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Divorcio a la italiana: Berlusconi y "la más hermosa de las mujeres"

Verónica Lario, la esposa del premier italiano puso el grito en el cielo por la cantidad de bellezas que "Il Cavaliere" pretende lanzar a Europa desde el partido Pueblo de la Libertad (PDL). Vea en la Fotogalería el harem que Berlusconi quiere llevar al Parlamento europeo.

Martes 05 de Mayo de 2009

El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, de 72 años, vive sus horas más bajas tras saber que "la más hermosa de todas las mujeres" como definió una vez a su esposa, Verónica Lario, de 53, no da marcha atrás en su intención de divorciarse.

Un duro golpe para Il Cavaliere, acostumbrado a cosechar un éxito tras otro y con unos índices de popularidad en Italia que rebasan el 70% y que ni siquiera resultan mellados por sus comentarios jocosos y sus actuaciones políticamente incorrectas.

El Berlusconi de arranques, impetuoso, bromista y que actúa con la soberbia y seguridad que le otorga el saberse el hombre más poderoso y de los más ricos de Italia, ha reaccionado entre la amenaza de un divorcio "durísimo" y la resignación de un "no creo que vuelva con ella".


En camarines

Fue en los camerinos del teatro Manzoni de Milán, donde prodigó Berlusconi sus palabras de amor a Veronica Lario tras su interpretación femenina en el "Magnifico Cornudo" de Fernand Cromelynk en 1980. Todo un flechazo.

Verónica era entonces una sexy y bella actriz de escaso éxito, de labios carnosos, mirada felina y clara que contrastaba con su oscura melena, mientras que Berlusconi ya era todo un magnate casado con Carla dall'Oglio con la que tenía dos hijos.

La pasión entre Lario y Berlusconi se desató en la antigua villa Bortelli, sede de Fininvest, en Milán, y fruto de ella en 1984 nació su primera hija, Barbara.
Un año después llegó el divorcio de su primera mujer y a continuación el nacimiento de otros dos hijos, Eleonora, hoy de 22 años y Luigi, de 20.

Sueño de una noche de verano

El 15 de diciembre de 1990 Silvio Berlusconi y Verónica Lario se casaban en ceremonia civil en el Palazzo Marino de Milán apadrinados por Bettino Craxi, ex presidente de la República.

Verónica Lario describió a su marido con una sola palabra: "irresistible", cuando fue nombrado primer ministro en 1994, pero nunca ejerció de activa primera dama.

Fue Berlusconi el que en 2002 se adentró en temas personales en público cuando se rumoreaba la existencia de una relación amorosa entre su mujer y el filósofo Massimo Cacciari.


Más guapo que Cacciari

En una conferencia de prensa con el entonces primer ministro danés, Lars Rasmussen, en el Palacio Chigi, Berlusconi dijo: "Rasmussen es el primer ministro más guapo de Europa, pienso presentárselo a mi mujer porque es más guapo que Cacciari".

Después de aquel episodio, las apariciones públicas de Verónica Lario se fueron espaciando, prefirió permanecer en un discreto segundo plano, se envolvió en un halo de melancolía y se enfrió la convivencia con su marido hasta su 50 cumpleaños, en 2006.

Su marido le organizó una fiesta sorpresa de dos días en Marraquech (Marruecos), en la que se disfrazó de bailarín marroquí y movió las caderas para diversión y gozo de su mujer.

Pero sólo se trató de un divertido paréntesis, porque a partir de entonces Verónica cogió la pluma y se dedicó a desahogarse y a verter sus sentimientos en los periódicos de la oposición del partido de su marido.


Cartas de despecho

En 2007, antes de nombrarla ministra de Igualdad de Oportunidades, Berlusconi dijo de Mara Carfagna: "Si no estuviera casado, me casaría con ella inmediatamente".

Esta frase provocó que Lario exigiera a su marido excusas públicas, lo que Berlusconi hizo por medio de una carta enviada al diario "La Repubblica". "Aquí están mis excusas, tu dignidad es un bien precioso", escribió Il Cavaliere.

Antes de las discusiones actuales que han sido la guinda para Lario y que les conducen al divorcio -las bailarinas en las listas para la elecciones europeas y la visita de Berlusconi a una joven de 18 años en Nápoles-, el primer ministro dedicó un disco a su mujer.

El pasado mes de febrero escribió la premonitoria canción "Pero si te pierdo" para aplacar las iras de su mujer por sus desaires y coqueteos con otras mujeres.

"Vivo cada día con la angustia en el corazón. Siento que no sabría perderte, tú formas parte de mí. Pero si te pierdo todas las cosas más valiosas no tendrán valor para mi", escribió Berlusconi.

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