Lunes 14 de Noviembre de 2022
Los demócratas mantendrán su estrecha mayoría en el Senado de EEUU durante los próximos dos años, luego de sendas victorias en Nevada y Arizona. El Partido Demócrata obtiene así 50 senadores y el Republicano, 49. La última banca en disputa, en Georgia, se definirá en una segunda vuelta en diciembre. Los demócratas desafiaron la tendencia histórica de que las elecciones intermedias quebraban el dominio del partido en el poder. Los votantes rechazaron a los candidatos republicanos aliados con Donald Trump y sus hipótesis sobre un fraude electoral en las elecciones de 2020. Estos "negacionistas" perdieron en muchos casos, siendo las bancas para demócratas o para republicanos moderados. En cuanto a la Cámara de Representantes, el escrutinio aún sigue, a casi una semana de las elecciones del martes pasado. Aunque los republicanos están cerca de imponerse, nada puede darse por descontado hasta que el escrutinio termine.
Retener el control del Senado es un gran impulso para el presidente Joe Biden durante los dos años restantes de su primer mandato. Significa que los demócratas tendrán la capacidad de confirmar a los candidatos judiciales de Biden, evitando escenarios como el que enfrentó Barack Obama en 2016, cuando el entonces líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, se negó a una votación sobre su candidato a la Corte Suprema, Merrick Garland. También significa que los demócratas del Senado pueden rechazar proyectos de ley aprobados por la Cámara baja y pueden establecer su propia agenda.
La disputa por el control de la Cámara baja ("House", en EEUU), donde se esperaba ampliamente que los republicanos obtuvieran una mayoría holgada, aún está en juego. Los votos todavía se cuentan en distritos clave en algunos estados, incluidos California, Arizona y Oregón, con una gran proporción de boletas enviadas por correo. Incluso si los demócratas no retienen la Cámara, podrían dejar al Partido Republicano con una mayoría mínima.
La pelea continuaba por la Cámara baja: los republicanos sumaban anoche 211 bancas y los demócratas 204. Deben lograrse 218 escaños para tener el dominio de la Cámara baja, que renueva totalmente sus 435 bancas cada dos años. Se supone que los republicanos se quedarán con esta Cámara, dado que tenían ventaja en 16 bancas todavía en disputa.
La fuerte actuación de los demócratas dejó en ridículo a las empresas de sondeos y a los medios que confiaron en ellos, o sea, a todos. La muy demócrata CNN, por ejemplo, y la agencia Associated Press, también marcadamente prodemócrata, anticipaban una victoria republicana. Hasta que las encuestas de boca de urna mostraron que las cosas eran diferentes. El 49% de los votantes que dijeron que desaprobaban "un poco" a Biden votaron por los demócratas, mientras que el 45% respaldó a los republicanos; del 38% de los votantes que dijeron que la condición de la economía “no es tan buena”, el 62% votó por los demócratas en comparación con el 35% por el Partido Republicano.
Con victorias demócratas en Arizona y Nevada, los demócratas ahora tienen 50 escaños en el Senado frente a los 49 escaños de los republicanos. Ahora están empatados en 50. Aún continuaba la competencia en Georgia entre el senador demócrata Raphael Warnock y el retador republicano Herschel Walker. Seguramente habrá una segunda vuelta en diciembre, después de que ninguno de los candidatos superara el umbral del 50%.
En Nevada, ganó la senadora demócrata Catherine Cortez Masto, que dio a los demócratas los 50 escaños que necesitaban para conservar el Senado. Buscando la reelección en un estado en apuros económicos, que registra algunos de los precios de gasolina más altos de la nación, Cortez Masto fue considerada la candidata demócrata más vulnerable del Senado, lo que aumentó la frustración de los republicanos que confiaban en que sería derrotada. Su victoria se conoció recién el sábado por la noche.
"Hicimos mucho y haremos mucho más por el pueblo estadounidense'', dijo el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer. "El pueblo estadounidense rechazó rotundamente la dirección antidemocrática, autoritaria, despreciable y divisiva que los republicanos de MAGA querían tomar en nuestro país''. MAGA es la sigla de los seguidores de Donald Trump, los grandes perdedores de estas elecciones atípicas. Schumer mostró con su declaración que diferencia entre los republicanos tradicionales y los seguidores de Trump. Este fue el discurso de campaña de los demócratas, de Biden para abajo, y funcionó muy bien. La torpeza y el lenguaje violento de Trump, así como la inexperiencia de muchos de los cantidatos que apoyó, pesaron mucho en la mala performance de los republicanos. El liderazgo de Trump en el partido empezó a resquebrajarse la misma noche del martes de las elecciones,cuando todos se quedaron esperando una "marea roja" que nunca llegó.
En el caso del Senado, incluso si los republicanos ganan la segunda vuelta de Georgia en diciembre y empatan las bancas en 50, como pasa ahora, la vicepresidenta Kamala Harris continuaría emitiendo el voto de desempate.
Solo un escaño en el Senado ha cambiado de manos hasta ahora en las elecciones intermedias de 2022: Pensilvania, donde el vicegobernador demócrata John Fetterman, quien hizo campaña mientras se recuperaba de un derrame cerebral, derrotó al republicano Mehmet Oz, un médico respaldado por Trump. Los republicanos defendieron con éxito escaños en Florida, Carolina del Norte, Ohio y Wisconsin, mientras que los demócratas mantuvieron sus escaños en Arizona, Colorado, Nevada y New Hampshire. En última instancia, la batalla por el control del Senado se redujo a Arizona y Nevada, estados con una gran proporción de boletas enviadas por correo y reglas que pueden retrasar el procesamiento de las boletas.
En Arizona,el senador demócrata Mark Kelly, el exastronauta y esposo de la exrepresentante Gabrielle Giffords, derrotó al republicano Blake Masters, un capitalista de riesgo respaldado por Trump y por el magnate de la tecnología Peter Thiel.