El Mundo

El chavismo va por el control total del Congreso venezolano

Con la oposición anulada y sustituida por otra falsa, Maduro y sus socios hoy sólo se preocuparán por el austentismo

Sábado 05 de Diciembre de 2020

Los venezolanos están llamados este domingo a elegir a la nueva Asamblea Nacional, que tomará el relevo de la que desde 2015 encabezó la oposición y el chavismo privó de poderes. Serán los de hoy unos comicios boicoteados por los principales partidos opositores y que gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos, buena parte de América latina y la Unión Europea, no reconocerán. Tampoco habrá supervisión electoral de las organizaciones internacionales más reconocidas, como las Naciones Unidas, la OEA y la UE.

Pese a los llamamientos a aplazar la cita con las urnas y dar margen a un posible diálogo con la oposición, el presidente Nicolás Maduro mantuvo la fecha del 6 de diciembre. El verdadero objetivo de hoy no será ganar el Congreso, algo descontado por la ausencia en las boletas de la verdadera oposición, sino minimizar el ausentismo, que se prenuncia muy alto. Según una encuesta de la consultora Datanálisis, un 60,2% de los consultados dijo estar no dispuesto a votar y solo un 34% si lo está, pero de estos solo un 10% se anota como votante convencido y seguro. El otro 24% dijo que “considera” que irá a votar. Pero aún, el 92% calificó como “negativa” la situación del país.

Es esta apatía profunda la que preocupa al chavismo. Así que el principal objetivo de la jornada es derribar la abstención. Por esto, se acentuó el reparto de bonos, comida, combustible, pensiones y hasta amenazas con perder el trabajo. Las clases populares dependen de las bolsas de comida llamadas CLAP, alimentos de.baja calidad subvencionados. Según Naciones Unidas, más de nueve millones de personas están subalimentadas en Venezuela.

Para reforzar el temor a sufrir represalias, el número dos del gobierno, Diosdado Cabello, hizo una amenaza pública: “quien no vota, no come”. “Es un chantaje”, denunció un observatorio contra el fraude electoral. Los beneficiarios de las cajas CLAP son 19 millones, que cuentan con el “carnet de la patria” y están inscriptos en el “sistema patria”, basado en tecnología china, una herramienta de control social y político.

A través de los conocidos “puntos rojos”, situados en las cercanías de los colegios electorales, el chavismo tomará nota hoy de quién va a votar, además de tener acceso a las listas electorales. De fondo resonará en las mentes de los venezolanos la amenaza de Cabello.

 “El abuso electoral ha llegado a tal grado que ofrecen el pernil navideño (el plato tradicional de pata de cerdo) solo a quienes vayan a votar y se registren con el carnet de la patria. Otra prueba más de discriminación social que constituirá otro prueba de violación de los derechos humanos de los venezolanos”, advierte el internacionalista Emilio Figueredo. “Hay opositores que también van a ir a votar porque tienen el temor de que si no aparecen como votantes en el sistema patria y no se registran como votantes en el punto rojo, les puedan quitar la nafta subsidiada. Estoy sorprendido de la cantidad de personas que confirman este miedo pese a que son opositores”, declaró al diario La Nación Luis Salamanca, ex rector del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Leer más: Elecciones hechas a la medida de Maduro

De nada han servido los esfuerzos de interlocución desde la UE y la vía abierta a una posible solución a la crisis planteada en septiembre por el opositor y antiguo candidato presidencial Henrique Capriles, quien no rechazó inicialmente la celebración de los comicios pero apostó por un aplazamiento que permitiera su celebración con garantías y en presencia de observadores internacionales.

Así las cosas, los más de 20,7 millones de venezolanos registrados en esta ocasión deberán elegir a los 277 integrantes que tendrá la nueva Asamblea Nacional, de los que el 52 por ciento ser elegirán mediante el sistema proporcional (144 diputados) y un 48 por ciento (133 diputados) mediante el sistema nominal. En total, hay más de 14.000 candidaturas de más de un centenar de partidos.

Entre estos partidos no estarán los principales de oposición aglutinados en torno al actual presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, al que buena parte de la comunidad internacional reconoce como presidente legítimo desde enero de 2019.

Partidos falsos

La oposición venezolana, que se ha visto despojada de sus siglas electorales más importantes, y cuyos líderes más populares están vetados de toda participación electoral, apuesta al boicot electoral, denunciando que las elecciones no cuentan con mínimas garantías. El chavismo controla todos los órganos del Estado, incluido el Consejo Nacional Electoral (CNE).

A los comicios concurren algunos pequeños partidos poco representativos y con vínculos con el gobierno, que les ha “regalado” las siglas y el registro electoral de los que ha despojado a los partidos opositores.

Como el gobierno de Maduro no es reconocido como legítimo precisamente por salir de unas elecciones muy cuestionadas en 2018, estas elecciones no serán supervisadas, como es usual en la región, ni por Naciones Unidas, la OEA ni la Unión Europea, ni tampoco por el Centro Carter, una ONG que ha estado presente en numerosos comicios venezolanos. Sí habrá delegaciones de legisladores de Rusia y otros países aliados del chavismo, pero esto no da garantías de transparencia, dado que estas naciones tampoco poseen democracias plenas, ni procesos electorales transparentes y competitivos.

Entre las fuerzas formalmente opositoras que hoy se presentan destaca Alianza Democrática, una coalición formada por Acción Democrática, “chapa” del histórico partido socialdemócrata de ese nombre y entregada por el Tribunal Supremo a aliados del chavismo. Luego está Esperanza por el Cambio, del pastor evangélico Javier Bertucci y Avanzada Progresista, otro antiguo partido opositor, encabezado por el ex gobernador chavista Henri Falcón. También se detecta una sigla histórica, Copei, que durante décadas fue el partido democristiano de Venezuela. Fue intervenido por el gobierno y está hoy en manos progubernamentales. Debe citarse también a Cambiemos, liderado por Timoteo Zambrano, mano derecha en Caracas del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Este es considerado un operador del régimen en la escena internacional, donde lo valida siempre que le resulta posible.

Un lugar destacado merecen otras fuerzas casi “gemelas” de partidos opositores. Alianza Democrática Venezuela Unida es una coalición formada por Primero Venezuela, una escisión del opositor Primero Justicia, liderada por los diputados expulsados por sus lazos económicos con el empresario colombiano Alex Saab, testaferro de Maduro y por Voluntad Popular, una versión “fotocopia” del partido del líder opositor en el exilio Leopoldo López y de Juan Guaidó, entregada a parlamentarios denominados “alacranes”, también involucrados con Saab.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS