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Dilma renovó su gabinete, pero cediendo poder a Lula y aliados

Acorralada por los pedidos de impeachment en el Congreso, debió entregar la jefatura de gabinete y las carteras de Salud y Ciencia.

Martes 06 de Octubre de 2015

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, juramentó en sus cargos a 10 nuevos ministros, en el marco de una profunda reforma de gabinete que puso en marcha para reunificar a la coalición oficialista y fortalecer su base política. Rousseff depende del Congreso para que avale una serie de medidas de ajuste fiscal y, sobre todo, evite el inicio de un juicio político en su contra.El nuevo gabinete también refleja el creciente poder del ex presidente Lula Da Silva, que ubicó a tres hombres suyos en puestos clave del poder. Como resultado, Rousseff, quien asumió su segundo mandato en enero, queda muy redimensionada en su poder real.

Según informó la agencia oficial de noticias ABR, durante la ceremonia, la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT) pidió "mucha dedicación" a su nuvo equipo porque, según indicó, "tenemos un Brasil para gobernar hasta 2018". La referencia al año en el que deberá concluir su segundo mandato fue interpretado como una clara alusión a los casi veinte pedidos de destitución que se tramitan en el Congreso.

Menos ministerios. Según la presidenta, la reforma, que incluye la reducción del número de ministerios de 39 a 31, le otorgará una mayor calidad a la gestión pública, algo que, aseguró, es crucial para que Brasil vuelva a crecer. "Todos queremos un Estado más preparado para realizar el reequilibrio fiscal necesario, imprescindible para retomar el crecimiento. Estamos empeñados en ese reequilibrio de las cuentas públicas, en la reducción de la inflación y en la recuperación de la confianza de los inversores", afirmó Rousseff. Es esta doctrina de recorte del gasto público la que precisamente critican sectores internos del PT, los que se han movilizado contra la presidenta y su ministro de Hacienda, Joaquim Levy.

Además de la reducción de ministerios, la reforma incluyó el recorte de 30 secretarías nacionales, 3.000 cargos públicos y un 10 por ciento de los salarios de la presidenta, su vice y todos los ministros.

Desde el punto de vista político, el cambio más destacable de la reforma es la sustitución del jefe del Gabinete Civil, Aloízio Mercadante, un fiel de Rousseff, por el ahora ex ministro de Defensa, Jaques Wagner. Mercadante, brazo derecho de Rousseff y hombre de su mayor confianza, pasó a ocupar la cartera de Educación, que había comandado entre 2012 y 2014, para lo cual fue cesado la semana pasada el catedrático Renato Janine. Wagner es hombre de la máxima confianza de Lula. La salida de Mercadante del cargo de "primer ministro" era demandada hace meses por Lula, padrino y mentor político de Rousseff. También presionaba desde hacía meses por un cambio el principal aliado del gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), con quien Mercadante no tenía buena relación. El PMDB tiene la llave en el Congreso para iniciar un juicio político contra Rousseff. Aquietarlo y darle más poder en el Ejecutivo era así vital para frenar ese peligro.

Defensa, para el PC. Por otro lado, la cartera de Defensa, dejada por Wagner, pasó a ser conducida por Aldo Rebelo, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB). Para convertirse en el primer comunista en comandar las fuerzas armadas del país, Rebelo dejó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, uno de los más codiciados por el PMDB junto con el de Salud, que es el de mayor presupuesto. Salud tiene a su cargo los populares programas sociales creados por el PT, lo que le da a la cartera un lugar de privilegio para ganar el corazón de los votantes. Rousseff y Lula les cedieron ambas carteras al PMDB. Ciencia y Tecnología será dirigida por Celso Pansera, un aliado del presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha (y abierto enemigo de Rousseff); y Salud, por Marcelo Castro.

A su vez, otro estrecho colaborador de Lula, el ex presidente del PT Ricardo Berzoini, comandará la flamante Secretaría de Gobierno, que acumulará funciones de las extintas Secretaría General y Relaciones Institucionales, y se encargará de la articulación política del gobierno.

Otros ministros que se integran al gabinete o cambiaron de cartera son Miguel Rossetto, del PT, quien dirigirá los fusionados ministerios de Trabajo y Seguridad Social; Nilma Lino Gomes, sin partido, quien comandará los también integrados ministerios de Políticas para las Mujeres, Igualdad Racial y Derechos Humanos; Helder Barbalho, del PMDB, quien estará al frente de Puertos, y André Figueiredo, del Partido Democrático Laborista (PDT, por sus siglas en portugués), que estará al frente de Comunicaciones.

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