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El audaz plan de Sarkozy para modernizar a Francia

“Haremos realidad lo que ustedes proponen”. Esta promesa fue hecha sobre la marcha por Nicolas Sarkozy a la Comisión Attali para la Liberación del Crecimiento. Si el presidente francés mantiene su palabra, Francia estará ante una revolución liberal que abarcará todos los ámbitos de la sociedad.

Domingo 27 de Enero de 2008

París. — “Haremos realidad lo que ustedes proponen”. Esta promesa fue hecha sobre la marcha por Nicolas Sarkozy a la Comisión Attali para la Liberación del Crecimiento. Si el presidente francés mantiene su palabra, Francia estará ante una revolución liberal que abarcará todos los ámbitos de la sociedad.
  “El enriquecimiento no es un escándalo, sino la pobreza”, señala el jefe de la comisión, Jacques Attali. Las reformas deben llegar a todos los grupos profesionales y al Estado mismo, “sin tabúes”. El pasado miércoles Sarkozy recibió el plan de Attali con “314 decisiones para modificar a Francia”.

Programa ambicioso. Se trata de desatar las fuerzas del mercado, de lograr una alta movilidad social, de privatizar parcialmente el sistema de educación; de liberalizar precios, reducir privilegios de las profesiones y reformar el Estado social, con el acento puesto en la propia responsabilidad individual.
  Además, el documento busca impulsar las tecnologías del futuro: desde la nano y la biotécnología, pasando por la informática hasta las neurociencias.
  Simultáneamente, Attali, antaño un “sherpa” del presidente socialista François Mitterrand, pretende disminuir anualmente en uno por ciento la participación del Estado en el Producto Nacional y, en paralelo, deshacerse de los intocables “départements”. Y todo eso con un procedimiento urgente.
  Para su comisión convocó a gerentes e intelectuales; desde la jefa del consorcio atómico Anne Lauvergeon, la legisladora alemana Evelyne Gebhardt y el historiador de Oxford Théodore Zeldin, hasta el gerente estrella de McKinsey, Eric Labayee.

Cifras para 2012. Sarkozy ha prometido acelerar en uno por ciento anual y de forma duradera el crecimiento económico de Francia hasta 2012 y empujar a la cifra de desempleo bajo el cinco por ciento.
  Attali lo cree factible, pero advierte de poner en marcha lo “esencial” de las reformas “entre abril de 2008 y junio de 2009”. De esa forma, Sarkozy podrá esperar aún las importantes elecciones comunales de marzo antes de “ir al grano”. Pero entonces tendrá que ser veloz.

“Ecopolis”. Attali quiere que se construyan diez ciudades, “Ecopolis”, para al menos 50.000 habitantes, que unirían tecnologías ecológicas con técnicas modernas de comunicación, para lo cual le sirve de modelo la “ciudad Google”, Mountain View, en el californiano Silicon Valley.
  Además, aspira a impulsar diez grandes polos universitarios y de investigación con amplio financiamiento privado, así como escuelas privadas. También habla de que todos los franceses tengan una conexión ultraveloz a Internet. Todas cosas que para el ultraderechista Jean-Marie Le Pen son tan horribles que denomina a Attali como al rey de los hunos, Atila.

Cambiar a los franceses.  Sarkozy y Attali quieren transformar a los franceses en personas nuevas que tomen riesgos empresariales y se abran al mundo globalizado. Algo que empieza en la infancia. Ya los que asisten al primer grado deben aprender “el papel de la competencia en la creación de riqueza”. En sexto grado, todos deben saber “leer, escribir, calcular, francés, inglés, trabajo de grupo e informática”. Y los maestros serán sometidos a la evaluación de inspectores y de los propios alumnos.
  A futuro, se supone que los sindicatos, con gran experiencia en hacer huelgas, acuerden con los empresarios sobre las cuestiones sociales. Para bajar los costos salariales Attali quiere financiar más fuertemente los sistemas sociales a través de impuestos. Prevé facilitar los despidos y que los mayores de 65 años puedan seguir trabajando.

La “ruptura”. El paquete de reformas satisface completamente el deseo de Sarkozy de una “ruptura” con la tradición y la manera de pensar francesas, pero ¿es eso factible? “Ahora el jefe de Estado está con la espalda contra la pared”, analiza Le Monde. Si Sarkozy no emprende las reformas con suficiente valor los planes más bien podrían decepcionar a los franceses que seducirlos con un nuevo mundo.

Sin Carla en el Taj Mahal

Nueva Delhi. — El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, visitó ayer, al término de su visita de Estado a la India, el famoso Taj Mahal, un monumento al amor. Finalmente el mandatario no estuvo acompañado por su novia Carla Bruni, tal como apuntaban los medios.
  El Shah Jahan ordenó construir este mausoleo a mediados del siglo XVII para su amada esposa. El Taj Mahal es una de las grandes atracciones turísticas de la India, donde Sarkozy fue el invitado de honor en el Día de la República.
  Las festividades se llevaron a cabo bajo estrictas medidas de seguridad por temor a atentados terroristas, especialmente de matriz islámica. Pero los custodios no debieron preocuparse, como ocurriera hace poco en Jordania y Egipto, por la bella Carla Bruni. El protocolo indio se había preocupado por su probable visita: ¿debían darles habitaciones separadas? ¿cómo tratarla a ella en las ceremonias oficiales? Ya en Egipto había habido protestas de islamistas indignados por la visita de la “adúltera” Bruni. Para los integristas musulmanes, que Sarkozy se haya separado legalmente de su esposa anterior, Cecilia, y que, presumiblemente, ya se haya casado con Carla, no hace ninguna diferencia. Un diputado egipcio llegó a llamarla “prostituta”.

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