El Mundo

El este de Ucrania cae cada vez más en manos de milicianos prorrusos

Putin y Obama hablaron por teléfono sobre la crisis, mientras la UE aumentó la ayuda económica al débil gobierno ucraniano. Kiev no cumplió su amenaza de lanzar una operación militar y dejó vencer su ultimátum. Rusia tiene 40 mil soldados en la frontera.  

Martes 15 de Abril de 2014

Ucrania estaba ayer al borde de la guerra civil, o al menos muy cerca de una anexión de facto por parte de Rusia de su mitad oriental. El gobierno central en Kiev se mostraba impotente para detener la marea de alzamientos secesionistas en esa vasta región del país. La reacción occidental, limitada a sanciones leves, puede haber estimulado tanto a los separatistas ucranianos como a sus impulsores en el Kremlin, que mantiene a 40 mil hombres de sus mejores unidades en la frontera. Moscú estaría así repitiendo la exitosa "receta" que aplicó en febrero-marzo en la vecina península de Crimea, anexada de hecho a Rusia sin casi disparar un tiro. En este contexto, el presidente ruso Vladimir Putin hizo una llamada telefónica a su colega Barack Obama.

Pese al ultimátum lanzado el domingo por Kiev, y como durante todo el fin de semana, ayer separatistas prorrusos bien armados continuaron tomando edificios estatales en el este de Ucrania. La amenaza de Kiev de lanzar una "operación antiterrorista" no se concretó. Los rebeldes lanzaron un pedido de ayuda al presidente ruso Vladimir Putin, quien de hecho ya los estaría auxiliando: el Departamento de Estado y fuentes de servicios de inteligencia occidentales aseguran que unidades especiales rusas se estarían infiltrando en el Este de Ucrania. Por otra parte, ayer los rebeldes prorrusos mostraron un equipamiento militar muy completo, a diferencia de lo que habían exhibido hasta la semana última. Entre ellos sobresalían asimismo hombres jóvenes que parecían muy bien entrenados, otra llamativa diferencia con los entusiastas pero gruesos y lentos milicianos que han surgido por miles en el este de Ucrania.

En algunos choques con ucranianos se habrían registrado muertos en los dos bandos, pero en general las tomas de edificios, incluidas comisarías, han sido sin intercambio de fuego. Es otra semejanza con lo que ocurrió en Crimea, donde apenas se registraron soldados caídos.

Putin al teléfono. Putin llamó ayer por teléfono con su par estadounidense Barack Obama. Según el Kremlin, lo instó a "evitar un derramamiento de sangre en Ucrania". Putin, poniéndose en el rol de mediador y amante de la paz, llamó a Estados Unidos a implementar sus "habilidades" para que no se haga uso de la fuerza Ucrania. El presidente ruso aseguró que las protestas en el Este ucraniano son en respuesta a la "aversión e incapacidad" de las autoridades de Ucrania para tutelar a la población rusoparlante. De hecho, Moscú no reconoce a las autoridades de Kiev. Putin también negó como "especulaciones" que esté detrás del movimiento separatista. Del otro lado del teléfono, Obama, urgió a Putin, a que presione a los grupos prorrusos a deponer las armas en Ucrania. Obama "enfatizó que todas las fuerzas irregulares en el país deben deponer las armas, y urgió al presidente Putin a utilizar su influencia con los grupos prorrusos armados para convencerlos de que abandonen los edificios que han tomado", dijo la Casa Blanca

En tanto, los ministros de Relaciones Exteriores europeos acordaron nuevas sanciones contra Moscú. Aprobaron una ayuda a Ucrania de 1.000 millones de euros que se suma a los 610 millones ya aprobados anteriormente para estabilizar a la ex república soviética al borde de la bancarrota. Además, se eliminarán casi todas las tasas aduaneras a los productos ucranianos. La UE también advirtió que podría celebrar una cumbre especial la próxima semana para decidir nuevas sanciones económicas contra Rusia.

Pese a que el horario del ultimátum lanzado el domingo pasó sin que nada ocurriera, el presidente interino de Ucrania, Aleksander Turchinov, reiteró ayer que la acción militar "seguiría adelante". Pero en una señal de desacuerdo despidió al jefe cargo de la operación. El amotinamiento de una unidad de élite podría ser el motivo. Según el medio especializado Global Security, el giro que dio Kiev para de una gran "operación antiterrorista" a debatir la convocatoria de un referendo, se dio luego de que la unidad de élite Alfa se negó a tomar un edificio. En Donetsk, una de las mayores ciudades del Este ucraniano, un jefe de los Alfa declaró que él y sus hombres estaban para rescatar rehenes y sólo actuarían de acuerdo con la ley. Poco después Turchinov declaró que no está en contra de un referendo sobre el futuro de Ucrania. Sugirió que la consulta en toda la nación podría realizarse junto con la elección presidencial, el 25 de mayo. Los separatistas quieren que se realicen consultas, pero sólo en las regiones del Este, donde son mayoría. Kiev exige que se cumpla lo que manda la Constitución: la consulta debe hacerse en todo el territorio nacional. Turchinov también pidió la asistencia de cascos azules de las Naciones Unidas. Aprobar y enviar una misión de esta clase demandaría varias semanas, como mínimo.

La aparición de hombres armados y uniformados se ha acelerado en las últimas 48 horas. Los separatistas controlan cada vez más dependencias en nombre de una autoproclamada "República Popular de Donetsk". Putin y el Kremlin aseguran que no desean invadir Ucrania, pero a la vez reiteran la doctrina que dice que si hay ciudadanos de etnia o lengua rusa en peligro, ellos actuarán. El expansionismo ruso preocupa a todos los países del Este europeo que cuentan con minorías rusas o que fueron dominados por Moscú durante los largos años de la Unión Soviética. El presidente checo Milos Zeman declaró la semana pasada que si Russia invade Ucrania, la Otán debería desplegar tropas en este país. Pero tanto EEUU como Europa se esforzaron en señalar que no habrá un despliegue militar de ese tipo.

No sólo Rusia es sospechada de infiltrar soldados. El Ministerio de Exteriores ruso denunció "el hecho de que haya alrededor de 150 expertos privados estadounidenses de la organización militar Greystone disfrazados de soldados ucranianos produce preocupación". La versión no pudo ser confirmada por fuentes independientes.

Misil nuclear

En plena crisis ucraniana, Rusia probó por segunda vez en poco tiempo un misil intercontinental. Lanzó un RS-24 con capacidad para cabezas nucleares. El misil se lanzó desde una rampa móvil en el norte de Rusia y cayó a unos 9.000 kilómetros, en la península de Kamchatka. Al parecer el RS-24 se diseñó para evitar el sistema occidental de defensa antimisiles en Europa y Extremo Oriente. El RS-24 Jars (SS-27 para la Otán) sustituirá al también portátil Topol.

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