El búnker de la Alemania comunista, en exhibición
Berlín. — El complejo fue uno de los mayores secretos de la Alemania comunista y el búnker más moderno que se construyó detrás de la cortina de hierro, esa frontera que hasta hace casi dos décadas tenía a Alemania y a Europa dividida en dos.

Sábado 02 de Agosto de 2008

Berlín. — El complejo fue uno de los mayores secretos de la Alemania comunista y el búnker más moderno que se construyó detrás de la cortina de hierro, esa frontera que hasta hace casi dos décadas tenía a Alemania y a Europa dividida en dos. Se trata del refugio que el último presidente de la República Democrática Alemana (RDA), Erich Honecker, hizo construir para protegerse de una posible invasión militar o de un ataque nuclear durante los años de la Guerra Fría. Ayer, casi 19 años después de la caída del Muro de Berlín, el búnker se abrió por primera vez al público. Honecker pagó en su momento el equivalente a 300 millones de euros.

 

Oculto en un bosque. El refugio está ubicado en una zona boscosa en Prenden, 45 kilómetros al norte de Berlín en un terreno de 200 hectáreas. El edificio es de tres pisos, todos subterráneos, y disponía de 400 habitaciones para reunir a la plana mayor del régimen, del partido y del aparato militar que formaba el consejo de seguridad. Disponía de la tecnología más moderna de la época, gran parte de ella occidental, importada del otro lado del Muro, al enemigo. Las paredes de hormigón tienen varios metros de espesor y el edificio tenía un sistema autónomo de agua potable y electricidad. El búnker podía albergar a 400 personas y ofrecía refugio por escasos 14 días. Resistía (esa era la idea) cualquier ataque con armas nucleares, químicas o biológicas. Fue inaugurado el 13 de diciembre de 1983, 16 años antes del derrumbe de la RDA.

 

Perla antiatómica. El edificio en sí, considerado la "perla antiatómica" de la Alemania oriental, tiene una superficie de 49 por 63 metros y está enclavado hasta 21 metros debajo de la superficie. Estaba camuflado con un montículo de tierra y en las inmediaciones se erigió un pequeño barrio habitado por miembros de los servicios secreto y de inteligencia, al que los vecinos del pueblo de Prenden no podían acercarse. Ahora habrá visitas guiadas pero sólo hasta fines de octubre. Después, como su manutención no puede ser financiada, se clausurará para siempre con un dispositivo de relojería que bloqueará automáticamente las puertas de entrada de hormigón. l