El Mundo

El fin de una leyenda política y una bomba de tiempo sobre el gobierno de Rousseff

La investigación sobre el expresidente brasileño Lula alcanza de manera grave e irreversible a la presidenta, cuyo mandato está gravemente cuestionado por el escándalo Petrobras.

Sábado 05 de Marzo de 2016

El interrogatorio al que fue conducido ayer en forma coercitiva Luiz Inacio Lula da Silva cae como una bomba sobre el frágil y desgastado gobierno de su sucesora, Dilma Rousseff, y corroe la leyenda que envolvía al emblemático político y su Partido de los Trabajadores (PT). “Cuando las investigaciones de la Lava Jato alcanzan al ex presidente, alcanzan de manera grave e irreversible a Dilma Rousseff, cuyo gobierno está muerto. No tiene credibilidad ni reúne condiciones suficientes para recuperarse”, dijo la analista del diario O Estado de Sao Paulo, Dora Kramer. Lula y Rousseff, mentor y ahijada política respectivamente, están distanciados por discrepancias sobre la conducción económica del país y los rumbos de la operación Lava Jato, que es comandada por la policía y depende, en última instancia, del gobierno. Lava Jato desmanteló la red de corrupción en Petrobras y se fue aproximando, contra las críticas del PT y de Lula, a importantes políticos oficialistas, hasta que ayer llegó a la puerta de la casa del máximo líder de la izquierda nacional y del partido de gobierno.

    La imposibilidad de Rousseff de tomar distancia del caso que benefició a su propio partido fue claramente ilustrada por el fiscal Carlos Fernando Lima. “Las investigaciones ya vienen acumulando evidencias que el principal beneficiario (de los desmanes) era el gobierno del PT, y queda claro que los beneficios políticos obtenidos fueron de Lula y de la actual presidenta Dilma Rousseff”, expresó Lima. Además de tener presos a dos ex tesoreros y al ex hombre fuerte de Lula, José Dirceu, entre otros dirigentes históricos, el PT tiene ahora a su fundador bajo sospecha de delitos de corrupción y lavado de dinero.

   La politóloga Eliana Cantanhede se refirió a las graves denuncias contra Lula y Rousseff que hizo el senador del PT Delcídio Amaral en el marco de un acuerdo de colaboración con los investigadores de la Lava Jato. Amaral, quien estuvo cuatro meses preso por intentar sobornar a un ex director de Petrobras para que no contara lo que sabe sobre la red ilegal, dijo que Lula y Rousseff siempre estuvieron al tanto de los fraudes y que además actuaron varias veces directamente para frenar las investigaciones. “Con Lula acosado junto a la presidenta por la delación premiada de Amaral, no hay otra conclusión obvia posible: es el fin del proyecto del PT, el fin de una era”, apuntó Cantanhede.

   Con una economía en harapos, una base oficialista que boicoteó todas las medidas propuestas por Rousseff para intentar recuperar la credibilidad del país y una reprobación popular histórica de más del 70%, Rousseff está, más que nunca, en las manos de la población. Mientras la oposición salió ayer a pedir su renuncia, los grupos que defienden su destitución preparan manifestaciones para el domingo 13 para exigir su cabeza. En el Congreso, el proceso de destitución de la presidenta, acogido a fines de 2015 por el presidente de Diputados, Eduardo Cunha, podría ganará oxígeno.

   En una síntesis de la dramática situación en la que quedó Rousseff, el analista de UOL Josias de Sousa aseguró que la presidenta no tiene pueblo que la respalde, aliados que le garanticen la gobernabilidad ni capacidad de reacción. Ahora, tampoco tiene a su padrino político para defenderla. “La presidenta está más sola que nunca”, concluyó.

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