El Mundo

Donald Trump, contra todos en las primarias republicanas

Rebelión dentro del Grand Old Party para frenar el avance del  magnate inmobiliario, cuyos triunfos lo acercan a la candidatura para las elecciones estadounidenses de noviembre.

Jueves 17 de Marzo de 2016

Donald Trump no sólo consiguió los 99 delegados de las primarias republicanas de Florida, sino que expulsó a Marco Rubio de la carrera por la nominación. Sin embargo, le resultará difícil lograr la mayoría para convertirse en candidato de las elecciones estadounidenses de noviembre. ¿Se atreverá el dividido Partido Republicano a lanzar un golpe contra él? En un discurso que ofreció en su club privado de Palm Beach, el magnate inmobiliario intentó mostrarse como un hombre de Estado y aseguró que quiere reconciliar al Partido Republicano. El martes, Trump venció en cuatro de las cinco primarias republicanas y dio un gran paso en su objetivo, pero todavía le queda mucho por delante. Tras los votaciones de Florida, Illinois, Ohio, Misouri y Carolina del Norte, los republicanos  se enfrentan a una situación aún complicada. El partido parece dirigirse hacia una dura lucha en la convención de Cleveland, en la que se nominará al candidato.
  Con su victoria en al menos cuatro de los cinco Estados que se votaban el martes, la demócrata Hillary Clinton, en tanto, parece avanzar directa hacia la candidatura. Pero la situación es muy distinta entre los republicanos. La batalla se dirime entre dos sectores: Donald Trump y los anti-Trump. El magnate neoyorquino quiere evitar precisamente esa confrontación. Está intentando conseguir apoyos entre sus adversarios internos y el “establishment”, a quienes en los últimos meses fustigó sin pausa. Ya mantuvo conversaciones telefónicas con el poderoso presidente de la Cámara de los Representantes, Paul Ryan, así como con el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell. Se trató de “buenas charlas”, afirmó, destinadas a intentar conseguir la paz en una campaña que parece haberse convertido en una “guerra civil” en el seno del Grand Old Party.
  Pero seguramente Trump ya azuzó demasiado la guerra como para lograr ahora la paz. Se vieron escenas violentas en sus actos, investigaciones policiales sobre sus negocios y parte de EEUU y del extranjero sintió vergüenza ajena. “La influencia que tiene y tendrá su candidatura en los republicanos y el sistema político estadounidense es significativa”, dijo Jacob Parakilas, experto del instituto de análisis londinense Chatham House. La repercusión es catastrófica.
  La victoria del republicano John Kasich en su Estado natal, Ohio, influirá en las matemáticas para la nominación, incluso tras la victoria de Trump en Florida, su triunfo claro en Illinois, ajustado en Carolina del Norte y también mínimo en Misouri. En las elecciones que quedan, Trump necesita conseguir al menos el 60% de los delegados restantes para alcanzar la cifra mágica de 1.237 y llegar a la mayoría absoluta en Cleveland. Por ahora ni siquiera logró el 50% y aunque siga subiendo no tiene la victoria asegurada. Si logra acercarse a los 1.237 delegados, a sus adversarios les resultará difícil evitar que sea el candidato sin arriesgarse a una revolución de sus seguidores. Cuanto más se aleje de esa cifra, más probable será que intenten “derrocarlo”. Lo único claro es que la disputa republicana se alargará hasta junio. Y será un todos contra todos. Kasich, que matemáticamente no tiene chances, especula precisamente con ese escenario: “Yo soy quién más posibilidades tiene contra Hillary”. “Kasich tiene una, y sólo una posibilidad: una convención abierta en la que emerja como el candidato más preparado para enfrentar a Clinton”, dijo Allan Lichtman, profesor universitario en Washington.
  Entre los demócratas se plantea la pregunta de cuánto tiempo podrá y querrá resistir todavía el adversario de Clinton, Bernie Sanders. Tras perder en Ohio e Illinois, matemáticamente apenas tiene posibilidades.
  Sin embargo, Sanders reiteró que llevará su “revolución política” hasta el final. Logro recaudar mucho dinero de pequeños donantes por lo que financieramente puede llegar  a la convención, pese a que para expertos, el demócrata no es bueno para su partido. “Sanders es el mejor amigo que alguna vez tuvieron los republicanos”, dijo Lichtman. Según sondeos, Trump no puede derrotar a Clinton. “Eso sólo puede hacerlo Sanders”, aventuró.

Voto dividido. La visión prácticamente unánime entre analistas es que Trump seguirá dominando las primarias, pero al dividir votos con otros dos aspirantes no tendrá posibilidades de llegar a los 1.237 delegados necesarios para garantizar la victoria en la convención nacional. El magnate advirtió ayer al partido sobre eventuales disturbios si intentan frenar su avance.

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