Viernes 09 de Septiembre de 2022
A pesar de la Mano de Dios y el recuerdo imborrable de la Guerra de Malvinas, la difunta Reina Isabel II le ofreció alguna vez a Diego Maradona el cargo de embajador en Latinoamérica de la fundación "Football" por Unity", una ONG que buscaba brindar apoyo a jóvenes de escasos recursos para que puedan desarrollar la práctica deportiva.
A pesar del rencor por parte de los británicos por aquella jugada osada, pícara y de potrero, la Reina Isabel II decidió buscar a Maradona para hacer las paces y ofrecerle un cargo que luego aceptó.
Fue así que el mejor jugador de todos los tiempos agradeció el ofrecimiento y grabó un video el día de su cumple 55: "Quédense tranquilos, que los chicos de Latinoamérica van a estar bien cuidados conmigo. Yo soy honesto. Acá no va a existir la corrupción", prometió Pelusa.
La historia de Maradona y la relación con Gran Bretaña y la Guerra de Malvinas fue uno de los condimentos que incluyeron su coctel divino que recubría su esencia futbolística y social, por el que pasó a ser no solo uno de los mejores de la historia dentro de una cancha, sino también fuera de ella entre sus seguidores formando un estilo de culto.
Su renombrada jugada en el Mundial de México en 1986 conocida como "La Mano de Dios" fue el punto cúlmine de su mito y leyenda, rubricada en ese mismo partido por la apilada monumental de ingleses en el mejor gol de todos los tiempos en la historia de los mundiales, ese que todos aún conservan en la memoria con el relato radial de Víctor Hugo Morales.
