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El autoproclamado Estado Islámico amplía sus objetivos contra "cruzados e infieles"

Ofensiva contra el terrorismo. El grupo radical yihadista buscan compensar derrotas con ataques sangrientos que le ayuden a no perder la fuerza de atracción entre sus seguidores.

Domingo 27 de Marzo de 2016

Durante días imperó la incertidumbre sobre la posible muerte de "Omar el Checheno", el nombre de guerra del extremista Tarkan Batirashvili, uno de los rostros más conocidos del autoproclamado Estado Islámico (EI) por su característica barba roja. A comienzos de marzo, un ataque aéreo de Estados Unidos en Siria alcanzó al extremista a cuya cabeza se había puesto precio. Y unos días después, activistas sobre el terreno aseguraron que había muerto a consecuencia de sus heridas. De esta manera, el EI había perdido a uno de sus líderes más destacados.

Pero ese fue sólo uno de los muchos golpes que la milicia terrorista ha sufrido en los últimos meses. Precisamente este viernes fue ultimado el "número dos" de la organización, el iraquí Abd al Rahman Mustafa al Qaduli, en Siria. Ante este trasfondo, los ataques terroristas del martes último en el principal aeropuerto y la red de metro de Bruselas sirven para recuperar prestigio internacional y probar éxitos, para impedir que merme la fuerza de atracción de seguidores de los islamistas radicales.

Campaña propagandística. Numerosos muertos y heridos, en total casi 300 en el corazón de la Unión Europea (UE), es el balance del que el grupo terrorista podrá ahora presumir durante mucho tiempo. Las imágenes y titulares de Bruselas les servirán sin duda para su campaña propagandística contra los "cruzados".

Hace aproximadamente un año, todo parecía indicar que la serie de victorias de los extremistas sunitas continuaría sin pausa en Siria e Irak. En mayo de 2015, los combatientes del EI tomaron la capital provincial de Ramadi, en el oeste de Irak, e infringieron una derrota al ejército iraquí no sólo simbólica, sino también militar. Pero desde entonces no se produjo ninguna gran victoria, sino más bien al contrario: tanto en Siria como en Irak sufrieron dolorosas derrotas. Entretanto, Ramadi vuelve a estar bajo control del gobierno iraquí. También en Siria el EI ha perdido terreno. Sobre todo las Unidades de Protección Popular (YPG), la milicia kurda asociada al proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), pudo conquistar un territorio considerable en el norte del país.

Gracias al apoyo aéreo de la coalición internacional contra el EI liderada por EEUU, los kurdos controlan ya la mayor parte de la frontera entre Siria y Turquía y con ello, una vía de suministro importante del EI. Según calcula el IHS Jane's Conflict Monitor, que vigila la evolución militar, el EI perdió sólo el año pasado en torno al 14 por ciento de su territorio. Y desde hace mucho tiempo se está preparando una gran ofensiva contra el principal feudo yihadista, la ciudad de Mosul, en el norte de Irak. Si los extremistas la perdieran, es poco probable que pudieran mantener su dominio en las estructuras casi estatales instauradas en Siria e Irak.

Pero no significaría ni de lejos una victoria del EI. De hecho, los yihadistas empezaron ya hace tiempo a adaptar su estrategia e internacionalizarse. Y cuanta más presión sienten en Siria e Irak, más extienden sus actividades a otros Estados. La milicia terrorista debe demostrar éxitos para no perder fuerza de atracción de sus seguidores. Pero en esa labor, tiene un fuerte competidor en la yihad mundial: Al Qaeda. Para defender su posición de liderazgo, el EI intenta compensar sus derrotas con atentados en otros países que le den atención internacional. También la difusión de brutales videos de decapitaciones entran en esta estrategia.

Hace tiempo que Libia, en el norte de Africa, se ha convertido en objetivo de los yihadistas, que aprovechan la situación de caos para extender su poder. Pero también en Arabia Saudita, Yemen y Egipto están activos. Y especialmente afectado se ve Túnez, el único país que tras la Primavera Arabe de 2011 consiguió cerrar una transición a la democracia. El EI perpetró nada menos que tres grandes atentados en el país mediterráneo el año pasado, dos de ellos contra turistas.

La masacre de París. Durante mucho tiempo los yihadistas pusieron la mira también en Europa, sobre todo en los Estados que participan en la coalición internacional. Es allí, según la propaganda de los extremistas, donde se encuentran los "cruzados" e "infieles" que han matado a incontables musulmanes en guerras en todo el mundo. Así, el EI asumió la autoría de la serie de atentados de París el pasado noviembre. El martes le siguió la reivindicación de los atentados de Bruselas. Sólo unos días antes un atacante suicida se hizo volar por los aires en el centro de Estambul, un ataque del que el gobierno turco culpó al EI, al igual que de un atentado en enero en el barrio más turístico de la ciudad en el que murieron 12 alemanes.

En su reivindicación del martes, el EI acusa a Bélgica de ser un "Estado cruzado que no deja de combatir contra el islam". Y al mismo tiempo los extremistas amenazan, de forma más o menos evidente, con más atentados en Europa, lo que también se corresponde con su cambio de estrategia: "Auguramos días negros para los Estados que se han aliado contra el Estado Islámico, en respuesta a su agresión (...)".

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