El atribulado gobierno del peruano Pedro Castillo cumplió 100 días
Bajo el asedio de aliados y adversarios, el mandatario se anotó pocos triunfos en su primer trimestre. Uno de ellos ocurrió esta semana

Viernes 05 de Noviembre de 2021

El presidente de Perú, Pedro Castillo, cumple este sábado 100 días en el poder lidiando con su propia inexperiencia política y con las piedras que siembran tanto sus adversarios de la derecha como sus aliados del ala radical de la frágil coalición de izquierda que lo apoya.

Tras anotarse una victoria esta semana al conseguir el voto de confianza del Congreso a su segundo gabinete, Castillo defendió su gestión en Twitter: “Durante nuestros primeros 100 días de Gobierno impulsamos una agenda de cambios por el bien del Perú: Segunda Reforma Agraria, renegociación y masificación del gas natural, reforma tributaria, cerca del 60% de la población objetiva vacunada con dos dosis, entrega de ayuda económica a 13.5 millones de peruanos, pago de pensiones a afiliados con 10 a 15 años de aportes, y meta de crecimiento del PBI de más de 10 % para el 2021”.

Algunos de estos logros fueron reivindicados este sábado por analistas, aunque también destacaron el constante clima de crisis que el Gobierno no logra superar.

“El primer presidente pobre del Perú”, según el analista Hugo Otero, exhibe avances en la vacunación contra el coronavirus, pero su supuesta falta de liderazgo para tomar decisiones frena la acción del Gobierno mientras el país busca dejar atrás la pandemia y los roces de la polarizada campaña electoral que lo llevó a asumir el poder el 28 de julio.

Maestro rural de la norteña Cajamarca, Castillo canalizó un voto de protesta al ser un rostro nuevo, ajeno a los partidos dominantes de la política peruana, salpicados por la corrupción.

Desde que asumió el mando, quedó claro que su relación con el Congreso sería una piedra en el zapato para su frágil Gobierno. Las amenazas veladas de destituirlo sobrevuelan el ambiente, bajo el recuerdo latente del choque entre el Legislativo y Ejecutivo que llevó a Perú a tener cinco presidentes desde 2018.

Aunque el partido oficialista Perú Libre es primera minoría con 37 de 130 bancas, el fragmentado Congreso es dominado por la oposición de derecha.

“Estamos ante un Gobierno de coalición de izquierda, sin personalismos, donde hay más actores desde partidos pequeños, movimientos regionales, sindicatos”, destacó el politólogo Carlos Meléndez al definir la gestión y los problemas de Castillo.

“Es un socialismo más del siglo XX que del siglo XXI. El norte común es la Asamblea Constituyente a pesar de las discrepancias internas por la velocidad”, agregó Meléndez, al aludir a una de las banderas que llevó a Castillo al poder.

Las pugnas en la coalición quedaron al desnudo ayer cuando 16 legisladores del ala dura oficialista negaron el voto de confianza al gabinete ministerial de Castillo, que encabeza la moderada Mirtha Vásquez y que no obstante fue ratificado por 68 votos a favor, 56 en contra y una abstención.

El exjefe de Gabinete Guido Bellido, que renunció al cargo a petición del presidente, a sólo tres meses de haber asumido, también exhibió hoy las fisuras en el oficialismo.

“El hermano presidente Pedro Castillo no es de izquierda. Tengo la convicción plena de afirmar que su práctica y como procesa las ideas no corresponde a una formación política de izquierda, sino a un nivel sindicalista básico, por tanto no lleva un gobierno de izquierda socialista”, tuiteó Bellido.

La promesa de una Constituyente a través de un plebiscito es un dolor de cabeza para la derecha, que acusa a Castillo de querer imitar a Venezuela.

“El partido oficialista está haciendo campaña a favor de una Constituyente y siguen copando organismos importantes, lo que nos llevará más cerca del chavismo”, según el analista Fernando Rospigliosi, exasesor de Keiko Fujimori, la candidata de derecha derrotada por Castillo en el balotaje de junio.

A los problemas políticos y de liderazgo se suman los de la economía, que se contrajo 11,12% en 2020 por la pandemia tras dos décadas de crecimiento sostenido.

El país cayó en una recesión de la cual emergió en junio pasado. Sin embargo, la llegada al poder del izquierdista paralizó la inversión y erosionó la confianza de los empresarios, a la espera de señales claras. La moneda peruana, el sol, se devaluó más del 12% desde junio.

En un intento de tender puentes al mercado, Castillo ratificó al jefe del Banco Central, Julio Velarde, y puso al frente del ministerio de Economía y Finanzas al moderado Pedro Francke, lo que desató críticas del ala dura de su coalición.

Pero esas designaciones no han sido suficientes para dar confianza y la ausencia de inversión privada es “grande, peligrosa y no generará empleo”, advirtió Álvarez. En 2020, más de 2,1 millones quedaron desempleados por la pandemia.

Muchos peruanos apoyaron a Castillo animados por su promesa de renegociar los contratos de Camisea, el mayor yacimiento de gas natural del país, y convocar a una Asamblea Constituyente para reemplazar a la actual carta magna, promulgada en 1993 por Alberto Fujimori, que privilegia la economía de libre mercado. Pero ambas metas parecen muy lejanas por la férrea oposición de la derecha y los errores, debilidades y pugnas en el oficialismo, que han conducido en los primeros 100 días a la salida de nueve ministros del gabinete de Castillo.