El Mundo

EEUU vuelve a la región luego de muchos años y Maduro lo sufre

Crisis bolivariana. Las elecciones de 2018 fueron fraudulentas y las naciones democráticas lo advirtieron ya entonces.

Lunes 04 de Febrero de 2019

Venezuela, con su crisis, ha traído de vuelta a Estados Unidos a la región, de la que lo había alejado Bush. Obama continuó con esa línea de distanciamiento. No hay nada de malo en que una potencia ejerza influencia en su área geográfica: siempre ha sido y será así. Está en la naturaleza desigual del sistema internacional, que se compone de Estados-nación de muy diferente nivel de desarrollo, tamaño, población, poder económico y militar. Este predominio es criticable en todo caso cuando la potencia es una dictadura que respalda a otra dictadura (Rusia con Bielorrusia; China con Norcorea) o, como en los años 60 y 70, cuando una democracia (EEUU) apoyaba a dictaduras militares. Hoy no es así. Por supuesto, esta legítima intervención se limita al terreno político y diplomático y excluye toda opción militar. Tanto EEUU, como las principales naciones europeas y latinoamericanas, todas democracias, exigen, en distintos tonos, elecciones libres y limpias en Venezuela. Desde el primer minuto de hoy una parte sustancial de Europa reconoce solo a Juan Guaidó como presidente, mientras la UE como tal se sumó a la línea negociadora de Uruguay pero sin ceder en la exigencia de elecciones. En ninguna de las dos opciones hay nada de inmoral en pronunciarse y ejercer el peso político y diplomático que se posee contra un dictador.

Sobre legimitidad del presidente interino Juan Guaidó, simplemente hay que recordar que como titular del Legislativo estaba en la línea sucesoria. Los que lo preceden están tan invalidados como el mismo Maduro, por elecciones fraudulentas no reconocidas por casi ninguna democracia ni ninguna organización internacional, la ONU incluida. El Parlamento, la Asamblea Nacional, es el único organismo político de representación popular surgido de elecciones que todos, incluido el chavismo, reconocen como limpias y válidas: las del 6 de diciembre de 2015. Todas las que siguieron fueron manipuladas groseramente por el régimen chavista.

Por otro lado, EEUU no causó la tremenda crisis económica venezolana, no somete al hambre a esa nación "por el petróleo",como sostienen algunos desde la mesa del café y sin ninguna información seria. La crisis venezolana es 100 por ciento autoinfligida desde los tiempos de Chávez. Miles de expropiaciones fallidas lo demuestran, desde la gigante siderúrgica Sidor a millares de propiedades rurales y comerciales estatizadas y luego abandonadas. La crisis se veía venir desde hace una década como mínimo. En 2008 se debió quitar tres ceros al bolívar por una inflación ya entonces galopante. EEUU hoy "nada en petróleo" gracias a la técnica del shale oil: produce 11 millones de barriles diarios, y le compra apenas 500 mil barriles a Venezuela. cuando hace 10 años le compraba 1,5 millón. No necesita de ese petróleo, que es además de tipo pesado y de alto contenido en azufre, difícil de extraer y destilar.

No, la puja en Venezuela es puramente geopolítica y esto, per se, como se dijo, no da ni quita legitimidad. Ahora bien, para los demócratas venezolanos y latinoamericanos se plantea un dilema: Maduro, respaldado por los militares, por Rusia, China y miles de "servicios" cubanos que actúan en su territorio, no se mueve. Es ilegítimo, porque su mandato válido se terminó y él se quedó en base a una elección que nadie entre los demócratas reconoció, la del 20 de mayo de 2018. La única institución democráticamente elegida que resta en pie es, como se dijo, la Asamblea Nacional, que designó a su titular como "presidente encargado". Pero se plantea un conflicto de poderes, no la sucesión que regla la Constitución. Maduro no se va.¿Qué hacer? John Bolton, el conservador jefe de Seguridad Nacional de Trump, que acaba de lanzar la amenaza de Guantánamo, no es, como su presidente, un aliado ideal, ni siquiera uno deseable. Pero cuando había gente más presentable en Washington, la de Obama, no hizo nada, pese a que la crisis democrática y económica venezolana ya había estallado en toda su gravedad.

No hay soluciones fáciles a la vista, ni en el plano práctico ni en el moral. Si se quiere sacar a Venezuela de este infierno, hay que ensuciarse las manos. El chavismo y su cerrojo militar y de dictaduras amigas no han dejado otra opción. Además, el país se deshace, no queda mucho tiempo. Venezuela está en niveles de miseria subsaharianos, cuando fue el país más rico de America latina, y lo fue con democracia. No queda tiempo, y Guaidó y la gran mayoría de venezolanos lo entienden así.


Trump y una opción

Donald Trump advirtió que una intervención militar en Venezuela "es una opción", aunque reconoció que no quiere "abordar eso" todavía. En entrevista con la CBS, respondió a una pregunta sobre si está analizando una intervención militar en Venezuela. "No quiero abordar eso, pero es posible, es una de las variantes", aseguró Trump acerca de una intervención militar.



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