El Mundo

EEUU exige a China que dé la cifra de muertos en la represión de Tiananmén

El secretario de Estado, Mike Pompeo, también reclamó la libertad de opositores y defensores de los derechos humanos.

Martes 04 de Junio de 2019

Estados Unidos reclamó a China que dé un informe completo sobre la matanza de las protestas de Plaza Tiananmén, de la que se cumplen 30 años. El 4 de junio de 1989 el régimen comunista desató una represión militar sin límites sobre los manifesantes, que habían estado ocupando la plaza central de Pekín durante semanas en reclamo de reformas y democracia. Ayer, el secretario de Estado, Mike Pompeo, le reclamó al régimen chino que libere a los encarcelados por defender los derechos humanos y que revele el número "completo" de muertos en la matanza de Tiananmén de 1989. China defendió de manera inusualmente frontal el domingo lo hecho en 1989 a través de su ministro de Defensa. La regla en China es no hablar del tema y la censura se ocupa de ahogar cualquier mención a los episodios de Tiananmén.

"Instamos a China a liberar a todos aquellos que tratan de ejercer derechos y libertades, a que frene el recurso de la detención arbitraria y revierta aquellas políticas contraproducentes que combinan el terrorismo con la expresión religiosa y política", reclamó Pompeo en un comunicado.

En coincidencia con el aniversario número 30 de la rebelión estudiantil y de la matanza, Pompeo consideró que reconocer la cifra de muertos en Tiananmén puede "brindar consuelo a las muchas víctimas de este oscuro capítulo de la historia". Ese reconocimiento "comenzaría a demostrar la voluntad del Partido Comunista para respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales".

Hoy se cumple el trigésimo aniversario de la matanza de Tiananmén, cuando el "Ejército de Liberación Popular" dispersó con disparos y tanques las manifestaciones estudiantiles en el centro de Pekín y dejó un número indeterminado pero ciertamente muy alto de muertos, una cifra todavía desconocida treinta años después. Grupos de derechos humanos afirman que el número oscila entre varios centenares a varios miles de víctimas mortales, pero es imposible establecer el número cierto sin una investigación en el terreno, algo que la dictadura china hace imposible.

La masacre sigue siendo un tabú en China, donde es impensable que un funcionario haga referencia a Tiananmén o al 4 de junio. Este tabú se rompió el domingo, cuando el ministro chino de Defensa, general Wei Fenghe, calificó a la matanza de "turbulencia". Las protestas comenzaron en abril de 1989 y continuaron, ganando en masividad, tanto en Pekín como en el resto del país, hasta que la noche del 3 al 4 de junio el régimen desató una brutal represión con tanques y miles de soldados. El día 5 la plaza se mostraba por los medios oficiales repleta de tanques, pero "limpia" de manifestantes. La ley marcial prohibía trabajar a reporteros y fotógrafos extranjeros. Los muertos fueron numerosos, pero jamás se dieron detalles ni mucho menos se ordenó una investigación oficial.

El vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Geng Shuang, se limitó ayer a enmarcar la masacre de 1989 en un hecho de "agitación política" y subrayó que el régimen comunista chino "llegó a una conclusión hace tiempo: el enorme éxito económico logrado muestra que el camino de desarrollo elegido es el correcto", asociando así a la represión con la bonanza económica iniciada en aquel tiempo por las políticas promercado del líder chino Deng Ziao Ping, padre del milagro económico chino que dejó atrás el dogma comunista de Mao Tsé Tung. Pero Deng fue también el que, contra la opinión de otros líderes del PC, impuso la represión, tanto en Tiananmén como en el resto de China, dado que el movimiento democrático se había extendido a todo el país.

Pompeo dijo que la posición tradicional de Washington hacia China falló y que, durante las décadas que siguieron a Tiananmén, EEUU "tenía la esperanza de que la integración de China en el sistema internacional llevaría a una sociedad más abierta y más tolerante". "Esas esperanzas -reconoció Pompeo- se van visto frustradas. El Estado de partido único de China no tolera la disidencia y abusa de los derechos humanos siempre que lo desea". También recordó los "campos de reeducación", eufemismo del régimen para los campos de concentración, como los de la región de Xinjiang, donde se estima que viven confinados un millón de musulmanes. China usa los campos de concentración para "reeducar" a los críticos del régimen.

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