El Mundo

Dilma desacelerará el gasto público en forma drástica

En estos años crecía por encima del PIB; en 2015 será prácticamente cero, según anticipó el nuevo ministro de Planificación Nelson Barbosa.

Lunes 05 de Enero de 2015

El gobierno de Brasil planea mantener el aumento del gasto público en un nivel igual o menor que el del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), según declaró el nuevo ministro de Planificación, Nelson Barbosa. Esto implica de hecho una fuerte desaceleración del gasto público respecto de años anteriores, dado que el crecimiento del PIB proyectado para 2015 será cercano a cero. El plan de ajuste fiscal anunciado por la presidente Dilma Rousseff antes de asumir su segundo mandato el 1º de enero va así tomando forma.

El crecimiento del presupuesto brasileño superó a la expansión del PIB durante la mayor parte de la última década de gobiernos del PT, bajo Lula Da Silva y Rousseff. Pero con la economía en desaceleración, Rousseff, ha prometido que controlará el gasto público y recuperará la confianza de los inversores privados. Al anunciar los planes en una entrevista con el diario Folha de Sao Paulo, el ministro de Planificación Nelson Barbosa dijo: "Convertir esto en una norma formal involucra una serie de discusiones que nos gustaría tener, pero no tenemos una definición formal porque cada delineación del presupuesto tiene su propia dinámica".

Barbosa es uno de varios nuevos ministros convocados por Rousseff para ayudar a aumentar la credibilidad de su gobierno entre los inversores, después de años de un fuerte aumento del gasto público, alta inflación y una mayor intervención del Estado en la economía. Se espera que Brasil, la séptima economía del mundo, crezca sólo un 0,14 por ciento en 2014 y un 0,55 por ciento en 2015, según un sondeo del 26 de diciembre del Banco Central, que obtuvo la proyección promedio de una encuesta a unas 100 instituciones financieras. Esos números representan una fuerte caída desde el 7,5 por ciento visto en 2010, la mayor tasa de crecimiento del país en 24 años. La expansión de la economía fue de un 2,5 por ciento en 2013, pero viene en desaceleración.

La caída del crecimiento ha golpeado a los ingresos tributarios y aumentado los niveles de deuda, generando preocupaciones sobre la sustentabilidad de las finanzas públicas de Brasil.

Tensiones en puerta. Las tensiones entre los nuevos ministros, como Barbosa, y el Partido de los Trabajadores de Rousseff seguramente se incrementarán en los meses por venir. El sábado, Barbosa debió retractarse de comentarios previos sobre que el gobierno planeaba cambiar la fórmula utilizada para ajustar el salario mínimo. Ajustar la fórmula es un paso clave para controlar el gasto público, debido a la incidencia directa que tiene en el salario de los empleados estatales y en el pago de jubilaciones y pensiones. Pero las presiones sindicales no se hicieron esperar y Barbosa debió retractarse públicamente de sus planes en apenas 24 horas. Barbosa había dicho el viernes, su primer día en el cargo, que planeaba enviar al Congreso un proyecto de ley para cambiar la fórmula del salario mínimo desde comienzos de 2016. Un día después, sin embargo, publicó una nota en el sitio web del Ministerio diciendo que se mantendrá la fórmula actual. Barbosa se vio obligado a dar marcha atrás después de que Rousseff recibió quejas de los sindicatos y ordenó descartar la medida. Fue un anticipo de las numerosas batallas que se darán entre la base electoral y sindical de Rousseff y su nuevo equipo de economistas.

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