El ex canciller Jorge Faurie ve una Argentina "muy aislada"
Expuso su visión de las Relaciones Exteriores ante dirigentes y militantes del PRO en Santa Fe, a través de Zoom, y contrastó lo hecho por su gestión con la actual

Lunes 04 de Mayo de 2020

El encuentro virtual por Zoom empezó a las 19 justas del viernes 1º de mayo. Convocado por el Pro de Santa Fe, el invitado era el ex canciller y embajador retirado Jorge Faurie, cuya gestión en la segunda mitad del mandato de Mauricio Macri destacó por el dinamismo que imprimió a las Relaciones Exteriores del país. Ese mismo carácter, directo y concreto, se evidenció en las casi dos horas en las que Faurie dio, primero, una conferencia sobre la pandemia de Covid-19 y sobre la serie de episodios desafortunados que han marcado las relaciones internacionales argentinas bajo el gobierno de Alberto Fernández, para luego responder preguntas y comentarios de un centenar de dirigentes y militantes del Pro santafesino. Faurie ve una voluntad de "ensimismamiento" de la Argentina del tercer gobierno kirchnerista, evidenciada en la sucesión de roces y distanciamientos con los países vecinos (Brasil, Chile, Uruguay) y coronada con la brusca salida de Argentina de la mesa de negociaciones del Mercosur con varias naciones para construir acuerdos comerciales. Y estos son, al contrario, "tiempos de mayor negociación y vinculación, no de mayor aislamiento", dijo repetidamente el disertante.

En el extenso encuentro virtual destacó el episodio reciente de la delegación argentina que se levantó de la mesa de negociaciones del Mercosur con varias naciones, entre ellas Corea del Sur, para diseñar acuerdos comerciales. "En diplomacia enseñan que el que se levanta de la mesa de negociaciones generalmente es el que pierde, el que se queda hasta el final es el que saca provecho", comentó al respecto. El dirigente del Pro Lucas Incicco hizo la introducción y Roy López Molina fue el moderador, ordenando la conversación con Faurie que siguió a su exposición.

De entrada, Faurie, que es santafesino, destacó que Santa Fe no tiene el peso que debería tener por su economía y población. "Santa Fe no ocupa el lugar que debe tener entre las 24 provincias", afirmó, señalando un déficit que no es de hoy sino que en verdad viene de décadas.

Sobre la pandemia, el ex canciller lamentó la falta de coordinación dentro del Mercosur para controlar fronteras y acordar medidas sanitarias. Prácticamente nada se ha hecho al respecto, dijo, y reseñó lo ocurrido en la frontera Norte, tanto con Bolivia como con Paraguay, con el "ingreso desordenado de gente con doble nacionalidad" para cobrar el beneficio de 10 mil pesos que otorgó el gobierno nacional. Sumó a esta crítica la falla en repatriar a miles de argentinos que aún hoy siguen abandonados en puntos distantes del planeta. Pero sobre todo el ex canciller remarcó la "falta de coordinación a nivel Mercosur" y señaló que, desde el cambio de gobierno el 10 de diciembre pasado, ve "un ensimismamiento" de la Argentina, una voluntad de apartarse de la comunidad regional e internacional, como ya se había observado en el anterior gobierno kirchnerista. Dijo sobre este aislamiento regional: "No hablamos tampoco con Chile. Esto es parte de una mirada ideológica. Con Brasil, por Bolsonaro, con Chile, por Piñera; tenemos una relación indiferente con Paraguay y con Uruguay sucede algo similar a Chile". Sobre Bolivia, por recibir como refugiado a Evo Morales "hemos cortado el diálogo con el gobierno interino de Jeanine Añez y quedamos en uno de los bandos, el de Evo". Faurie tenía mucho anotado para criticar a la política exterior del gobierno de Fernández, por cierto. "No adherimos a los valores que defiende la Unión Europea, como se ve en el caso de Venezuela, y con EEUU a la vez le pedimos favores en las negociaciones de la deuda y lo enfrentamos en la región, apoyando a sus adversarios. Eso en Relaciones Exteriores no paga", advirtió.

Sobre el virus Sars-CoV-2, Faurie recordó que los dos laboratorios de microbiología de Wuhan, la ciudad china donde se originó el letal brote, los llamados PH3 y PH4 (de este podría haberse escapado el virus de manera accidental) fueron en su momento objeto de disputa, dado que Francia aportó todo el "know how" para abrirlos y esto fue muy criticado por EEUU y la UE. La sombra de la guerra biológica sobrevuela todo el episodio.

De ahí pasó a la relación bilateral con China, que el gobierno de CFK había impulsado al máximo. "Durante el gobierno de Macri se estudiaron los proyectos firmados (las dos represas, la llamada "base espacial"). "China financia este tipo de proyectos solo si se acomodan a sus intereses. La construcción del complejo de escucha y detección espacial" en la Patagonia puso a la Argentina en el medio de la disputa geopolítica de China con EEUU. Acá Faurie destacó el rasgo pragmático de la gestión de la que fue parte. "No es que Macri dejó de hablar con China, ni mucho menos: durante mi gestión tuvo cinco encuentros con el presidente Xi Xinping, y no fueron para la foto. Fueron reuniones intensas, de más de una hora de conversación entre los presidentes. También hubo diálogo con Rusia. No teníamos una política exterior ideologizada", remarcó con énfasis. Este es un punto que quiso destacar varias veces durante las dos horas de comunicación. Para demostrar el pragmatismo de la administración Macri, recordó que "logró abrir mercados para más de 200 productos argentinos" en diversos países.

En cuanto a las negociaciones comerciales, que fueron motivo de comentario en el grupo de Zoom por la abrupta salida de Argentina de las negociaciones del Mercosur con varios países, Faurie recordó, sobre el acuerdo de comercio firmado en 2019 con la Unión Europea, seguramente el máximo logro de su gestión, que las larguísimas conversaciones con los europeos comenzaron en 1995, y recién en 2004 se presentó la lista de productos a considerar, tanto la del Mercosur como la europea. "Se avanzó muy poco, porque en 2004 entraron en la UE diez países y eso influyó en las negociaciones, luego llegó la crisis de 2008 y no se volvió a tratar el tema hasta 2012", reseñó. Faurie asegura que "con Macri se reactivaron las negociaciones, pero entonces Brasil estaba inmerso en su crisis política (el impeachment de Dilma, luego la prisión de Lula, etc). Pero "se aggiornó la lista de 2004 y se tomó la del gobierno de Cristina, de 2012, esa lista fue la base de la negociación" terminada en 2019. Y lo que se firmó entre UE y Mercosur "fue un Acuerdo de Preferencias Arancelarias, es decir, no un Tratado de Libre Comercio".

Faurie destaca que en el acuerdo firmado los países sudamericanos tienen una ventaja de seis años sobre los europeos para comerciar sus productos. Europa aceptó que su mayor nivel de desarrollo debía compensarse de esa forma, con un período de gracia de seis años para los productos mercosureños. Además hay medidas complementarias, una de ellas muy importante: Europa creaba un fondo europeo para el Mercosur.

Pasó luego y de lleno al reciente episodio de la salida brusca de Argentina de la mesa de negociaciones del Mercosur con varias naciones. El enumeró a tres países: Corea, Singapur y Canadá. En los medios también se habló de la India. "No es un TLC (Tratado de Libre Comercio), no es así, es un acuerdo de preferencias similar al de la UE", enfatizó el diplomático, para desechar de plano que Argentina, si se quedaba en la mesa de negociaciones con sus socios, iba a verse obligada a abrir de par en par sus fronteras a los competitivos productos de Corea, por ejemplo. Sobre este país asiático, recordó que tanto Brasil como Argentina ya cuentan con presencia de empresas coreanas, lo que es una buena base de partida para crear "cadenas de valor" hacia terceros mercados. Además, el Congreso, dijo, tiene instrumentos para subsanar este daño que se provocó al Mercosur "de un plumazo".

Cuando empezaron las preguntas La Capital pudo pasar una. Se le preguntó a Faurie, por intermedio de Roy López Molina, si en la nueva política exterior, muy criticada por las sucesivas desinteligencias y roces con Uruguay, Chile y ahora con el Mercosur, no oculta una racionalidad: el objetivo de sacar a la Argentina del grupo de países vinculados con Occidente, y de hacerlo bruscamente, para enviar una señal inequívoca. Al responder, Faurie prefirió concentrarse en el terreno de las consecuencias concretas. Después de estos desencuentros y desplantes, "nos van a mirar mal a futuro por este episodio del Mercosur, incluso si volvemos a sentarnos. Este tipo de tratados de comercio son un vector de ordenamiento para el país firmante. Estos acuerdos generan obligaciones, estándares a cumplir, reglamentaciones, etc. Esta salida es como decir 'no tengo compromisos'. Esta discrecionalidad recuerda aquel período del gobierno kirchnerista con Guillermo Moreno, y más atrás los años 70 con (José Ber) Gelbard. Pero en aquellos años, aunque el aislamiento no era justificable, estaba en el clima de la época". Faurie lamentó a continuación la "cooptación de la Cancillería por militantes". En el episodio del Mercosur, recordó, "no se consultó a la Subsecretaría del Mercosur de la Cancillería, que tiene muchos funcionarios especializados en el tema. Y mucho menos a los diputados de la Comisión respectiva".

Faurie señaló que aunque Argentina vuelva a sentarse en la ronda de negociaciones el antecedente de su salida inesperada quedará, y el país será considerado como poco confiable de ahora en más.

También dedicó algún párrafo al caso de la OCDE, de la que la administración Macri intentó lograr la membresía para Argentina. Estar en ese bloque de países, casi todos desarrollados y democracias ejemplares, implica, recordó el ex canciller, cumplir con estándares, normativas, pasar pruebas y elevar los niveles de calidad en la administración, en las normas de producción y comercialización. Argentina, como se sabe, no logró ingresar a la OCDE, pero hace pocos días sí lo hizo Colombia. Es el tercer país latinoamericano que entra a la OCDE, luego de Chile y México.

La ronda de consultas y preguntas continuó largo rato, con Faurie moviéndose como pez en el agua, siempre listo a dar respuestas directas y llenas de datos. Su mensaje fue claro y concreto, bien en el estilo del disertante: estamos en un mundo muy diferente al de Aldo Ferrer y José Ber Gelbard, es un tiempo que exige establecer lazos y vínculos con la mayor cantidad posible de socios, pero este gobierno está haciendo todo lo contrario.