El Mundo

El FBI acusó a 13 rusos de trabajar para la victoria de Trump en la campaña de 2016

La imputación formal de los extranjeros, así como de tres organizaciones, ratifica la asociación del entonces candidato con Vladimir Putin

Sábado 17 de Febrero de 2018

Trece individuos de nacionalidad rusa y tres organizaciones rusas fueron acusados de orquestar una compleja trama para interferir en las elecciones presidenciales estadounidenses del 2016 mediante propaganda en las redes sociales para ayudar al republicano Donald Trump y perjudicar a su rival demócrata Hillary Clinton. La imputación se formalizó ayer.

La acusación, presentada por la oficina del fiscal especial Robert Mueller, es la denuncia más explícita de injerencia ilegal rusa en la elección de 2016, un tema que envenenó la relación entre la Casa Blanca y el FBI, pero además el Departamento de Justicia. La imputación dice que los rusos crearon mensajes falsos en internet haciéndose pasar por activistas políticos estadounidenses y compraron publicidad en forma fraudulenta, todo con el fin de inclinar a la opinión pública en una campaña fuertemente disputada en favor de Trump, entonces un amigo y aliado de Vladimir Putin.

La intención de la injerencia, dice el acta de acusación, era "sembrar la discordia en el sistema político estadounidense, incluso en la elección presidencial de 2016".

Más allá de la amistad de Putin con Trump, era evidente que HillaryClinton era una figura de temer para el ruso. Clinton en su campaña criticó muchas veces al Kremlin de Putin por sus acciones bélicas en Siria en favor del régimen del dictador local Bashar Assad, por ejemplo. La acusación es el resultado de la investigación de Mueller de la injerencia rusa y si existió coordinación indebida entre la campaña de Trump y el Kremlin. Los cargos son congruentes con la evaluación de la comunidad de inteligencia, que meses después de la elección describió una campaña del gobierno ruso para entrometerse en la elección en beneficio de Trump.

El "objetivo estratégico" de los rusos era sembrar discordia, dice la acusación. Para inicios a mediados de 2016, sus esfuerzos "incluían" apoyar la campaña de Trump y desprestigiar a Clinton. Los rusos también se comunicaron con "individuos inocentes" asociados con la campaña de Trump y otros activistas políticos para coordinar las actividades.

Trump mismo se ha mostrado renuente a reconocer la intromisión. Su vocera Sarah Huckabee Sanders dijo que Trump había sido informado sobre la acusación, pero no hizo otras declaraciones.

Los cargos representan la primera demanda penal contra los rusos. Anteriormente se presentaron cargos contra cuatro personas, entre ellas el ex asesor de seguridad nacional de Trump y el ex jefe de su campaña. Ambos fueron despedidos de sus altos cargos en la administración federal.

De acuerdo con el acta, la Agencia de Investigación de Internet, una usina rusa de mensajes abusivos, insultos y amenazas empezó a entrometerse en la política estadounidense en 2014 y continuó hasta la elección presidencial de 2016. Los acusados, "haciéndose pasar por estadounidenses y creando identidades estadounidenses falsas", manejaban grupos en redes sociales creados para atraer a la audiencia del país.

"Con el tiempo, estas cuentas en redes sociales se convirtieron en los medios con que los acusados llegaban a números significativos de estadounidenses con el fin de interferir en el sistema político estadounidense", dice el acta.

Se les acusa de asociarse ilícitamente para "obstruir las funciones legítimas del gobierno de Estados Unidos mediante el fraude y el engaño", incluso mediante gastos relacionados con la elección de 2016, el no registrarse como agentes foráneos que realizaban actividades políticas y la obtención de visas mediante declaraciones falsas y fraudulentas.

Algunos rusos viajaron a Estados Unidos "bajo pretextos falsos" para reunir información y utilizaron infraestructura informática radicada parcialmente en Estados Unidos para ocultar el origen ruso de su obra.

Según el acta, la Agencia de Investigación del Internet fue fundada por el empresario Yevgeny Prigozhin, de San Petersburgo, apodado el "chef de Putin" porque su cadena de restaurantes y catering organizaba las cenas del líder del Kremlin para dignatarios extranjeros. La agencia también era financiada por las empresas controladas por él, según el acta.

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