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El Congreso de Brasil decide si Temer va a juicio por corrupción

Niveles récord de impopularidad y graves acusaciones de corrupción: el cóctel que haría tambalear a los políticos más experimentados no amedrenta al presidente de Brasil, Michel Temer, que espera esta semana enterrar su segunda denuncia penal en manos de los diputados. Con un Congreso dominado por sus aliados, el gobierno espera ganar holgadamente la votación que decidirá hoy si las acusaciones de "asociación criminal" y "obstrucción a la justicia" que pesan contra el mandatario deben ser analizadas por la Corte Suprema o congeladas hasta el fin de su mandato.

Miércoles 25 de Octubre de 2017

Niveles récord de impopularidad y graves acusaciones de corrupción: el cóctel que haría tambalear a los políticos más experimentados no amedrenta al presidente de Brasil, Michel Temer, que espera esta semana enterrar su segunda denuncia penal en manos de los diputados. Con un Congreso dominado por sus aliados, el gobierno espera ganar holgadamente la votación que decidirá hoy si las acusaciones de "asociación criminal" y "obstrucción a la justicia" que pesan contra el mandatario deben ser analizadas por la Corte Suprema o congeladas hasta el fin de su mandato.

Hace dos meses, el presidente conservador logró vencer la primera acusación —por corrupción pasiva— y salvó su mandato por una amplia mayoría de votos de una Cámara también bajo sospecha: de los 513 diputados, 185 son objeto de investigaciones por corrupción. "Temer representa la supervivencia del antiguo establishment. Si él cae hoy, quién caerá mañana?", se pregunta el profesor de Derecho Constitucional Daniel Vargas. "Temer sabe manipular la máquina y hallar los aliados que necesita", agrega.

El mandatario, de 77 años, asumió el poder en 2016 tras el impeachment de la izquierdista Dilma Rousseff. Desde entonces, este veterano de la política ha logrado mantenerse en pie, pese a los escándalos que forzaron la renuncia de varios de sus ministros, e impulsar ajustes reclamados por el mercado como estrategia para sacar al país de la recesión. Sus adversarios lo acusan de utilizar fondos públicos para "comprar" el apoyo de los legisladores, otorgándoles partidas presupuestarias para realizar obras en sus Estados. "Pese al desgaste de este gobierno, a estos diputados (Temer) todavía les resulta ventajoso", explica Antonio Augusto de Queiroz, analista del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (DIAP). Pero el apoyo puede costarles caro.

Primer presidente en la historia de Brasil en ser denunciado por una causa penal durante el ejercicio de su función, Temer es también el mandatario más impopular desde el retorno a la democracia en 1985, con apenas 3 por ciento de aprobación. Con la cercanía de las elecciones generales, en octubre de 2018, apoyar al impopular presidente parecería no ser la mejor estrategia para mantenerse en el cargo. Sin embargo, muchos ven con malos ojos la opción de derrocar a un gobierno después de traumático proceso de impeachment que dividió al país y paralizó el Congreso durante meses. En nombre de esa estabilidad, reivindicada también por el mercado, los diputados lo salvaron una vez y todo indica que volverán a hacerlo. Y Temer, que anunció que no será candidato a la presidencia en 2018, está dispuesto a sacrificar su popularidad para concluir su plan de ajuste.

Librarse de la segunda denuncia despejaría el camino para concluir a tiempo su programa de reformas con el que prometió "poner a Brasil sobre rieles": sanear las cuentas públicas y reavivar una economía que lentamente sale de dos años de recesión. La más esperada es la reforma del sistema de jubilaciones, que endurece las condiciones del retiro y genera fuerte resistencia incluso en la base oficialista.

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