El Mundo

EEUU y Cuba no lograron un acuerdo sobre migración en la primera ronda

El inicio de las negociaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba fue calificado como "constructivo" y productivo". Las delegaciones oficiales son optimistas.

Jueves 22 de Enero de 2015

Los gobiernos de Estados Unidos y Cuba mostraron ayer sus diferencias en asuntos migratorios, en unas primeras negociaciones que ambas partes calificaron como "productivas" y "constructivas" tras el histórico anuncio de su acercamiento diplomático en diciembre.

Delegaciones de alto rango de ambos países se reunieron ayer en el Palacio de Convenciones en La Habana para el arranque de un diálogo de dos días que debe trazar la hoja de ruta para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas rotas en 1961.

Las conversaciones de ayer se centraron en asuntos migratorios, un campo en el que ambos países sacaron a relucir sus discrepancias pese al actual deshielo político.

"El hecho de que las conversaciones hayan sido productivas y en espíritu de colaboración prueba que a pesar de que hay diferencias y que éstas permanezcan, Estados Unidos y Cuba pueden encontrar oportunidades para trabajar en temas de interés mutuo", dijo el negociador estadounidense Alex Lee, que estuvo ayer a la cabeza de la delegación de la Casa Blanca.

La política norteamericana de acogida para los cubanos que huyan de la isla y lleguen de forma ilegal a Estados Unidos sigue en pie, aseguró Lee.

"Le explicamos al gobierno cubano que mi gobierno está totalmente comprometido a mantener la ley de ajuste cubano y que las políticas relacionadas con temas migratorios que normalmente se conocen como «pies secos, pies mojados» siguen en efecto", comentó.

Ambas normas "siguen guiando la política migratoria de Estados Unidos hacia Cuba", dijo también Lee sobre las directrices que rigen desde hace décadas la entrada de emigrantes cubanos a Estados Unidos.

El gobierno de La Habana reiteró por su parte sus críticas de que ambas políticas fomentan la emigración ilegal y el "robo de cerebros".

La ley de ajuste cubano de 1962 y la llamada normativa de "pies secos, pies mojados" de 1995 permiten a los cubanos que lleguen a suelo norteamericano obtener un permiso de residencia después de un año y un día, pese a haber entrado de forma irregular a Estados Unidos.

Esas normas "continúan siendo el estímulo principal a la emigración ilegal, al tráfico de emigrantes y a las entradas irregulares a Estados Unidos desde terceros países", dijo la jefa negociadora de Cuba, Josefina Vidal, en su comparecencia, en la que también criticó que el gobierno de Washington alienta con ello la fuga de cubanos que trabajan en otros países, como los médicos.

"Es una práctica reprochable de fuga de cerebros que hace que muchos países pierdan recursos humanos vitales, algo que va en contra de los acuerdos migratorios", agregó Vidal. La isla tiene a miles de médicos y sanitarios en misiones en América latina y en Africa.

Ambas partes, no obstante, señalaron que seguirán realizando las conversaciones migratorias que celebran después de firmar un acuerdo al respecto en 1994, independientemente de las negociaciones diplomáticas. "Es un asunto que hemos estado discutiendo por muchos años", explicó Vidal.

Las conversaciones para alcanzar una migración segura y legal "es congruente con nuestros intereses de promover mayores libertades y un mayor respeto de los derechos humanos en Cuba", dijo por su parte Lee. La última ronda de diálogos migratorios se celebró a mediados de 2014 en Washington. La cita actual, programada desde hace tiempo, se aprovechó esta vez para iniciar las negociaciones diplomáticas.

Ayer llegó a la isla en tanto la subsecretaria adjunta de Asuntos para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, que debe liderar hoy la delegación estadounidense en la fase clave del diálogo en La Habana. Jacobson es la más alta funcionaria de Estados Unidos que visita la isla socialista en décadas.

Los cambios no llevarán demasiado tiempo

Washington dice tener muy claros sus objetivos para estas primeras reuniones: lograr envíos diplomáticos sin restricciones, acceso para los cubanos a su Sección de Intereses en La Habana, la eliminación de los topes para puestos diplomáticos y que el personal diplomático pueda moverse “sin restricciones”. Hasta ahora, tienen que pedir permiso si quieren salir de la capital, igual que los diplomáticos cubanos en Washington.
  Pero es consciente de que no todo se podrá resolver en un encuentro, para el que los cubanos además no han adelantado aún qué demandas llevan, subrayan fuentes oficiales en Washington. Aun así, el gobierno de Obama confía en que no se tardará mucho, “meses” a lo sumo, en poder escenificar el primer cambio en las relaciones con la reapertura de las embajadas.
  Washington confía en que en pocos meses se acuerde la reapertura de las embajadas. Un cambio que, según expertos, más allá de efectos prácticos estará cargado de simbolismo. “El día en que se alce la bandera cubana en la calle 16 de Washington y la estadounidense en el malecón de La Habana, va a poner en nota al mundo entero de una nueva realidad en las relaciones a través del Estrecho”, destaca el politólogo cubano residente en EEUU Arturo López-Levy.
  Además del “alto valor simbólico”, acota Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, la reapertura de embajadas “le da a los dos países más credibilidad y autoridad en sus posiciones”. Como en el tema del respeto a los derechos humanos y libertades como la de expresión que Estados Unidos asegura que mantiene como núcleo de su agenda hacia Cuba.

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