El Mundo

El Estado Islámico se “presenta” en Afganistán

 Es el primer atentado de magnitud del grupo terrorista sunita en Afganistán. El grupo tiene su principal base de operaciones en Siria e Irak.

Domingo 19 de Abril de 2015

Por lo menos 35 personas murieron en un ataque suicida a un banco en el este de Afganistán, que se atribuyó al Estado Islámico. Es el primer atentado de magnitud del grupo terrorista sunita en Afganistán. El grupo tiene su principal base de operaciones en Siria e Irak.

   El ataque en Afganistán marca sin dudas una extensión de la organización terrorista que controla un tercio de Irak y Siria. También ocurre en momentos en que las fuerzas de seguridad afganas combaten al Talibán después que los soldados de Estados Unidos y la Otán pusieron fin a su misión de combate a comienzos de año. El ataque terrorista en Jalalabad, capital de la provincia oriental de Nangarhar, tuvo como blanco un grupo de soldados y civiles reunidos frente al banco para cobrar su salario. Además de los 35 muertos hubo 125 heridos, precisó Ahmad Zia Abdulzai, vocero del gobernador provincial. Horas después del ataque, el presidente Ashraf Ghani atribuyó el ataque al Estado Islámico. “En el aterrador incidente de Nangarhar, ¿quién se responsabilizó? No lo hizo el Talibán, sino se lo atribuyó a Daesh’’, dijo Ghani, utilizando el acrónimo árabe del grupo extremista sunita.

   El Talibán negó ser responsable del ataque al banco y de otro en la provincia que mató a un civil e hirió a dos. “Condenamos ambos y negamos participación en ambos’’, dijo el vocero talibán Zabiullah Mujahid en un tuit.

   El presidente Ghani advirtió que el Estado Islámico empezaba a establecer su presencia en Afganistán. Aprovechó su visita a Estados Unidos el mes pasado para reiterar su preocupación de que el grupo extremista estuviera penetrando en la nación, algo que ayer se confirmó de manera trágica. “Si no permanecemos unidos esta gente va a destruirnos’’, advirtió ante 600 personas reunidas en la sede central del gobierno provincial en Faizabad, capital de la provincia de Badakhshan.

   Exhortó al Talibán a unir fuerzas con el gobierno central y dijo que todo talibán que jure lealtad al Estado Islámico se hará merecedor de la ira de los líderes religiosos afganos. Claramente, el nuevo presidente intenta mantener lazos con el Talibán, que combatió con ferocidad la presencia occidental en el país desde fines de 2001. Ghani atribuyó a “terroristas internacionales’’ un ataque reciente a un puesto del ejército en el que murieron 18 soldados, ocho de ellos decapitados. El Talibán no acostumbra a decapitar, a diferencia del EI.

   El secretario general adjunto de la ONU para los Derechos Humanos, Ivan Simonovic, de visita en Afganistán, calificó el ataque de “crimen de guerra. El uso suicida de bombas y otros artefactos de manera tan indiscriminada por grupos insurgentes claramente constituye un crimen de guerra, y los responsables de organizar o perpetrar dichos ataques deben ser llevados ante la justicia’’, agregó.

   Extremistas desencantados con el Talibán y otras organizaciones islámicas, e impresionados por las ganancias territoriales y la propaganda del Estado Islámico, han empezado a izar su bandera negra en zonas dominadas por extremistas en Afganistán y Pakistán.

En Irak. Fuerzas de infantería iraquíes aseguraron el perímetro de la refinería más grande del país y entraron en ella, poniendo fin a un asedio de cuatro días de los milicianos del Estado Islámico, según informó un alto jefe militar iraquí. La refinería de Beiji, a 250 kilómetros al norte de Bagdad, había sido defendida durante meses por los militares iraquíes que resistieron la ofensiva de los extremistas. Para el gobierno central es vital mantenerla, ya que destila más de la cuarta parte del combustible del país. En tanto, fuerzas kurdas recapturaron dos pueblos al sur de la ciudad petrolera de Kirkuk, cerca de la carretera a Bagdad, informó Rasould Omar, un alto funcionario de la Unión Patriótica de Kurdistán.

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