El Mundo

Donald Trump, la xenofobia como estrategia electoral

Campaña presidencial. El magnate cubrió de insultos racistas a los mexicanos. Perdió contratos, pero avanzó en los sondeos con vistas a la candidatura republicana.

Martes 07 de Julio de 2015

Primero fueron Univisión y NBC. Les siguieron Shakira y América Ferrera. Desde que cargó contra los mexicanos, el magnate estadounidense Donald Trump sigue cosechando rechazos y poniendo nervioso a su Partido Republicano, ávido de votos latinos.

El fenómeno Trump “crea una agitación interna” en el Partido Republicano, que controla el Congreso pero no ha puesto pie en la Casa Blanca en ocho años, señaló Susan McManus, profesora de la Universidad del Sur de Florida. Al anunciar su participación en la carrera presidencial de 2016 a mediados de junio en las filas de un partido que rechaza la reforma migratoria, Trump describió a los mexicanos que entran ilegalmente al país como narcotraficantes, criminales y violadores.

“Cuando México envía a su gente, no envía a la mejor”, dijo el extravagante magnate de 69 años. “Están trayendo drogas, crimen y a sus violadores”. Su solución: construir una muralla y forzar a México a financiarla. Los comentarios tenían la marca de “El Donald”, el hábil empresario de la construcción y showman conocido por las escandalosas declaraciones que suelen recibir la burla o la indiferencia de la clase política de Washington.  Pero pocas personas reían y pronto llegaron airadas críticas y deserciones.

En México, el gobierno rechazó las “prejuiciosas y absurdas” declaraciones y los más molestos pueden saciar su indignación golpeando piñatas con la imagen del millonario.

Univisión, la cadena líder entre los latinos y una de las más vistas en Estados Unidos, rompió con la organización Miss Universo de Trump, y el magnate también perdió negocios con el canal NBC y la cadena de tiendas Macys.

Además, México, Costa Rica y Panamá no enviarán representantes a Miss Universo, y Bogotá declinó alojar el concurso.

Muchos están “realmente indignados por lo que parecen comentarios muy inapropiados, particularmente cuando los republicanos tratan de captar más votos hispanos”, apuntó McManus.

Más del 70% de los latinos votaron por el demócrata Barack Obama en 2012 y el Partido Republicano tiene problemas para atraer a ese grupo y otras minorías, en parte por su rotunda objeción a la reforma migratoria promovida por el mandatario.

Pero hasta el momento, Trump no parece afectado por su diatriba. Al contrario, está en segundo lugar en la carrera a las primarias republicanas según encuestas, lo que aumenta sus posibilidades de aparecer en los primeros debates televisados en agosto. La estrategia parece enfocada en aupar a la base tradicional del partido, es decir el electorado blanco y conservador que domina las primarias, y donde el sentimiento antiinmigratorio tiene mayor eco, a diferencia de la elección general, más ubicada en el centro del espectro.

Pero en una campaña electoral seguida al minuto por los medios, organizaciones civiles y por las redes sociales, todo lo que los candidatos digan estará “pegado a su frente durante toda la carrera hasta el día de la elección”, apuntó McManus. La actual Miss Universo, la colombiana Paulina Vega, consideró “injustos e hirientes” los comentarios, pero descartó renunciar a la corona luego que Trump la llamara “hipócrita” por sus críticas. La famosa cantante colombiana Shakira lo tildó de “racista”. En otro tono, la actriz de origen hondureño América Ferrera agradeció irónicamente a Trump por activar el “llamado a la movilización” de los latinos, que históricamente votan en menor proporción que otros grupos. “Te silenciaremos en las urnas”. Los expertos señalan que tras algunas semanas de escándalo, el humo de las declaraciones podría disiparse, pero aún así en el Partido republicano suenan voces de preocupación. Los comentarios de Trump “no ayudan” al partido, dijo su presidente Reince Priebus, seguido por varios precandidatos. Son “no solo ofensivos e inexactos, sino también divisivos”, dijo el senador de origen cubano Marco Rubio, y “no representan al Partido Republicano y sus valores”, según Jeb Bush, cuya esposa es mexicana.

 

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