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Dimitió el presidente alemán, acusado de sobornos y tráfico de influencias

Christian Wulff sería el primer jefe de Estado germano en perder sus fueros para ser enjuiciado. Debilitada, la canciller Merkel busca consenso tras perder a su delfín político.

Sábado 18 de Febrero de 2012

Berlín. - Golpeado por un largo y desgastante escándalo por supuesto tráfico de influencias, el presidente de Alemania, Christian Wulff, renunció ayer dejando al país sin jefe de Estado tras una gestión de escasos 19 meses. El político democristiano, de 52 años, anunció la dimisión después de que la Justicia solicitase el jueves su desafuero por indicios de que recibió y otorgó beneficios en unas cuestionadas relaciones con diversos empresarios. Es la primera vez en la historia de Alemania que se pide levantar la inmunidad del máximo representante del país. El presidente alemán tiene facultades muy limitadas y una función más bien protocolar. Es considerado una instancia moral, una especie de voz de la conciencia nacional y puede cobrar relevancia en caso de disolución del Parlamento y en la elección de un gobierno de minoría.

La canciller alemana, Angela Merkel, que impuso la candidatura de Wulff a la presidencia tras la sorpresiva renuncia de Horst Kohler en 2010, lamentó la decisión y propuso a los partidos de la oposición la búsqueda de una candidato conjunto como sucesor. Merkel enfrenta ahora un serio riesgo en la votación para el nuevo presidente en la Asamblea Federal, que componen los diputados del Parlamento más igual número de representantes enviados por las 16 regiones. Su coalición de democristianos y liberales cuenta con una ajustadísima mayoría tras haber perdido una serie de elecciones el año pasado. Consciente de ello, la canciller ha buscado el apoyo de los opositores socialdemócratas y verdes para un candidato de consenso y ya hay quienes demandan que sea por fin una mujer.

La jefatura de Estado, en tanto, será asumida de forma interina por el actual presidente de la Cámara alta (Bundesrat), el premier de Baviera, Horst Seehofer, como lo contempla la Constitución germana. El sucesor de Wulff deberá ser elegido en el plazo de un mes, hasta el 18 de marzo. "Alemania necesita un presidente que cuente con la confianza ilimitada de una gran parte de la población y pueda afrontar los inmensos retos nacionales e internacionales", dijo Wulff al anunciar su renuncia en la sede presidencia, el Palacio Bellevue de Berlín.

En caída libre. La interminable sucesión de artículos de prensa sobre su cercanía a poderosos empresarios y la mala gestión de la crisis hizo caer por los suelos la popularidad del correligionario de Merkel. En las últimas encuestas, la mayoría de los alemanes demandaba su partida. Wulff aseguró que obró siempre de forma correcta y honesta y se manifestó convencido de que la investigación de las denuncias acabará por exculparlo.

Las denuncias contra Wulff se remontan a la época en la que fue premier del Estado de Baja Sajonia (2003-2010). Se lo acusa de sacar ventajas personales de su posición en el poder con vacaciones gratuitas, créditos bancarios ventajosos y beneficios en la adquisición de autos y otros bienes. Merkel expresó respeto por la decisión de Wulff y destacó que lo ocurrido pone de manifiesto la fortaleza del Estado de derecho en Alemania "que trata a todos por igual, no importa el cargo que ocupe".

Wulff es el segundo presidente que deja el puesto de forma prematura en dos años. Su antecesor, Horst Kohler, puso fin inesperadamente a su segundo mandato en mayo de 2010 debido a las críticas que recibió por sus comentarios sobre la misión germana en Afganistán. Aún no está claro si Wulff recibirá el sueldo vitalicio que corresponde a cada ex presidente alemán, de unos 200.000 euros anuales.

Inmunidad

La Cámara baja debe ahora, en una decisión sin precedentes en la historia de Alemania, debatir si retira la inmunidad a Wulff y permite a los fiscales abrir una investigación en firme, para lo que basta mayoría simple. El rotativo Süddeutsche Zeitung calcula que la cámara abordaría el tema en dos semanas, cuando se celebra la próxima sesión plenaria regular.

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