El Mundo

El Día de la Hispanidad fue repudiado por el nacionalismo de Cataluña

La nueva alcalde de Barcelona, Ada Colau, criticó en Twitter la celebración, mientras en Madrid desfilaban las tropas ante el rey Felipe.

Martes 13 de Octubre de 2015

España celebró ayer el 12 de octubre, su fiesta nacional, con un alarde de unidad institucional frente al desafío independentista de Cataluña y en medio de críticas de la izquierda a la conmemoración del Día de la Hispanidad. Los disparos más sonoros provinieron de la alcalde de Barcelona, Ada Colau, quien acusó a España de "celebrar un genocidio", por el descubrimiento y colonización de América y gastar dinero público en ello.

El rey Felipe VI, en uniforme de gala de la Armada y acompañado por la reina Letizia y sus dos hijas, presidió en Madrid un vistoso desfile militar arropado por las máximas autoridades del país, encabezadas por el jefe del gobierno conservador Mariano Rajoy y sus ministros. Después abrió las puertas del Palacio Real en una recepción a unos 1.600 miembros del mundo político e institucional, pero también de la sociedad civil, como deportistas, artistas y científicos. La Constitución española sitúa al monarca como símbolo de la unidad de España, y la Casa Real y el Ejecutivo de Rajoy trabajaron para garantizar la presencia de los jefes de los gobiernos regionales y presentar la jornada como un acto de reafirmación nacional. Estuvieron todos los gobernantes regionales, salvo los del País Vasco, Navarra y Cataluña. Asistieron todos los presidentes autonómicos que acaban de acceder al cargo, a excepción de la presidenta de Navarra, Uxue Barkos, que sumó su ausencia a la ya habitual de los presidentes de Cataluña, Artur Mas, y del País Vasco, Iñigo Urkullu, que no acuden habitualmente a la cita. Los demás presidentes regionales sí asistieron, tanto los del PSOE (Asturias, Aragón, Baleares, Valencia, Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura), o del partido de Rajoy, el PP, que son los casos de las regiones de Castilla y León, Rioja, Murcia y Madrid, así como los de Ceuta y Melilla, junto a los presidentes de Canarias y de Cantabria. Todos ellos acudieron a la cita institucional de la festividad del 12 de octubre. La jefa municipal de Barcelona fue un paso más allá de la inasistencia y atacó la fiesta. Ada Colau, quien ganó las elecciones al frente de una coalición que se integra con el partido de extrema izquierda Podemos, calificó el motivo de la celebración de "genocidio". "Vergüenza de Estado aquel que celebra un genocidio, y encima con un desfile militar que cuesta 800.000 euros", escribió en Twitter. La alcalde de Barcelona coronó su texto con dos hashtags: "#ResACelebrar #ResistenciaIndigena". Cuestionó así un acto al que sí asistió su homóloga de Madrid, Manuela Carmena. Esta también ganó las elecciones municipales con una alianza en la que se incluía a Podemos.

La línea dura de Colau fue seguida por el alcalde de la ciudad de Cádiz, José María González, de Podemos, quien escribió en Twitter: "Nunca descubrimos América, masacramos y sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios. Nada que celebrar". Los mensajes causaron un fuerte debate en la red social, a favor y en contra. De la fiesta nacional en Madrid también estuvo ausente el invitado Pablo Iglesias, líder de Podemos,que declinó asistir a la recepción tras una polémica en torno a si estaba invitado o no.

Fiesta cumplida. Nada de esto impidió sin embargo que la fiesta nacional de España se celebrara en gran forma. En una mañana amenazante de lluvia y tras el tradicional homenaje a los caídos, por el madrileño Paseo del Prado desfilaron 3.500 militares y miembros de la Guardia Civil, 400 más que en 2014. Casi medio centenar de aeronaves de la fuerza aérea surcaron el cielo de la capital española, y otros tantos vehículos militares recorrieron uno de los ejes más emblemáticos de la ciudad. El Ministerio de Defensa invirtió este año 800.000 euros en la parada militar, la cifra que criticó Colau en su tuit. El gobierno de Rajoy quiso esta vez implicar más a los ciudadanos en la celebración de la fiesta naciona y bautizó la jornada como "El día de todos". En paralelo, organizó actividades relacionadas con la fiesta y abrió gratuitamente los museos de Madrid.

En Barcelona, entretanto, unas 4.500 personas se manifestaron en contra de la independencia de Cataluña, mientras los partidos secesionistas, que lograron mayoría absoluta de escaños pero se quedaron cortos en votos en el nuevo Parlamento regional en las elecciones de hace dos semanas, prosiguen las negociaciones sobre una hoja de ruta hacia la separación de España en abierto desafío al Estado.

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