El Mundo

Díaz Canel, ya como presidente de Cuba, asegura fidelidad a Raúl Castro

En su discurso de asunción no dudó en afirmar que su predecesor "encabezará las decisiones de mayor trascendencia para la Nación".

Viernes 20 de Abril de 2018

Miguel Díaz Canel fue elegido presidente de Cuba por la Asamblea Nacional en reemplazo de Raúl Castro, quien se retiró tras doce años al frente del país. Para que no quedaran dudas del continuismo que encarna Díaz Canel, afirmó en su discurso de asunción que "el mandato dado por el pueblo a esta legislatura es la continuidad de la Revolución", es decir, del régimen fundado por Fidel Castro en 1959. Además, no dejó dudas sobre su fidelidad y sumisión a Castro: "Encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la Nación", afirmó el nuevo presidente de su predecesor. Y cerró su discurso con el tradicional grito "Patria o muerte, socialismo o muerte. Venceremos", con el puño en alto.

El hasta ahora primer vicepresidente del país fue ratificado durante la mañana como nuevo presidente del Consejo de Estado de Cuba con 603 votos de 604 posibles, el equivalente al 99,83 por ciento de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Parlamento unicameral cubano que sesiona en La Habana desde ayer. Esos diputados fueron elegidos en unos comicios en los que no es posible optar por partidos que no sean el único legal, el Partido Comunista. Los candidatos independientes que se aceptan son todos de estricta observancia "revolucionaria", es decir, castristas ortodoxos. Por esto, Cuba no es considerada una democracia por la comunidad internacional, sino un sistema autocrático institucionalizado.

"Diputado Miguel Díaz Canel Bermúdez, desde este momento usted es el nuevo presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba, lo invito a subir a la Presidencia", dijo con solemnidad el reelecto presidente de la Asamblea, Esteban Lazo, ante la ovación de los presentes. Díaz Canel, quien mañana cumplirá 58 años, subió al estrado y se abrazó con Raúl Castro, quien le levantó la mano en señal de triunfo.

"Raúl se mantiene por méritos propios al frente de la vanguardia política", dijo el flamante mandatario en su mensaje, en el que recordó que Castro será el titular del Partido Comunista hasta 2021, desde donde "encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación". O sea, que el verdadero poder seguirá en manos de Raúl Castro. A la vez, Díaz Canel es un comunista ortodoxo, que garantiza la continuidad de la "Revolución", como se designa el régimen autocrático surgido de la lejana revolución de 1959. "Asumo la responsabilidad para la que se me ha elegido, con la convicción de que todos los cubanos seremos fieles al legado del comandante en jefe Fidel Castro Ruz, líder histórico de la revolución cubana", señaló Díaz Canel, siempre en el tono épico y solemne que se eligió para el acto. Esta ceremonia, que implica que por primera vez en casi 60 años Cuba no estará bajo el mando directo de los Castro, no tuvo mayor repercusión popular. "Vengo a hablar en nombre de todos los cubanos y cubanas que se sienten orgullosos de su nación, con la conciencia de que no estamos inaugurando una legislatura más", añadió el flamante mandatario, quien elogió el sistema de elección de gobierno cubano y fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos de los diputados presentes.

Pese a que Castro no estará en el Consejo de Estado y es desde ahora, oficialmente, un diputado raso de la Asamblea Nacional, su rol como figura de referencia en Cuba sigue en pie.Permanecerá hasta 2021 al frente del todopoderoso Partido Comunista de Cuba (PCC), máximo órgano rector de la sociedad y la política cubana y la única fuerza política legal de la isla, según destacó la agencia argentina de noticias Télam. Esto, en la práctica, supone que el relevo generacional será tutelado durante tres años por la vieja guardia desde ese órgano.

El periodismo disidente cubano reseñó la jornada con mayor sentido crítico que muchos medios extranjeros. El periódico online 14 y medio, por ejemplo, consigó que el final del primer discurso de Díaz Canel como presidente de Cuba fue una declaración repleta de reconocimientos a la "generación histórica". "Patria o muerte, socialismo o muerte. Venceremos", gritó con el puño en alto el ya jefe de Estado cubano. En su primer día al frente de país, evitó hablar de un programa político propio y se ciñó a los lineamientos del VI Congreso del Partido Comunista. "Lo que no podemos olvidar en ningún momento es el compromiso que adquirimos con el pueblo y el futuro", afirmó Díaz Canel. Pero nada en su discurso remitió al futuro, sino a un pasado al que dedicó largos minutos. "La revolución sigue y seguirá viva", advirtió el presidente y recordó que "no habrá transición que rompa con el pasado revolucionario". El discurso de Díaz Canel augura que no se producirán muchos cambios en el país bajo su mandato. El flamante presidente recordó que tampoco "habrá espacio para los que quieren una restauración capitalista". En suma, nada que se parezca a un programa de renovación y reformas, en un país con una economía anquilosada y con un nivel de vida entre los más bajos del continente.

Los disidentes

La oposición, perseguida e ilegalizada, también descartó toda chance de cambio. Rosa María Payá, hija del fallecido disidente Oswaldo Payá, y que propone un referendo vinculante para promover la transición en Cuba, acusó al gobierno de "disfrazar su despotismo designando herederos. Un heredero/testaferro de los Castro no es el cambio. El cambio llega cuando los cubanos podamos participar y cambiar el sistema con Cuba Decide", tuiteó Payá. "Los porcentajes evidencian la unanimidad totalitaria y la absoluta ausencia de competencia democrática en la Asamblea. Con un ridículo 99.83 por ciento de los "votos" el hombre de Raúl Castro es ahora designado presidente", agregó, en referencia a la elección de Díaz Canel por la Asamblea cubana.

venia. Díaz Canel saluda militarmente a un Raúl Castro que ya es ex presidente, pero seguirá dando órdenes.

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