El Mundo

EEUU se acerca al default y Obama lanza un ultimátum al Congreso

 Después de terminar sin resultados concretos una nueva reunión entre el presidente Barack Obama y los líderes del Congreso de ambos partidos, el mandatario les dio tiempo hasta mañana para lograr un acuerdo sobre el límite de endeudamiento público de EEUU, que vence el próximo 2 de agosto.  

Viernes 15 de Julio de 2011

Washington. — Después de terminar sin resultados concretos una nueva reunión entre el presidente Barack Obama y los líderes del Congreso de ambos partidos, el mandatario les dio tiempo hasta mañana para lograr un acuerdo sobre el límite de endeudamiento público de EEUU, que vence el próximo 2 de agosto. Ese día Estados Unidos podría caer en default, una posibilidad hasta hace poco inconcebible.
  El tiempo dado anoche por Obama a los legisladores para cerrar un preacuerdo que llevarle a la Casa Blanca varía según la fuente: es hasta mañana a la mañana, según The Washington Post, o hasta hoy, viernes, según el portal Politico.com. Los republicanos rechazan el plan del presidente, dado que plantea recortes de gastos pero también aumentos de los impuestos para reducir el enorme déficit fiscal de EEUU. Obama habría modificado ese planteo en el encuentro de ayer, según trascendidos de prensa.
  La quinta reunión en otros tantos días terminó anoche “sin resultados pero de manera más educada que las anteriores” escribió el diario Usa Today. Hoy no habrá un nuevo encuentro, pero ambas partes seguirán en contacto y listas para reunirse si se logra algún avance. Obama pidió a los legisladores de ambas partes que sondeen a sus bancadas sobre una nueva propuesta que llevó a la reunión, consistente en recortes por dos billones de dólares a lo largo de 10 años, a cambio de aumentar el techo de la deuda pública, ubicado hoy en 13,4 billones de dólares. Obama daría hoy una conferencia de prensa .
  Mientras tanto, la fecha fatídica del 2 de agosto se aproxima. “Los ojos del mundo están puestos sobre nosotros, tenemos que asegurarnos de que estamos unidos y enviamos una señal definitiva de que vamos a dar los pasos necesarios para evitar la suspensión de pagos”, había alertado el secretario del Tesoro, Timothy Geithner más temprano. Y advirtió: “No tenemos mucho tiempo, es hora de que avancemos”.
  Las reuniones entre Obama y los legisladores de ambos partidos se suceden diariamente desde el domingo, sin alcanzar resultados. El ambiente en esos encuentros no es el mejor: un Obama iracundo abandonó la reunión del miércoles, después de que uno de los republicanos propusiera una solución temporal, fórmula que el mandatario rechaza expresamente. Ayer los demócratas centraron sus cañones en Eric Cantor, jefe de la bancada republicana en Representantes, a quien ven como el mayor obstáculo a un acuerdo, y pidieron que deje la mesa de negociaciones. Pero Cantor participó de la reunión de ayer con el presidente. Obama incluso propuso pasar un fin de semana en la residencia veraniega de Camp David para cerrar de una vez la discusión, pero el máximo líder de los republicanos, John Boehner, desechó la propuesta.

China se alarma. En tanto, se suman las señales de inquietud internacional que causan tanto el estancamiento de la negociación sobre la deuda como el nivel que esta está alcanzando. A la advertencia de la agencia de calificación Moody’s del miércoles —dijo que podría rebajar la nota de Estados Unidos— se sumaron ayer Standard & Poor’s, e incluso la agencia de rating china Dagong, que también amenazó con rebajar la calificación de EEUU. Pekín advirtió: “Esperamos que el gobierno estadounidense adopte políticas y medidas responsables para garantizar los intereses de los inversionistas”. China es el mayor acreedor de Estados Unidos, con más de 1 billón de dólares en bonos norteamericanos.
  También el jefe de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, alertó de las “calamitosas consecuencias” que tendría no lograr un acuerdo antes de la fecha límite.
  Si el 2 de agosto no hubiera acuerdo, EEUU se quedaría sólo con sus ingresos fiscales corrientes, totalmente insuficientes para sostener la maquinaria estatal y a la vez pagar vencimientos de la abultada deuda pública. El default se haría entonces inevitable. La falta de crédito obligaría a reducir el gasto público corriente en un 40%, según estiman los especialistas. l

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario