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Dilma y un gabinete para poner la economía en marcha y hacer el ajuste

El ministro de Hacienda, Joaquim Levy, es la cara del recorte fiscal y la lucha contra la inflación. El nuevo equipo de gobierno también dejó menos espacio a los hombres fieles a Lula. 

Domingo 04 de Enero de 2015

La presidenta reelecta de Brasil, Dilma Rousseff, puso en sus cargos este 1º de enero a los miembros de un ecléctico nuevo gabinete conformado por 39 ministros —de los cuales 14 fueron “heredados” de su primer mandato—, con los cuales buscará poner en marcha un ajuste económico y salir ilesa del escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

   El hombre fuerte del gobierno es el nuevo titular de Hacienda, Joaquim Levy, quien antes de asumir era un alto ejecutivo del grupo Bradesco, el segundo mayor banco privado del país. Levy está considerado como un economista liberal, cuyo rigor en la contención de gastos le valió el apodo despectivo de “manos de tijera” durante el período en que comandó la Secretaría del Tesoro, durante el pasado gobierno de Lula da Silva (2003-2010).

   En las manos del nuevo ministro de Hacienda —y en las de sus principales colaboradores: el ministro de Planeamiento, Joaquim Barbosa, y el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini— está la misión prioritaria del segundo mandato de Rousseff: corregir el rumbo de la política económica para reequilibrar las cuentas públicas, estimular el crecimiento y frenar la tendencia de aumento de la inflación. Según la prensa, la designación de Levy para reemplazar a Guido Mantega —quien comandaba la economía brasileña desde 2006— fue una recomendación del propio Lula da Silva, quien no descarta volver a postularse a la presidencia en los comicios de 2018.

Sufre Lula. Pero Lula también sufrió derrotas en la formación del nuevo gabinete. De los cinco nuevos ministros del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) designados por Rousseff, dos son de una facción minoritaria y de oposición a la corriente dominante del partido, Construyendo un Nuevo Brasil (CNB), liderada por el ex presidente brasileño. Los dos disidentes del PT —los titulares del Ministerio de Relaciones Institucionales, Pepe Vargas, y de la Secretaría General de la Presidencia, Miguel Rossetto— formarán parte del “núcleo duro” de consejeros políticos de Rousseff en su segundo mandato, conjuntamente con el jefe del Gabinete Civil, Aloizio Mercadante, y con el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, ambos también del PT.

Opción por EEUU. En el campo de la política externa, Rousseff también optó por un cambio, y el pasado miércoles anunció a Luis Vieira —un diplomático que hasta ahora se desempeñaba como embajador en Estados Unidos— para comandar el Ministerio de Relaciones Exteriores en lugar de Luiz Alberto de Figueiredo Machado. Según los analistas locales, la opción indica un deseo de Rousseff de acercarse a Washington tras las fricciones desatadas por las prácticas de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense, que alcanzaron a la propia mandataria brasileña.

   La primera misión de Vieira podrá ser la de preparar el terreno para concretar en 2015 la visita de Estado de Rousseff a Washington, que fue aplazada sin fecha en octubre de 2013, en razón de las revelaciones sobre espionaje.

   El propio presidente estadounidense, Barack Obama, expresó el deseo de recibir a la mandataria brasileña en una llamada telefónica realizada en octubre, luego de que se confirmara su reelección, y envió a Brasilia al vicepresidente Joe Biden para representarlo en la ceremonia de investidura. Un encuentro bilateral con Biden sirvió para confirmar la visita de Rousseff a Washington.

   La conformación del nuevo gabinete se completó recién en el último día de 2014, con el anuncio del nombramiento del canciller Vieira y de la confirmación en sus cargos de otros 13 ministros. La demora se debió a la complejidad de la misión: Rousseff debió buscar nombres que no estuviesen involucrados en el escándalo de corrupción en Petrobras y, al mismo tiempo, premiar con cargos a los partidos derechistas aliados del gobierno y a su principal socio, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), para asegurar su apoyo al gobierno en el Congreso brasileño.

   El apoyo de los diputados y senadores electos o reelectos en los comicios de octubre, que asumirán sus mandatos en febrero, será vital para que Rousseff logre aprobar en 2015 proyectos impopulares destinados a reequilibrar las cuentas públicas y evitar una agudización de la crisis económica.

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