el Parlamento regional de 135 escaños, frente a los 70 que lograron en 2017.

Con permiso de las autoridades penitenciarias para pasar la noche de las elecciones con los miembros de su partido, Junqueras dijo a la televisión pública catalana el lunes que Izquierda Republicana buscará forjar una coalición "amplia'' para convertir al candidato Pere Aragonès en el próximo presidente regional.

"No tengo ninguna duda que las fuerzas políticas harán lo que les toca, y dar su apoyo a la fuerza independentista mayoritaria'', dijo Junqueras. Agregó que "nuestras convicciones son claras firmes y decididas y muchos casi hemos dejado nuestra libertad personal para ellas''.

Junqueras afirma que el sentimiento a favor de la secesión ha aumentado y descartó la opción de sumarse a una alianza con los socialistas.

Batacazo de Vox

Otro que dio la sorpresa el domingo fue el partido españolista de derecha Vox, con su firme postura contra la secesión catalana y la inmigración ilegal, consolidó su posición entrando en la cámara regional con 11 escaños. Hasta ahora no tenían representantes en el Parlamento catalán.

"Los catalanes nos han puesto en una situación que ni nosotros mismos nos imaginábamos'', dijo Santiago Abascal, líder de Vox.

En cambio el partido liberal Ciudadanos, que se opone a la independencia catalana, se derrumbó pasando de 36 a 6 escaños, poniendo en duda su futuro.

El tradicional Partido Popular (PP), también perdió peso, pero mucho más moderadamente, pasando de 4 a tres escaños. Un golpe para su líder nacional, Pablo Casado. Resulta claro que muchos votantes catalanes han cambiado opción, pasando de Ciudadanos a Vox, un brusco viraje.

"Vox ha convencido a una parte de la población que era la mejor opción para frenar algo que resulta un problema, que España se fragmente, y Cataluña a su vez, porque Cataluña está dividida en dos bloques'', dijo Montserrat Nebrera, analista y ex legisladora del PP en Cataluña.

"El electorado conservador no es especialmente racista ni xenófobo ni ultraderechista", dijo, pero "pensando de las tres alternativas, ha probado dos y no le han resultado, así que va con la tercera'', ilustró Nebrera.

Los observadores políticos creen que el control de Casado sobre el PP, que aún no ha ganado una elección fuera de su bastión en Galicia desde que asumió el poder en 2018, se ha debilitado aún más por su incapacidad para detener al insurgente Vox. "Como líder supremo, todas las miradas están puestas en él'', dijo Nebrera. "En el PP seguro que se produce un movimiento en la sede central, y si no acaba con el liderazgo de Casado, habrá algunos que le cuestionen''.

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