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Dos muertos e incidentes en la huelga de transportistas en España y Portugal

La segunda jornada de huelga de transportistas en España ya se cobró la vida de dos personas, un español que fue atropellado en el sur de España y un portugués que falleció en una situación similar al norte de Lisboa. El paro está causando atascos kilométricos en el tránsito y caos por temor al desabadecimiento que llevó a m uchos ciudadanos al acopio de alimentos y gasolina. Los huelguistas piden que se baje el impuesto a los combustibles.

Martes 10 de Junio de 2008

Madrid/Lisboa.- La segunda jornada de huelga de transportistas en España ya se cobró la vida de dos personas, un español que fue atropellado en el sur de España y un portugués que falleció en una situación similar al norte de Lisboa. El paro está causando atascos kilométricos en el tránsito y caos por temor al desabadecimiento que llevó a m uchos ciudadanos al acopio de alimentos y gasolina. Los huelguistas piden que se baje el impuesto a los combustibles.

Un transportista español en huelga, que formaba parte de un piquete, murió hoy atropellado a la puerta de un mercado de abastos en el sur de España, informaron fuentes sanitarias. Las primeras informaciones apuntan a que el hombre fue atropellado cuando se acercaba a una furgoneta para informar a su conductor de la huelga que comenzó el lunes en España.

En Portugal, el conductor de un camión que circulaba por Zibreira, 120 kilómetros al norte de Lisboa, no se detuvo ante un integrante de un piquete de la huelga y lo atropelló, informaron fuentes policiales.

Este es el único incidente grave que ha ocurrido desde el inicio de la protesta, a las cero horas del lunes (23:00 GMT del domingo), cuyos efectos se han traducido en problemas para el abastecimiento de productos en los mercados y carencia de combustibles en algunas gasolineras.

Al otro lado de la frontera, los fabricantes de automóviles se han visto obligados a suprimir algunos turnos de producción ante la falta de piezas. General Motors advirtió de que podría tener que cerrar temporalmente su planta de Figueruelas, en Zaragoza, si persiste la huelga. Y en Cataluña, en el noreste del país, y Madrid las autoridades han puesto en marcha dispositivos para garantizar el suministro de alimentos y gasolina.

La oposición apuntó directamente al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Los transportistas protestan contra el jefe del Ejecutivo, aseguró la “número tres” del Partido Popular (PP), Soraya Sáenz de Santamaría, porque “cuando pudo adoptar medidas, no lo hizo”. “Sigue sin actuar y tomar decisiones” tras negar que España se encuentre en crisis económica, dijo.

Ante el fuerte aumento de los precios del combustible derivado de la subida del precio internacional del petróleo -en España el gasóleo se encareció un 36 por ciento en el último año hasta mayo-, los huelguistas exigen al gobierno revisar los impuestos, no pagar tasas por el combustible consumido y que se fije una tarifa mínima por ley.

Una nueva reunión entre representantes del gobierno y de los transportistas fracasó por la mañana. La ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, se ha puesto al frente del conflicto y anunció que se presentó al sector una serie de 30 medidas para hacer frente a la situación “difícil” por la que atraviesa, si bien admitió que entre ellas no está la fijación de una tarifa mínima, su reivindicación principal. “No cumple con los requisitos de funcionamiento del mercado de la UE y ya ha sido calificada de ilegal por la Comisión Nacional de Competencia”, dijo la ministra.

Además de los atascos kilométricos provocados por la marcha lenta de camioneros en huelga -Madrid, Barcelona y Valencia fueron las ciudades más afectadas- y los cortes de carreteras por parte de huelguistas, los españoles notaron hoy también el paro en los supermercados del país.

Pese a las advertencias de las asociaciones de consumidores en contra de hacer acopio de alimentos, muchos llenan sus despensas desde el fin de semana ante el temor al desabastecimiento. A esta actitud, que comienza a hacer mella en los estantes de los comercios, se suman los piquetes que, como en Barcelona, impiden la entrada de los camiones a los mercados de abastos.

Respecto a la gasolina, el gobierno regional de Cataluña decidió blindar su suministro a las estaciones de servicio, después de que el lunes el 50 por ciento de ellas se quedaran sin carburante, no sólo porque se distribuía menos, sino porque el número de automovilistas que acudió a llenar el depósito fue mayor que normalmente.

Camiones cisterna custodiados por las fuerzas de seguridad suministraron durante la madrugada y la mañana de hoy gasolina a las estaciones de servicio catalanas más afectadas. En Madrid, donde el 15 por ciento se quedó el lunes sin gasolina, las autoridades establecieron también un dispositivo para hacer frente a las consecuencias del paro: cincuenta puntos estratégicos garantizan el suministro a los ciudadanos.

También Irlanda y Escocia se sumaron hoy a las protestas: unos 60 pescadores bloquearon la entrada del puerto de la sureña ciudad irlandesa de Cork impidiendo el acceso de los barcos. Su protesta se dirigía también contra las cuotas de pesca de la Unión Europea.

En Escocia, en Reino Unido, alrededor de 60 camiones se dirigieron en caravana desde Glasgow a Edimburgo a través de la autopista más transitada. Tras una protesta circulando por la histórica ciudad vieja de Edimburgo entregaron ante el parlamento regional una carta dirigida al gobierno regional. Un portavoz dijo si estas protestas pacíficas no cambian nada, podrían ir a la huelga.

Ante esta situación, el viceministro de Finanzas alemán, Thomas Mirow, señaló hoy ante la prensa en Berlín que el Grupo de los Ocho (G8) analizará esta semana en la cumbre de ministros del ramo en Japón cómo “controlar” los precios del petróleo y aumentar la transparencia en ese mercado.

Junto con el aumento del precio de los alimentos, el agudo incremento de los costes energéticos ha elevado la preocupación por que los bancos centrales de todo el mundo suban los tipos de interés para combatir las nuevas presiones inflacionistas. (DPA)

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