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El ex presidente Joao Goulart fue asesinado en Argentina en 1976

El ex presidente de Brasil Joao Goulart (1961-1964) no murió por un ataque cardíaco, sino que fue envenenado por orden del gobierno militar brasileño, reveló el ex agente del servicio de inteligencia uruguayo Mario Neira Barreiro, en declaraciones al diario Folha de Sao Paulo.

Lunes 28 de Enero de 2008

Brasilia. — El ex presidente de Brasil Joao Goulart (1961-1964) no murió por un ataque cardíaco, sino que fue envenenado por orden del gobierno militar brasileño, reveló el ex agente del servicio de inteligencia uruguayo Mario Neira Barreiro, en declaraciones al diario Folha de Sao Paulo.
  Barreiro, quien se encuentra preso desde 2003 en un penal de alta seguridad en el estado brasileño de Río Grande del Sur, dijo que espió durante cuatro años a Goulart y que participó del operativo que acabó con su muerte, ocurrida en Argentina el 6 de diciembre de 1976. Según la versión oficial, el ex presidente brasileño, quien fue depuesto por un golpe militar en marzo de 1964, tras lo cual partió para el exilio, murió víctima de un ataque cardíaco.
  Sin embargo Barreiro afirma que Goulart fue envenenado después de haber sido vigilado por él mismo entre 1973 y 1976. “Estuve en la estancia de Maldonado (propiedad de Goulart) para instalar una estación repetidora que captaba señales de los micrófonos de dentro de la casa y nos las retransmitía”, detalló Barreiro, quien precisó que el sistema permitía escuchar las conversaciones desde una distancia de hasta 10 ó 12 kilómetros.

Decisión de Geisel. Agregó que la orden de envenenar a Goulart partió del comisario del Departamento de Orden Política y Social de San Pablo, Sergio Fleury (muerto en 1979) durante una reunión que mantuvo en Uruguay con dos comandantes que dirigían el “equipo Centauro”, encargado de espiar al ex presidente. Barreiro dijo que los motivos para matar a Goulart se basaron en escuchas telefónicas realizadas y transcritas por él, en las que el ex presidente hablaba de su deseo de volver a Brasil y criticaba al régimen militar. En opinión de Barreiro, lo que llevó al gobierno brasileño mandar a matar a Goulart fueron interpretaciones “equivocadas y exageradas” de esas escuchas.
  Según Barreiro, quien autorizó el asesinato del ex presidente fue el entonces presidente de Brasil, Ernesto Geisel (1974-1979). Este trasmitió la orden a Fleury, quien coordinó con el gobierno uruguayo los detalles del operativo, llamado Escorpión, el cual habría sido acompañado y financiado, siempre según Barreiro, por la CIA.
  El plan consistía en mezclar comprimidos envenedados con los medicamentos que Goulart tomaba para el corazón, y que provocarían un efecto similar al de un ataque cardíaco. El ex agente uruguayo no expuso pruebas de sus declaraciones, alegando que todo el complot era tratado verbalmente, sin dejar documentación.
  Barreiro puntualizó que el servicio de inteligencia uruguayo se vio obligado a cooperar con Brasil en el operativo, “porque era totalmente dependiente” del país vecino, pero que Goulart, para el gobierno uruguayo, “era una persona que no tenía ninguna importancia”.
  Al conocer estas declaraciones, Marcos Vicente Goulart, nieto del ex presidente brasileño, anunció que impulsará una investigación del Senado sobre la muerte de su abuelo.

Como Frei. El caso Goulart recuerda fuertemente a otro presunto magnidicio ocurrido en esas mismos tiempos en el Cono Sur: el del ex presidente chileno Eduardo Frei, muerto en 1982 durante la dictadura de Pinochet. Según denunció en enero de 2007 su hijo y también ex presidente chileno, Eduardo Frei Tagle, su padre no murió por una septicemia, como oficialmente se informó, sino por envenenamiento, mientras se recuperaba de una cirugía y estaba internado. Estudios realizados por una universidad belga probaron que había rastros de gas mostaza en al menos tres muestras de tejido del cadáver del ex mandatario. Frei asomaba en 1982 como la principal figura opositora en Chile a la dictadura pinochetista.

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