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Diputados brasileños ya debaten el destino de la vapuleada Dilma Rousseff

La oposición tendría ya los números de votos necesarios para aprobar mañana el juicio de destitución de la presidenta. Encendidos discursos a favor y encontra del gobierno.

Sábado 16 de Abril de 2016

La Cámara de Diputados debatía ayer la apertura de un juicio de destitución de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, en uno de los capítulos más dramáticos de la historia democrática de Brasil. Puertas adentro del Congreso, los legisladores pronunciaban encendidos discursos, mientras las calles de acceso al Congreso eran patrulladas por fuerzas de seguridad que permanecerán custodiando la zona hasta mañana, día de la votación, cuando se esperan gigantescas movilizaciones.

La jornada comenzó con la presentación de los argumentos de la acusación, que señalan que Rousseff, de 68 años, cometió "crímenes de responsabilidad" maquillando las cuentas públicas y abriendo créditos sin la aprobación del Congreso en 2014, el año de su reelección, y a inicios de 2015. El abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, negó los cargos y denunció una tentativa de "golpe de Estado", levantando indignación entre los opositores y aplausos de los diputados del Partido de los Trabajadores (PT), que gritaban "¡No habrá golpe!".

El polémico Cunha. Cardozo apuntó contra el polémico presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, uno de los arquitectos del impeachment, juzgado a su vez por la Corte Suprema por denuncias de que se embolsó millonarias sumas de una red de sobornos de Petrobras. Ajeno a los ataques contra su figura, Cunha llegó envuelto en un enjambre de cámaras para presidir una sesión que lo tiene como protagonista central y que se extendió por nueve horas. "Es un proceso histórico, no hay ninguna duda, es un proceso muy grave sobre el que tenemos la responsabilidad de su conducción y vamos a conducirlo para que haya una decisión, sea cual sea, para que el país tenga una respuesta y siga su vida normal", declaró antes de adentrarse en el recinto Cunha, segundo en la línea sucesoria de Rousseff, detrás del vicepresidente Michel Temer, ambos del partido centrista PMDB.

La saga de tres días de debates en los que se juega el destino de la mayor economía de América latina concluirá mañana, con una votación que puede dar proseguimiento al proceso en el Senado o archivarlo definitivamente. La apertura de un juicio político requiere el apoyo de dos tercios de la cámara (342 diputados de un total de 513) y su ratificación por el Senado. Según el diario O Estado de Sao Paulo, los partidarios del impeachment cuentan ya con los 342 votos necesarios para superar la primera etapa.

En tal caso, Rousseff sería reemplazada transitoriamente por Temer, un abogado de 75 años. Y si el Senado la condena formalmente en un plazo de seis meses, el vicepresidente, a quien Roussefff llama "traidor", completaría el mandato, hasta fines de 2018.

En la agitada jornada de la Cámara baja, sobrevolaba la figura de este discreto constitucionalista. El diputado Paulinho da Força, del opositor Solidaridade, dijo a la prensa que había discutido con "el presidente" Temer acerca "del futuro gobierno". A menos de cuatro meses de los Juegos Olímpicos de Río, Brasil se halla en una situación de suma inestabilidad política, e ignora quién será en ese momento su jefe de Estado.

Mensaje televisivo al país. Rousseff grabó un mensaje televisivo, con la intención de difundirlo anoche. Pero una medida cautelar impulsada por el partido de Paulino da Força la llevó a cambiar de planes. Los opositores habían convocado en Twitter a protagonizar "cacerolazos" durante la intervención de la jefa de Estado. Fuentes gubernamentales indicaron que la mandataria difundiría su mensaje hoy, aunque todavía estaba "evaluando" si lo haría por televisión o por las redes sociales. La mandataria sufrió en el día de ayer otra derrota cuando la Corte Suprema rechazó por mayoría el pedido de anulación del juicio político pedido por el gobierno.

El ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) difundió por su parte un video en el que insta a los diputados a no embarcarse en "aventuras, creyendo en el canto de sirena de los que se sientan en la silla antes de tiempo". "Quien traiciona un compromiso sellado en las urnas no va a respaldar acuerdos hechos en las sombras (...), el golpe del impeachment no pasará", añadió.

Medidas de seguridad. Para impedir incidentes mañana, las autoridades tendieron una enorme valla metálica de un kilómetro, que arranca frente al Congreso y llega a la monumental explanada de los ministerios, en el corazón de la capital.

¿De qué se acusa a Rousseff?

Rousseff está acusada de violar las leyes fiscales al trasladar fondos oficiales a fines distintos de los asignados antes de su campaña de reelección de 2014. Los partidos opositores sostienen que las maniobras contables le permitieron elevar el gasto público para obtener votos. Rousseff niega haber cometido delito alguno y asegura que no hizo nada que no hicieran gobiernos anteriores. Además afirma que no se le acusa de un delito, lo cual debería ser la base de un juicio político.

¿Cuál es el primer paso de un juicio político?

Una comisión especial de la Cámara de Diputados decidió por 38-27 votos que el pedido de juicio político tiene mérito legal y la envió a la cámara en pleno. Con el trasfondo de los escándalos de corrupción, los observadores consultados señalan que 37 miembros del panel enfrentan cargos por una amplia gama de presuntos delitos. La comisión especial incluye a muchos opositores.

¿Cuál es el paso siguiente?

La Cámara baja empezó a debatir sobre el juicio. Si al menos 342, dos tercios, de los 513 legisladores votan a favor del juicio político, el caso pasa al Senado. Si una mayoría simple vota a favor del juicio, Dilma quedará suspendida y el vicepresidente Michel Temer será presidente interino. Si entonces 54 de los 81 senadores votan por impugnar a Rousseff, esta será destituida y Temer cumplirá el resto de su período, que finaliza el 31 de diciembre de 2018.

¿Cómo caracterizan la situación los partidarios del gobierno y los opositores?

Los partidarios dicen que es un golpe de Estado porque Rousseff no está acusada de delito alguno. Dicen que la clase dirigente tradicional está aterrada por la movilización social desatada por el PT, que lleva más de diez años en el poder, y quiere aprovechar la oportunidad para recuperar el gobierno. Los opositores afirman que el movimiento de fondos fue ilegal al tiempo que intentó ocultar los problemas que padecía la economía más grande de Latinoamérica, tales como enormes déficit presupuestarios que afloraron el año pasado. Rechazan la acusación de golpismo porque el juicio político está admitido por la Constitución brasileña.

¿Quién impulsa el juicio político en el Congreso?

A la cabeza está la némesis de Rousseff, el presidente de la cámara Eduardo Cunha, acusado de aceptar sobornos en el escándalo Petrobras, algo que él niega. Pero legisladores de una decena de partidos, desde el centrista Partido Socialdemócrata hasta el derechista Demócrata, apoyan el juicio político.

¿Qué tiene que ver con esto el ex presidente Luiz Inacio Lula Da Silva?

Rousseff pidió a Lula, su antecesor y mentor, que utilice sus destrezas como negociador para ayudarla a evitar el juicio político. Lo designó su jefe de gabinete, medida que aún debe ser aprobada por la Corte Suprema. Los partidarios dicen que el nombramiento la ayudará a estabilizar una situación difícil. Los detractores dicen que es un intento flagrante por impedir el procesamiento de Lula, quien a principios de marzo fue interrogado por la policía en relación con Petrobras. Los miembros del gabinete sólo pueden ser investigados o juzgados por la Corte Suprema. Lula no ha sido acusado y niega haber cometido delito alguno.

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