El Mundo

Dos proyectos de presupuestos distintos

El problema político actual en EEUU es mucho más complejo. Ahora que hay dos proyectos de presupuestos distintos, alguna de las cámaras debe ceder.

Sábado 22 de Diciembre de 2018

El problema político actual en EEUU es mucho más complejo. Ahora que hay dos proyectos de presupuestos distintos, alguna de las cámaras debe ceder. El Senado estudiaba anoche si aprobaba el proyecto del Congreso. Para ello hacen falta dos votaciones: en la primera se necesitan 50 votos y en la segunda, 60. Los republicanos solo tienen 51 de los 100 escaños, y ningún demócrata parece dispuesto a sumar sus apoyos, así que su aprobación se torna imposible.

El plan inicial de Trump consistía en forzar a los demócratas a votar en contra repetidamente para poner toda la presión sobre ellos. Pero ayer por la mañana tuvo otra idea: llamó al presidente del Senado, el republicano Mitch McConnell, para sugerirle que aplicara la denominada "opción nuclear", un recurso de emergencia para validar los fondos con una mayoría simple, con solo 50 votos en vez de 60, eliminando así una garantía histórica del Senado para garantizar un mínimo consenso entre ambos partidos para aprobar leyes. McConnell —y una mayoría de senadores— se negó, para decepción del presidente.

Sin embargo, el problema de Trump es que probablemente ni siquiera sobreviva la primera votación de trámite: varios senadores de su partido que se jubilan en 10 días y otros que se juegan el cargo en 2020 en Estados de tendencia demócrata no tienen ninguna intención de apoyar el muro. Si Trump pierde esa primera votación, en la que solo necesitaría mayoría simple, ni siquiera podría culpar a los demócratas: la culpa sería de las divisiones en su propio partido.

Aun así, Trump se apresuró a celebrar su victoria en el Congreso en una serie de tuits e intentó lanzarle la presión a los demócratas: una semana después de decir ante las cámaras que "estaré orgulloso de cerrar el gobierno si no hay muro" y decirle a los líderes opositores que "no los responsabilizaré. Si ocurre, la culpa será mía", el magnate ahora considera que "ahora los demócratas son los responsables". Los demócratas, por su parte, se limitan a apuntar a las declaraciones de Trump culpándose a sí mismo.

Llegados a este punto, uno de los dos bandos necesita ceder. Si el Senado rechaza los presupuestos con el muro, la Cámara de Representantes podría dejarlo por imposible, aprobar la prórroga sin los fondos e intentar convencer a Trump de que los acepte. Otra opción sería que ambos lados llegaran a un acuerdo intermedio, en el que Trump tendría que ceder en todo tipo de propuestas legislativas a cambio de que los demócratas acepten una promesa política del magnate que sus votantes rechazan unánimemente.

Nadie tiene incentivos directos para ceder: las encuestas señalan que la aprobación del muro está prácticamente unida a la intención de voto. Y si la situación se alarga, los demócratas mejorarían su situación a la hora de negociar: el próximo 2 de enero pasarán a tener la mayoría en el Congreso, y entonces podrán aprobar las cuentas sin el muro en la Cámara baja, pasando «el fierro caliente» directamente a Trump. Sin embargo, ninguno tiene incentivos directos para ceder: las encuestas señalan que la aprobación del muro está prácticamente unida a la intención de voto, y el entorno de Trump, que ya ha hecho cambiar de opinión al presidente, no parece estar dispuesto a dejarle ceder y renunciar a su promesa estrella.

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