El Mundo

El duro comienzo de año de los venezolanos por la crisis económica

Por estos días hubo saqueos de comercios en varias ciudades del país debido a la escasez de alimentos y medicinas. El dinero no alcanza

Viernes 12 de Enero de 2018

Los venezolanos recibieron 2018 sufriendo las consecuencias de la inflación, que fue de 2.616 por ciento en 2017, según la Asamblea Nacional (Parlamento), que representa la principal preocupación de sus habitantes junto con la escasez de alimentos y medicinas, y que reactivó protestas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, con un balance provisional de un muerto. En los primeros días del mes se reportaron saqueos de comercios en al menos seis Estados, que fueron controlados por organismos de seguridad del Estado, que detuvieron a más de 50 personas, a las que acusaron de intento de desestabilización de la paz ciudadana. En ese contexto, un joven de 19 años murió y al menos otros 3 fueron heridos el miércoles, durante un enfrentamiento en el Estado Portuguesa, al suroeste de Caracas, cuando aparentemente una multitud intentó saquear un camión que llevaba 11.000 kilos de harina de trigo y 2.000 kilos de pollo.

"Estos son los nuevos presos; ya no son políticos sino los del hambre; no hay comida, ni dinero en efectivo para intentar comprar algún alimento", dijo José Luis Peña, residente de Caicara del Orinoco, un pueblo del Estado Bolívar en el que 30 comercios fueron saqueados hace pocos días. "Nuestros niños mueren de desnutrición y de enfermedades como el paludismo; la gente tiene derecho a exigir a Maduro que cambie su gestión económica; hay mucho desespero en las calles", agregó Peña. "De nada sirve que estemos cerca de un enclave minero y que tengamos oro si el gobierno no nos envía medicinas para combatir la malaria, si los pocos bancos de la región no tienen dinero en efectivo y si los comercios no cuentan con medios de pago electrónico desde hace semanas; si salimos a la calle fue para protestar, no para desestabilizar", dijo Peña. Para el economista Angel Alvarado, "la hiperinflación está pulverizando el ingreso del venezolano" porque "hay gente que no tiene qué comer y aun cuando Maduro suba los sueldos, el dinero no alcanza". "La economía venezolana cayó durante cuatro años consecutivos a tasas que superan el 10 por ciento y nadie puede salir ileso de un panorama tan terrible; la crisis humanitaria se profundizará en 2018 si no hay cambios en las políticas públicas", dijo Alvarado.

Culpas ajenas

Los indicadores económicos y sociales de Venezuela están en niveles nunca vistos y apuntan a empeorar. El gobierno asegura que la inflación y la escasez son consecuencia de un bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, lo que lo forzó a caer en default selectivo de su deuda soberana. Según Maduro, eso generó retardos en importaciones de alimentos y medicinas. En tiempos de default y de contracción económica, se constató que en algunos mercados de Caracas hay menos cantidad y calidad de alimentos. En Petare, el barrio de emergencia más grande del país, se combinan los mercados formales que surte el gobierno con algunos de pequeños y medianos empresarios, además de las muy populares ventas en negro. Hasta hace unos días se conseguían muchos productos con precios regulados "a la tasa de cambio que marca el dólar paralelo" porque "esa es la realidad del mercado", explicó Gherson Rosales, de 37 años, un ex obrero de la construcción devenido en marchante de comida. "Hay que pagar más para poder llevarse arroz, harina de maíz, frijoles, mantequilla, mayonesa, café, o pasta, no tengo complejos en remarcar los costos", dijo Rosales. Dijo que ganaba bien con el negocio de las ventas a destajo, "pero con este tema de la deuda que no se pagará y del castigo de los gringos (estadounidenses) a Maduro, a lo mejor no llegará nada a Caracas". "Es lo que dice mi jefe, que me trae mercancía todas las semanas; los precios escalan fuerte y mis clientes cada vez llevan menos comida", dijo Rosales.

Cuadras más adelante hay una carnicería. Las heladeras están semivacías pues no hay carne vacuna ni pollo. Hace un mes y medio Maduro decretó nuevos precios, todos inferiores a los que regían. "Claro que me dejé de esa vaina (cosa) de comprar carne a los mataderos; ni me lo van a vender en 41.000 bolívares (0,46 centavos de dólar) como dice el gobierno, cuando debería costar 200.000 (2,2 dólares), ni van a eliminar el control del precio de los alimentos; la gente que coma cerdo es lo único rentable en estos momentos", dijo Amelia Fernandes, comerciante portuguesa, con 42 años en Venezuela. "Nunca vi a mi segundo país tan mal como hoy, la gente lleva recortes de cerdo, patas de puerco, pavo o pollo y huesos de res; con eso, se resuelve; o está muy cara la carne en el mercado negro o no se consigue", agregó Fernandes.

En otro mercado, Quinta Crespo, centro de Caracas, Julio Miranda clama por comida. Es padre de tres niños, uno de ellos lactante. "No como para que mis hijos tengan algo que los mantenga en pie; me inscribí en todas las listas que hace el gobierno en mi barrio para que me llegue la bolsa subsidiada de comida, que es bien barata pero no hay", relata. "Vengo a buscar en los rastrojos (desechos) verduras o frutas que no estén tan mal, las corto, las hiervo y las preparo con algo más, lo que consiga", añade.

Elizabeth Ostos

Télam

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