Viernes 20 de Enero de 2017
Donald Trump se convertirá hoy al mediodía en el presidente número 45º de Estados Unidos, un país dividido sobre su llegada a la Casa Blanca, en el que será recibido con protestas además de con los actos oficiales de bienvenida. Con la mano sobre la Biblia que usó Abraham Lincoln en 1861, prestará juramento a los pies del Capitolio. El parte meteorológico pronostica lluvia en Washington para el día en el que la primera potencia mundial entra en una nueva era, marcada por la incertidumbre. "El viaje comienza y estaré trabajando y luchando muy duro para hacer de él un gran viaje para el pueblo estadounidense. No dudo de que juntos haremos América grande otra vez", manifestó ayer en Twitter antes de partir hacia Washington desde la torre Trump de Nueva York, donde desde su victoria electoral el 8 de noviembre fue configurando su gobierno y fijando las prioridades de su mandato.
En la tarde previa a su toma de posesión el republicano depositó una corona de flores en el cementerio de Arlington y acudió luego a un concierto en el Memorial de Lincoln, cerca de la Casa Blanca.
El magnate neoyorquino asumirá el cargo con el menor índice de aprobación de un presidente estadounidense en las últimas tres décadas: un 40 por ciento según sondeos de varios medios de comunicación. El demócrata Barack Obama, que deja la Casa Blanca con un 60 por ciento, tenía tal día como el de ayer hace ocho años un respaldo del 84 por ciento. El republicano George W. Bush, un 61 por ciento cuando juró en 2001.
Los Clinton, entre los presentes
En las calles de Washington se espera la asistencia de entre 700.000 y 900.000 personas para dar la bienvenida a Trump. En 2009 acudieron 1,8 millón para ver tomar posesión a Obama. Más de 50 congresistas demócratas rechazaron acudir a la inauguración, el nombre oficial que recibe la toma de posesión, para expresar su rechazo a Trump. Sí estarán su rival electoral, Hillary Clinton, y su marido, el ex presidente Bill Clinton. También tuvo Trump problemas para encontrar a los artistas que cantarán y actuarán en su toma de posesión.
Ningún presidente en la historia de Estados Unidos ha sido recibido con tal movilización social en su contra como Trump. Esta semana se vieron ya protestas en Washington, una ciudad en la que el 90 por ciento de los votantes apoyó a Clinton en las elecciones. La mayor, sin embargo, llegará el día después de su toma de posesión. Una marcha de mujeres que comenzó a gestarse la misma madrugada de la victoria electoral del republicano y a la que se han ido uniendo diversos colectivos sociales recorrerá mañana el centro de Washington.
Los organizadores esperan la asistencia de unas 200.000 personas, una cifra multitudinaria en una ciudad poco dada a las manifestaciones y en la que los medios de prensa considera ya exitosa una protesta con medio centenar de personas. Contra Richard Nixon se manifestaron cerca de 60.000 personas el día de su toma de posesión en 1973.
También George W. Bush fue recibido con protestas
Trump llegará al Capitolio desde la Casa Blanca acompañado por Obama y jurará el cargo después de que lo haga su vicepresidente, Mike Pence. Junto a la Biblia de Lincoln, utilizará otra con su nombre grabado, regalo de su madre en 1955. Es grande la expectación ante el discurso que pronunciará después, el primero como presidente de la primera potencia mundial. Será más un "documento filosófico" que una descripción de las políticas a implementar, dijo Sean Spicer, quien desde hoy será el secretario de prensa de la Casa Blanca. Trump se ha encargado de escribirlo él mismo, según enfatizó en Twitter. "Será una declaración muy personal y sincera sobre su visión del país", indicó Spicer.
Tras un almuerzo en el Capitolio, el nuevo presidente recorrerá la avenida Pensilvania hasta la Casa Blanca para dar comienzo a un mandato marcado por la incertidumbre generalizada.
Una parte del mundo contiene el aliento ante lo que hará un hombre que entra en el Despacho Oval sin experiencia política, dinamitando el "establishment" con un discurso populista proteccionista, sin una línea divisoria entre verdades y mentiras, un hombre que veta a la prensa y que ha demostrado tener un comportamiento imprevisible.
Amnistía Internacional aseguró ayer públicamente que combatirá cualquier intento de retroceso de su administración en materia de derechos humanos. Los movimientos previos de Trump anticipan un pulso con China, un acercamiento a la Rusia de Vladimir Putin, un enfrentamiento dialéctico con Europa, un cambio en el papel de su país en Medio Oriente y un suplicio para México, al que ya ahoga económicamente y en cuya frontera quiere un muro contra la inmigración ilegal. "Puedo asegurarle que el presidente electo y todo nuestro equipo están preparados para empezar a trabajar y para realmente promover el tipo de políticas que, tomando prestada su frase, harán a Estados Unidos grande otra vez", manifestó Pence.
Ningún hispano
Las nominaciones del gobierno quedaron ayer cerradas con el nombramiento del titular de Agricultura, el último cargo que faltaba por adjudicar. Era la última opción de que un hispano entrara en el gabinete de Trump, pero en vez de optar por uno de los dos nombres latinos que barajaba, el nuevo mandatario se decantó por Sonny Perdue, ex gobernador republicano de Georgia. Por primera vez desde la presidencia de Ronald Reagan, el gabinete no contará con ningún hispano. Más de 55 millones viven en Estados Unidos, un 17,4 por ciento de la población. Con sus ataques a los mexicanos y los inmigrantes sin papeles, Trump se puso a esa comunidad en su contra en la campaña electoral.
Sara Barderas DPA